Tras haber anunciado inicialmente que asistiría este año al acto por el Día de la Bandera, finalmente el presidente Alberto Fernández no vendrá a Rosario para encabezar las principales celebraciones patrias del próximo sábado. Esta postura del mandatario argentino fue confirmada en la tarde de ayer desde Presidencia, donde comunicaron que la intención es "preservar la cuestión sanitaria", dentro de la pandemia del coronavirus.
En ese marco de precauciones, aclararon que en esta edición Fernández "participará del evento de manera virtual". Desde Nación ratificaron que el presidente "no se trasladará a la ciudad de Rosario, donde tradicionalmente se realiza la ceremonia".
El comunicado oficial resaltó que "el cambio de modalidad de la conmemoración del 200º aniversario del fallecimiento del creador de la bandera nacional, Manuel Belgrano, se debe a que el Jefe de Estado decidió no encabezar el acto en el Monumento a la Bandera, para preservar la cuestión sanitaria y respetar el aislamiento en el marco de la pandemia por el Covid-19".
Esa ratificación desde Presidencia trajo un poco de claridad al grupo organizador de los festejos por el Día de la Bandera. Autoridades locales estaban esperando con expectativas durante la jornada de ayer este tipo de precisiones para otorgarle más certezas al programa de este año.
Si bien no lo aclaraba el comunicado, desde el entorno de la figura presidencial deslizaron que Alberto Fernández tratará de evitar los viajes por un lapso de 7 a 10 días, por la angustiante realidad que impone la propagación del coronavirus, sobre todo en el Area Metropolitana de Buenos Aires (Amba).
Desde que el presidente había comunicado a LT3 que este año tenía intenciones de venir a la ciudad para ser parte de los eventos de celebración más importantes, recibió fuertes cuestionamientos desde algunas agrupaciones políticas opositoras y desde usuarios de redes sociales, que criticaban la posible llegada del mandamás argentino por cuestiones de cuidados y recaudos sanitarios.
Esos reclamos también estaban ligados a lo ocurrido la semana anterior en Formosa, donde se registró el primer caso positivo tras la visita del mandatario y su comitiva a esa provincia.
Una experiencia parecida atravesó en la provincia de Catamarca, aunque en esa ocasión el traslado de Fernández se interrumpió abruptamente. En ese marco, desde La Rioja anunció que el ministro de Desarrollo Social de la Nación, Daniel Arroyo, había sido separado de la comitiva oficial.
En esa oportunidad, el funcionario nacional debió volver de urgencia a Buenos Aires luego de conocerse el positivo por coronavirus del intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, quien había mantenido un estrecho contacto con Arroyo en jornadas previas.
Idas y vueltas
Estas idas y vueltas dilataron la visita oficial de Fernández, quien desde hace un tiempo venía confiando su deseo de venir a Rosario, sobre todo en las fechas patrias. En ese escenario inicial, la Municipalidad estaba organizando una serie de actividades que tenían como eje la figura del presidente.
El mismo mandatario había confesado sus ganas de venir a Rosario. Incluso, había expresado que sería una muy buena chance de poder cumplirle un deseo a una alumna de cuarto grado, que le había escrito una carta para pedirle que ese día le tomara la promesa de fidelidad a la bandera.
"¿Cómo no voy a ir?", había dicho el presidente. "Va a ser un festejo más cuidado, porque tenemos que cuidarnos mucho. No podremos ver desfilar a la bandera más larga del mundo, pero sí que voy a ir", había señalado en la nota radial.
Al cierre de la jornada de ayer, se manejaba la posibilidad de realizar el izamiento, alrededor de las 9, y el acto oficial, cerca de las 11. Para empezar a definir horarios y detalles de todo el programa de festejos, hoy por la mañana se realizará una reunión de prensa y protocolo de los tres niveles estatales que intervienen en la celebración.