Roma.- La Santa Sede anunció hoy que el director y el vice del Banco del Vaticano renunciaron, en medio de un escándalo financiero que estalló con la detención de un alto prelado acusado de fraude y corrupción en el marco de una investigación sobre supuestas irregularidades en esta institución.
El Vaticano señaló en un comunicado sobre la dimisión del director general del Instituto para las Obras de Religión (IOR, conocido como Banco del Vaticano), Paolo Cipriani, y del vicedirector, Massimo Tulli.
Según el texto oficial, “tras muchos años de servicio, los dos han tomado esa decisión en el mejor interés del instituto y de la Santa Sede".
“El Consejo Superior -agregó la nota- y la Comisión de Cardenales han aceptado las dimisiones y han pedido al presidente del IOR, Ernst von Freyberg, que asuma de manera interina las funciones de director general con efecto inmediato”.
El comunicado también precisó que tanto la Autoridad de Información Financiera (AIF) -el organismo creado en 2010 para vigilar la transparencia financiera de la Santa Sede- como la comisión creada por el Papa Francisco para que lo informe sobre las actividades del Banco del Vaticano, ya habían sido informadas.
El alemán Von Freyberg -nombrado por Benedicto XVI en sustitución del anterior presidente, Ettore Gotti Tedeschi, unas horas antes de dejar de ser Papa- estará asistido por Rolando Marranci, que asumirá provisionalmente la vicedirección, y Antonio Montaresi como responsable de proyectos especiales.
Cipriani, junto con el entonces presidente del banco, comenzó a ser investigado en el 2010 por sospecha de violar leyes contra el lavado de dinero.
La policía italiana confiscó 23 millones de euros de una cuenta del Vaticano, en un banco de Roma, pero ninguno de los funcionarios fue acusado formalmente y el dinero fue devuelto.
Desde entonces, el IOR permaneció bajo sospecha de ser usado como refugio de cuentas millonarias para evitar impuestos.
La dimisión de Cipriani y Tulli se produce tras la detención el viernes pasado del alto prelado Nunzio Scarano, acusado de fraude y corrupción en una investigación sobre las supuestas irregularidades de la institución bancaria vaticana.
Según la fiscalía de Roma, Scarano, quien trabajaba para la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (Apsa), el organismo que gestiona los bienes inmobiliarios de la Santa Sede, donde era responsable de la contabilidad, tenía un “rol relevante” en operaciones de lavado de dinero.
El prelado, junto con un miembro de los servicios secretos italianos y un intermediario financiero, intentó introducir ilegalmente en Italia, sin lograrlo, unos 20 millones de euros depositados en un banco suizo procedentes de un fraude fiscal, por lo que no informó a las autoridades aduaneras, según la acusación.
Scarano fue interrogado hoy durante tres horas por magistrados italianos por primera vez desde su detención y solicitó arresto domiciliario.
El abogado Silverio Sica dijo que monseñor Scarano no está bien en la prisión Regina Coeli de Roma y que aguarda una decisión sobre su solicitud.
Sica dijo que Scarano “reconoció que no era lícito” pero que actuó para ayudar a sus amigos; y la fiscalía identificó a los amigos del prelado como la familia naviera italiana d`Amico.
El Banco del Vaticano gestiona 19.000 cuentas pertenecientes en su mayoría al clero católico, es decir, unos 7.000 millones de euros, que incluyen tanto a personas de menor rango en la jerarquía vaticana como a obispos, cardenales y diplomáticos acreditados ante la Santa Sede, y se ocupa también de las trasferencias de dinero de las congregaciones religiosas.
Los escándalos del IOR centraron buena parte de las congregaciones generales, las reuniones que celebran los cardenales antes del cónclave del que salió elegido el papa Francisco, el argentino Jorge Bergoglio.
Durante aquellos días que siguieron a la renuncia de Benedicto XVI marcada por el robo de su documentación secreta y las peleas de poder entre distintas facciones de la Curia- varios cardenales y el propio Bergoglio protagonizaron intervenciones a favor de limpiar la Iglesia.
En este marco, el Banco del Vaticano no pudo evitar el impacto de las investigaciones en curso. (Télam)