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Murió el Maestro Iglesias, un luchador de la escuela pública

Martes 10 de Agosto de 2010

La noticia corrió ayer entre los docentes, pedagogos y educadores de todos los niveles y funciones: falleció “el Maestro Iglesias”, tal como se lo conoció y eligió llamar siempre a Luis Fortunato Iglesias. Fue un notable educador rural que marcó a generaciones de docentes con sus enseñanzas. Nació en 1915 en Tristán Suárez (Buenos Aires) y murió el domingo 8 de agosto pasado, a los 94 años.

Según recuerda un correo del Instituto Nacional de Formación Docente (infod) que circula con la triste noticia, “Luis F. Iglesias se formó junto a otros hombres y mujeres en un ambiente cultural enriquecido de ideas e ilusiones y, por la fuerza de sus ideas y de sus convicciones, transformó el castigo en una apuesta a la vida, a la niñez y a la sociedad, desde la escuela”.

El Maestro Iglesias desarrolló su trabajo en la Escuela Rural N° 11, de Tristán Suárez, provincia de Buenos Aires, con los chicos más pobres, _agrega el texto_ creyendo poderosamente en sus posibilidades y, primordialmente, en la función de la escuela como espacio de concreción y materialización del derecho de todos a la educación, a la igualdad de oportunidades y a la justicia.

“La pedagogía de Iglesias, reconocida en toda América Latina, constituye un legado para las actuales y futuras generaciones de maestros”.

En el congreso nacional de educación del bicentenario que organizó el Ministerio de Educación de la Nación en abril pasado, en Paraná, el cierre estuvo dedicado a rescatar su figura. Más de 1.200 educadores de todo el pais compartieron en esa oportunidad el documental "Luis F. Iglesias, el camino de un maestro".

Innovador

“En una época en que el país vivía gobiernos conservadores, él se resistió a las imposiciones y desde sus inicios en la tarea docente se mostró mucho más entusiasmado por probar nuevos modelos de enseñanza”, indica a su vez un artículo publicado por el sitio Educ.ar.

Se desempeñó como maestro en una zona tambera, donde los niños trabajaban como boyeros. En la escuelita rural el maestro Iglesias dictaba clases a alumnos de todos los grados.

 Creó herramientas didácticas que nacieron de las necesidades que se le presentaban en el aula. Entre esas innovaciones se pueden mencionar el laboratorio, elementos de multicopia y el museo escolar -en el que los niños participaban activamente-, que era un espacio que permitía conjugar la enseñanza de las ciencias naturales con las ciencias sociales.

Otro de sus aportes pedagógicos fueron los guiones didácticos. Se le entregaba a cada grado un conjunto conformado por material gráfico, fotografías, dibujos, elementos ilustrativos, que incluían preguntas, oraciones inconclusas, entre otras orientaciones para que los niños trabajaran libremente y en forma autónoma.

Los "cuadernillos de pensamientos propios" eran cuadernos personales de cada alumno para escribir y dibujar espontáneamente. Allí los niños podían expresar ideas, sentimientos y experiencias de la vida cotidiana. Luego eran leídos por el maestro, que aportaba su opinión.

A partir de 1958 fue supervisor en la zona de Esteban Echeverría y San Vicente, provincia de Buenos Aires. Luego, fue ascendido a inspector en jefe. Como inspector se preocupó por estimular a los directores de escuela que se distinguían. Brindaba oportunidades de crecimiento y nuevos desafíos. Fue un activo docente, comprometido con su labor y dueño de un espíritu fuertemente democrático y humanista.

Premios y libros

Luis F. Iglesias fue becario de la Unesco y, en 1960, inició en la Universidad de La Plata la primera cátedra universitaria argentina de Organización y Didáctica de la Enseñanza Primaria.

Recibió muchísimas distinciones, entre ellas: Premio Konex de Platino de Humanidades, Educación / Maestros (1986), además de ser declarado Ciudadano ilustre de la Ciudad de Buenos Aires por el Honorable Concejo Deliberante, en mérito a su trabajo constante de renovación del pensamiento pedagógico y a la creatividad con que llevó adelante su labor docente (1996).

Entre las obras de Luis F. Iglesias figuran: “Aprendizaje vivencial de la lectura y la escritura” (1987), “Diario de ruta: Los trabajos y los días de un maestro rural” (1963), “Didáctica de la libre expresión” (1980), “La escuela emotiva - Ensayo Pedagógico” (1945), “La escuela rural unitaria” (1957), “Los guiones didácticos: Técnica para la conducción del aprendizaje” (1988), “Pedagogía creadora” (1980) y “Viento de Estrellas. Antología Creaciones Infantiles” (1942).

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