Investigadores de la Universidad de Pekín, China, advirtieron este martes que el núcleo interno de la Tierra dejó de girar en la misma dirección que el resto del planeta, e incluso podría estar rotando en sentido inverso. Esta situación podría "influir en la duración de los días" y en el "comportamiento del campo magnético del planeta" difundieron los científicos, en un estudio publicado en la revista "Nature Geoscience".
Según especificaron los expertos Yi Yang y Xiadong Song, la rotación del núcleo interno del planeta "cambia de dirección cada pocas décadas", lo que es posible porque esa bola de hierro tan caliente como la superficie del sol —del tamaño de Plutón— y a más de 5 mil kilómetros de profundidad, flota en el núcleo exterior líquido y funciona casi de forma independiente, como un planeta dentro de otro.
Al no poder acceder al centro de la Tierra para estudiarlo de forma detallada —el máximo alcanzado son 12 km de profundidad—, lo poco que se sabe sobre el núcleo interno proviene de la medición de ondas sísmicas generadas por terremotos y otras menos frecuentes ocasionadas por detonaciones, ya que a medida que estas ondas pasan por el centro de la Tierra desvelan la composición interna del núcleo y su velocidad de rotación.
En 1996, Song fue uno de los primeros en sugerir que el núcleo interno puede estar girando a una velocidad diferente a la de la superficie terrestre. Y Revelan que el núcleo de la Tierra dejó de girar y podría tener consecuencias: por un lado, el campo magnético ligado al núcleo interno hace que este gire. Y por otro, ese impulso es contrarrestado por el manto, cuyo campo gravitacional ralentiza dicho movimiento de rotación.
Los investigadores sostienen que hay vínculos físicos entre todas las capas de la Tierra, desde el núcleo interno hasta la superficie, y que ese tira y afloja hace que el núcleo interno gire hacia adelante y hacia atrás en un ciclo de aproximadamente 70 años.
De ser así, esas modificaciones solo afectarían a las profundidades de nuestro planeta y no tendrían un gran impacto en nuestra vida. Tal vez, esas alteraciones sutiles en el campo magnético de la Tierra o en la duración de los días, que se sabe que aumenta y disminuye en una fracción de milisegundo cada seis años.
A pesar de todo, existe cierta controversia sobre estos resultados y numerosos investigadores, ajenos al estudio de Nature Geoscience, han pedido cautela sobre estos hallazgos, al haber todavía muchas dudas sin resolver y datos que requieren una explicación más precisa.