Una mujer en el sur de Italia fue encerrada por su propia familia durante 18 años porque tuvo un hijo sin estar casada.

Una mujer en el sur de Italia fue encerrada por su propia familia durante 18 años porque tuvo un hijo sin estar casada.
Los carabinieri descubrieron a la mujer, en la actualidad de 47 años, después de que un vecino denunciase "un repugnante olor" proveniente del edificio ubicado en el terreno de al lado, informó ayer el diario La Stampa.
Las fuerzas de seguridad encontraron a la mujer en un estado higiénico "indescriptible" y con evidentes trastornos psicológicos en una habitación de unos 25 metros cuadrados de la casa donde la habían recluido, en el pueblo de Santa Maria Capua Vetere, cerca de Caserta.
Fue trasladada a un hospital de Nápoles.
"La pobre mujer ha vivido una verdadera pesadilla", comentó el diario La Repubblica.
La mujer fue encerrada en 1990 por su madre, su hermana mayor y su hermano menor, después de que la familia descubriese que estaba embarazada sin estar casada. Al parecer, desde entonces estuvo aislada.
Su hijo de 17 años fue criado por unos parientes en la misma casa y acude normalmente a una escuela en el pueblo.
Se desconoce si sabía de la existencia de su madre biológica.
A la llegada de los carabinieri, los familiares de la mujer no ofrecieron ningún tipo de resistencia.
"En su código familiar estaba previsto un castigo de estas dimensiones", escribió un funcionario.
Los equipos de rescate se toparon con una imagen horrorosa. La mujer encerrada vivía en una habitación sin ventanas en la que sólo había una cama sucia y una silla. Un baño adyacente nunca fue limpiado y no funcionaba desde hacía mucho tiempo.
Por todas partes había colillas de cigarrillos y excrementos. La mujer recibía la comida en una especie de cubeta. El día anterior a su liberación comió un pan duro con algo de mozzarella.
Sus familiares fueron denunciados por privación de la libertad y maltrato. El hermano de 45 años y la hermana de 51 están en la cárcel, mientras que la madre de 80 está bajo arresto domiciliario debido a su avanzada edad.
La policía quiere determinar quién es el padre del menor y averiguar si éste sabía algo del destino de la mujer. Tampoco estaba claro si la mujer padecía trastornos psíquicos antes de su encierro o si éstos se presentaron en el transcurso de los años de soledad.




