Berlín- Ya está decidido y no hay marcha atrás. Pese a las numerosas
críticas, Adolf Hitler podrá verse en la sucursal que el famoso museo de cera Madame Tussaud abrirá
en julio en Berlín. Eso sí, ya no será un dictador victorioso, sino un “hombre roto”
pocas horas antes de suicidarse, explicaron los portavoces del museo.
Alemania vive una fuerte polémica desde hace semanas, cuando se supo que en el Madame Tussaud,
que abre sus puertas el 9 de julio en la imperial avenida prusiana Unter den Linden, cerca de la
emblemática Puerta de Brandenburgo, exhibirá la figura de Hitler.
Justo 63 años después de la Segunda Guerra Mundial (1939-45), buena parte de los alemanes se
niega a ver de cerca la figura del hombre que los llevó a la guerra, la miseria y la destrucción de
Europa.
Tanto es así que ya desde el fin de la contienda, en ese país está prohibido por ley cualquier
acto público que recuerde al nazismo, así como la portación de todo símbolo nacionalsocialista.
Sin embargo, el museo británico está decidido a mostrar a Hitler, una personalidad sin la que,
según dicen, no se puede explicar ni entender la historia alemana.
Sus portavoces indicaron que todas las figuras presentes en el museo de Berlín tienen que
cumplir los criterios de “ser mundialmente conocidos, de interés general y tener relación con
el país o la ciudad”. Además, los ciudadanos han de querer verlos en el museo.
Natalie Ruoss, una portavoz del museo, aseguró que en encuestas realizadas a turistas en Berlín
y a alemanes, quedó claro que los ciudadanos quieren ver a Hitler. “Churchill, Hitler y
Sophie Scholl fueron elegidos en primer lugar”, enfatizó.
Pese a ello, el museo ha anunciado que Hitler no será en Berlín el “Führer”
victorioso que puede verse en la sede de Londres. “Lo mostraremos detrás de una mesa, en un
búnker oscuro y poco antes de que se suicidase”, señaló Kathrin Froemsdorf, otra portavoz del
museo.
Será así un “hombre roto” y, al permanecer detrás de la mesa, los visitantes no
podrán hacerse fotos junto a él, garantizó la misma. Por otra parte, en la misma estancia se
colgarán paneles de información sobre el papel del líder nazi en la historia.
Froemsdorf destacó que es ahí donde se detecta una de las diferencias claves con las otras
figuras del museo, entre las que se encuentran las de la canciller Angela Merkel, el ex portero
Oliver Kahn, el tenista alemán retirado Boris Becker, la cineasta Marlene Dietrich y el Papa
Benedicto XVI.
Los turistas podrán fotografiarse con el resto de figuras e incluso tocarlas, agregó la
portavoz, quien aseguró que el último objetivo de la dirección del museo es atraer a radicales de
derecha.
A pesar de ello, las autoridades alemanas han mostrado en su mayoría un claro rechazo a esa
representación, que se ubicará a pocos metros del imponente Monumento al Holocausto en Europa, al
reciente monumento a las víctimas homosexuales del nazismo y a otros muchos símbolos en contra de
la barbarie nazi repartidos a lo largo y ancho de la avenida Unter den Linden.
Los críticos están seguros de que la figura de cera, que se encontrará en la misma estancia que
la del ex primer ministro británico Winston Churchill, atraerá a neonazis y creará conflictos en la
población.
“Representar a Hitler es peligroso, sobre todo en una ciudad desde la que invadió el mundo
y se propagó la guerra y la muerte en masa”, consideró el diario berlinés “Berliner
Zeitung”.
Los políticos alegan que los alemanes siguen siendo muy sensibles a ese tema y, por ello, el
alcalde de Berlín, el socialdemócrata Klaus Wowereit, ha pedido en una carta a los responsables del
museo que muestren a Hitler sólo “en el contexto histórico de los crímenes nazis” y que
le faciliten más información sobre la representación.
El Comité Central de los Judíos en Alemania reaccionó esta vez de forma distinta a la esperada
al señalar que borrar de la historia al dictador austriaco no serviría para cerrar las heridas que
abrió.
El secretario general de ese comité, Stephen Kramer, recalcó que aunque Hitler no debería
convertirse en una atracción turística, la idea de ubicarlo en un museo de cera podría ser acertada
si contribuye a normalizar la imagen que se tiene de él y a desmitificar su figura.
Así lo creen también los organizadores del Madame Tussaud, que no entienden por qué su
exposición ha levantado semejante revuelo cuando en el museo de cera “Panoptikum” de
Hamburgo se puede ver una figura de Hitler, junto a las de otros nacionalsocialistas como Goebbels,
Göring, Rommel y Eva Braun, desde hace más de seis décadas. (DPA)