"Buena música y agua pura es todo lo que se requiere para sanar, ya que si se las conjuga, el cuerpo se cura", asegura el médico japonés Masaru Emoto, que visitará la Argentina el próximo 3 de noviembre.

"Buena música y agua pura es todo lo que se requiere para sanar, ya que si se las conjuga, el cuerpo se cura", asegura el médico japonés Masaru Emoto, que visitará la Argentina el próximo 3 de noviembre.
"El cuerpo está formado por vibraciones y la persona se enferma cuando se empieza a dar una vibración anormal en alguna parte de él. Pero el agua puede volver al primer estado de vibración y llevarse el dolor consigo", explicó.
"Gracias al medidor de resonancias magnéticas se puede saber en qué lugar del cuerpo hay una dolencia y luego se puede proporcionar un agua que la cure, sin drogas o medicinas", aseguró Emoto.
Una de las pruebas realizadas para demostrar el poder del agua consistió en tomar muestras de agua pura, congelar unas gotas, examinarlas y fotografiarlas: las imágenes mostraron hexágonos cristalinos perfectos, parecidos a copos de nieve. Hecha la misma prueba con agua de un río contaminado, la imagen resultante arrojó formas totalmente desestructuradas.
Según Emoto, las moléculas de agua se comportan de manera distinta según la música o los sonidos a los que son expuestas. De esa forma, por ejemplo, el agua destilada expuesta a la sinfonía 40 en sol menor de Mozart, originó cristales con formas delicadas y simétricas.
Pero cuando esas mismas moléculas se expusieron a las vibraciones de la canción de Elvis Presley "El hotel de los corazones solitarios", los cristales helados se partieron en dos. Y, cuando las muestras de agua se bombardearon con música heavy metal, no se formaron cristales, sino estructuras caóticas y fragmentadas.
Emoto se graduó en Medicina Alternativa en la Open International University for Alternative Medicine, de India.
El 3 de noviembre a las 20, Emoto, de 63 años, dará una conferencia.
El investigador del agua publicó 12 libros y tiene con Naciones Unidas un programa para crear consciencia en los niños sobre su importancia en la vida. l (Télam)
Microorganismos
En el mundo microscópico, según Masaru Emoto, el 10 por ciento de los microorganismos es nocivo, el 10 por ciento benéfico y el 80 por ciento neutro, En un paralelo con la batalla por la supervivencia del planeta, el 10 por ciento trabaja para destruirlo y el 10 por ciento para salvarlo. "Cuando el 10 por ciento de la población benéfica gane, el 80 por ciento neutro se le unirá y eso crea la esperanza", sostuvo el médico.

