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Una santafesina, "en órbita" con el satélite Saocom

La ingeniera Eliana Sánchez formó parte del equipo que trabajó en los ensayos mecánicos de la antena del satélite nacional que se lanzó este domingo

Lunes 31 de Agosto de 2020

Eliana Sánchez tiene apenas 31 años y ya está volando en el cosmos. Es magíster en tecnología satelital con mención en mecánica. Recibida en la Universidad Tecnológica (UTN) de Santa Fe y la única mujer en la provincia que dejó sus huellas en la misión Saocom 1B, el satélite desarrollado con científicos y científicas argentinos que se lanzó este domingo a las 20.18 (hora argentina) desde Cabo Cañaveral en Florida, Estados Unidos y dará datos claves para la producción agropecuaria.

Desde junio 2017 hasta abril 2019 Sánchez estuvo trabajando en Falda del Cañete (Córdoba) para este satélite que aglutinó la labor de 800 personas. La santafesina hincha de Colón, jugadora de futsal y amante del liso y el alfajor de su ciudad, trabajó con un equipo en los ojos del satélite: la antena de 35 metros cuadrados de radar.

Para quienes no conocen más que la antena de una radio o un televisor vale la explicación sencilla de esta ingeniera: "Parece una regla de 10 metros por tres, está formada por siete paneles y mi función y la del equipo que integré fue ensayar mecánicamente cómo funcionaba", precisó.

"Sentí gran emoción al ver el lanzamiento, porque con mucha gente fui parte de un trabajo que muestra lo importante que es invertir en ciencia y qué capacidad tienen los científicos argentinos", le dijo telefónicamente esta mujer con voz de adolescente a La Capital desde su domicilio en la ciudad de Santa Fe. "Vi el despegue en la casa de mis padres comiendo pizza, junto a mi marido, también ingeniero mecánico, y mi perro Floki".

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El dato de su mascota lo volcó a esta nota en el marco de una ironía tras conocerse la pregunta que un periodista cordobés le hizo a la madre del Saocom y jefa del proyecto, la ingeniera electrónica graduada en la Univerdidad de Buenos Aires (UBA), Josefina Peres.

"¿Quién se ocupa de tu casa, flaca?". Y Peres, hija del físico fallecido en 2005 quien había comenzado a trabajar en Conae con el Saocom, contestó: "Mi gata y mi novio". Que pase el que sigue.

Una entre 80

Cuando la santafesina Sánchez se enteró de la anécdota de la entrevista a Peres se rió y explicó que en la facultad ya vivió ella lo que era estar en clase "sola entre 80 varones".

"Estamos acostumbradas a que piensen que estamos para acompañar directivas de varones o tareas sencillitas. En esta misión hay muchas mujeres en lugares de decisión, hay muchas mujeres pero sería bueno que hubiera lugar para muchas más", dice Ely, tal como la llaman a esta profesional en la Tierra y quien al terminar su trabajo en Córdoba comenzó un doctorado en el Conicet, de mecánica computacional.

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Ely habla con orgullo de la universidad pública y de la misión tanto como del laboratorio "nuevo" ubicado en el pueblo Falda de Cañete (camino a Alta Gracia) de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Coanae).

Da gusto escuchar su pasión por lo que hace aunque una entienda la mitad: pero sí se puede comprender a los gobiernos que sí les interesa la educación pública, la ciencia, la tecnología y el campo, al dialogar con ella.

Es que este satélite (el quinto de la Conae) fundamentalmente capta con su radar y a una distancia de 600 kilómetros, imágenes de 350 kilómetros de ancho (algo que desde la Tierra sería casi imposible o muy arduo y lento) sobre suelo y humedad, datos imprescindibles para la producción y para tomar decisiones ante riesgos ambientales como sequías o inundaciones.

Pero además el radar es más moderno que los ópticos que se venían usando y que no pueden dar datos de noche o cuando hay nubes.

El lanzamiento del Saocom había sido postergado durante varios meses por la pandemia y por cancelaciones de la empresa de Elon Musk. El 1B es gemelo del Saocom1A, lanzado en octubre de 2018 e integrará la constelación Siasge junto a los cuatro Cosmo Skymed de la Agencia Espacial Italiana. Ambos fueron desarrollados y fabricados en conjunto por las empresas VENG e Invap, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el laboratorio GEMA de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y unas 80 empresas del sector espacial nacional.

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