La noticia corrió ayer entre los docentes, pedagogos y educadores de todos los niveles y
funciones: falleció “el Maestro Iglesias”, tal como se lo conoció y eligió llamar
siempre a Luis Fortunato Iglesias. Fue un notable educador rural que marcó a generaciones de
docentes con sus enseñanzas. Nació en 1915 en Tristán Suárez (Buenos Aires) y murió el domingo 8 de
agosto pasado, a los 94 años.
Según recuerda un correo del Instituto Nacional de Formación Docente (infod) que circula con la
triste noticia, “Luis F. Iglesias se formó junto a otros hombres y mujeres en un ambiente
cultural enriquecido de ideas e ilusiones y, por la fuerza de sus ideas y de sus convicciones,
transformó el castigo en una apuesta a la vida, a la niñez y a la sociedad, desde la
escuela”.
El Maestro Iglesias desarrolló su trabajo en la Escuela Rural N° 11, de Tristán Suárez,
provincia de Buenos Aires, con los chicos más pobres, _agrega el texto_ creyendo poderosamente en
sus posibilidades y, primordialmente, en la función de la escuela como espacio de concreción y
materialización del derecho de todos a la educación, a la igualdad de oportunidades y a la
justicia.
“La pedagogía de Iglesias, reconocida en toda América Latina, constituye un legado para
las actuales y futuras generaciones de maestros”.
En el congreso nacional de educación del bicentenario que organizó el Ministerio de Educación de
la Nación en abril pasado, en Paraná, el cierre estuvo dedicado a rescatar su figura. Más de 1.200
educadores de todo el pais compartieron en esa oportunidad el documental "Luis F. Iglesias, el
camino de un maestro".
Innovador
“En una época en que el país vivía gobiernos conservadores, él se resistió a las
imposiciones y desde sus inicios en la tarea docente se mostró mucho más entusiasmado por probar
nuevos modelos de enseñanza”, indica a su vez un artículo publicado por el sitio Educ.ar.
Se desempeñó como maestro en una zona tambera, donde los niños trabajaban como boyeros. En la
escuelita rural el maestro Iglesias dictaba clases a alumnos de todos los grados.
Creó herramientas didácticas que nacieron de las necesidades que se le presentaban en el
aula. Entre esas innovaciones se pueden mencionar el laboratorio, elementos de multicopia y el
museo escolar -en el que los niños participaban activamente-, que era un espacio que permitía
conjugar la enseñanza de las ciencias naturales con las ciencias sociales.
Otro de sus aportes pedagógicos fueron los guiones didácticos. Se le entregaba a cada grado un
conjunto conformado por material gráfico, fotografías, dibujos, elementos ilustrativos, que
incluían preguntas, oraciones inconclusas, entre otras orientaciones para que los niños trabajaran
libremente y en forma autónoma.
Los "cuadernillos de pensamientos propios" eran cuadernos personales de cada alumno para
escribir y dibujar espontáneamente. Allí los niños podían expresar ideas, sentimientos y
experiencias de la vida cotidiana. Luego eran leídos por el maestro, que aportaba su opinión.
A partir de 1958 fue supervisor en la zona de Esteban Echeverría y San Vicente, provincia de
Buenos Aires. Luego, fue ascendido a inspector en jefe. Como inspector se preocupó por estimular a
los directores de escuela que se distinguían. Brindaba oportunidades de crecimiento y nuevos
desafíos. Fue un activo docente, comprometido con su labor y dueño de un espíritu fuertemente
democrático y humanista.
Premios y libros
Luis F. Iglesias fue becario de la Unesco y, en 1960, inició en la Universidad de La Plata la
primera cátedra universitaria argentina de Organización y Didáctica de la Enseñanza Primaria.
Recibió muchísimas distinciones, entre ellas: Premio Konex de Platino de Humanidades, Educación
/ Maestros (1986), además de ser declarado Ciudadano ilustre de la Ciudad de Buenos Aires por el
Honorable Concejo Deliberante, en mérito a su trabajo constante de renovación del pensamiento
pedagógico y a la creatividad con que llevó adelante su labor docente (1996).
Entre las obras de Luis F. Iglesias figuran: “Aprendizaje vivencial de la lectura y la
escritura” (1987), “Diario de ruta: Los trabajos y los días de un maestro rural”
(1963), “Didáctica de la libre expresión” (1980), “La escuela emotiva - Ensayo
Pedagógico” (1945), “La escuela rural unitaria” (1957), “Los guiones
didácticos: Técnica para la conducción del aprendizaje” (1988), “Pedagogía
creadora” (1980) y “Viento de Estrellas. Antología Creaciones Infantiles”
(1942).