El romance entre una profesora y uno de sus alumnos asombra a buena parte de la ciudad israelita de Rehovot por las características del caso.

El romance entre una profesora y uno de sus alumnos asombra a buena parte de la ciudad israelita de Rehovot por las características del caso.
Ella es profesora de inglés, tiene 33 años, madre de dos hijos. El, de 17 años, es su alumno y amante. Los rumores de su sorprendente aventura amorosa han traspasado las paredes de un instituto de Rehovot, cerca de Tel Aviv, y han acabado en la comisaría, donde la mujer terminó arrestada.
Además de la lengua de Shakespeare, los detectives acusan a la mujer de enseñarle más cosas al niño: de entablar relaciones sexuales, invitarle a balnearios en el norte israelí, comprarle regalos y aprovechar su autoridad como profesora y adulta para seducir al muchacho que aún no ha cumplido los 18 años.
Hubo un buen comienzo. Todo empezó hace unos meses cuando la profesora y el alumno congeniaron en clase.
El intento desesperado del joven por seducir a su profesora tuvo un desenlace imprevisto: la mujer cedió a los encantos del pretendiente y empezaron a verse más allá de las horas de clase.
Ella le compraba regalos, y le invitaba a pasar jornadas románticas en el norte del país, donde mantenían relaciones íntimas.
La única condición que le impuso la nada inocente maestra a su alumno fue mantener la máxima discreción. Pero hubo mucho amor y pocas palabras.
Una petición que cayó en saco roto ya que el joven en euforia por hacer lo que hizo y sobre todo con quien lo hizo (su admirada profesora, sueño de muchos de sus compañeros de clase) no tardó en contárselo a un amigo.
Como pasa en los institutos y colegios, un pequeño secreto se convierte en grandes rumores.
En pocos días, el joven vio como todos en el colegio hablaban de sus proezas con la profesora. Esta se dio cuenta de forma cruel que un chico enamorado de 17 años no puede guardar su secreto y las miradas de sospecha se dispararon.
Su mundo se vino abajo cuando otra profesora le preguntó si eran ciertos los rumores sobre la relación.
La directora del colegio de Rehovot (ciudad conocida principalmente por albergar el prestigioso Instituto Científico Weizmann) quiso cortar los rumores y convocó a la implicada a una reunión urgente. La profesora lo negó rotundamente. El chico también fue llamado por la Dirección y desmintió las acusaciones.
Pero el tema cayó en las manos de representantes del Ministerio de Educación que encargaron a la policía una investigación.
Los detectives interrogaron al chico hasta que éste confesó y dio la lista de regalos, encuentros sexuales y estancias en un balneario.
Preocupada por las repercusiones legales, profesionales y familiares, la profesora siguió negando los hechos en el interrogatorio.
Pero, "el muchacho fue más débil y, tras horas de preguntas, confesó" dijo la policía, que halló pruebas "evidentes".
Si hay juicio y sale culpable, la joven profesora pagará muy caro su pasión carnal. No solo perderá su puesto de trabajo y un más que seguro divorcio. La Justicia contempla en estos casos una pena que puede llegar a los cinco años.
"En el momento que inició su peligrosa aventura, la mujer era consciente que mantener relaciones sexuales con un menor es ilegal aunque éste no se oponga. En el caso más extremo puede ser acusada de abuso sexual", dijo un funcionario judicial.
Mientras la profesora está bajo arresto en las dependencias judiciales de Rishon Letsion y su familia se muere de vergüenza, en el colegio de Rehovot las aguas siguen muy calientes. El personal docente continúa en estado de shock.
En el otro bando, en el de los alumnos, más que sorpresa hay admiración hacia su compañero, un adolescente que se enamoró de su profesora y, aún más, fue capaz de contarlo a los amigos. Ella está detenida y él es un héroe entre sus colegas.
No es la primera vez en Israel que suceden y se descubren (para mal de los protagonistas) relaciones prohibidas entre profesores y alumnos
Uno de los casos más famosos ocurrió en febrero del 2005 cuando una profesora de árabe (de 31 años), en un conocido colegio del norte de Tel Aviv, mantuvo relaciones sexuales con su alumno de 15 años y con otro amigo suyo de la misma edad.
En ese caso, el triángulo amoroso explotó, como en las películas, por los celos. l



