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Más de un millón de argentinos sufre hepatitis B ó C y la mayoría lo ignora

Más de un millón de argentinos sufre de hepatitis B o C y la mayoría no lo sabe porque esas enfermedades no suelen manifestar síntomas, según alertó ayer, en un informe, la Fundación HCV Sin Fronteras que reúne a grupos de pacientes con hepatitis virales crónicas y con motivo de ser el martes próximo el Día Mundial de la Hepatitis, en el que buscan concientizar sobre los efectos de la enfermedad.

Viernes 15 de Mayo de 2009

Más de un millón de argentinos sufre de hepatitis B o C y la mayoría no lo sabe porque esas enfermedades no suelen manifestar síntomas, según alertó ayer, en un informe, la Fundación HCV Sin Fronteras que reúne a grupos de pacientes con hepatitis virales crónicas y con motivo de ser el martes próximo el Día Mundial de la Hepatitis, en el que buscan concientizar sobre los efectos de la enfermedad.

Si los afectados por hepatitis B o C no se realizan los test necesarios para poder tratarse están en riesgo de desarrollar cirrosis o cáncer de hígado dentro los próximos 15 años.

La mayoría lo ignora. Eduardo Pérez Pegué, director ejecutivo de la Fundación HCV Sin Fronteras, destacó que "se estima que en Argentina la prevalencia de la hepatitis B y de la C es de entre el 1 por ciento y el 3 por ciento de la población", pero insistió en que "la mayoría lo ignora".

Pérez Pegué, quien fue diagnosticado con hepatitis C en 1999, sostuvo que "uno de los objetivos a nivel local es lograr la implementación de estudios epidemiológicos y la difusión pública de sus resultados, para tener conocimiento de la real magnitud del problema en Argentina y entonces poder actuar inmediatamente".

Las hepatitis B y C son enfermedades infectocontagiosas que afectan al hígado, inflamándolo y haciendo que deje de funcionar correctamente.

Por vía sexual. El virus de la hepatitis B puede ser transmitido por vía sexual, pero el de la C puede contagiarse de distintas formas como recibir prácticas médicas con mala esterilización, pincharse con una aguja contaminada con sangre infectada o realizarse un tatuaje o una perforación con instrumentos que contengan sangre infectada.

También se puede sufrir hepatitis C por ser nacido de una madre que tiene esa enfermedad o por una transfusión con sangre en la que no se detectó el virus. Además se constata la pérdida de apetito, que es más peligroso si viene acompañada de algún dolor abdominal.

La hepatitis B puede convertirse en crónica cuando el virus continúa presente durante por lo menos seis meses de comenzado el cuadro clínico.

Hepatitis crónica. El jefe de la sección de Hepatología del Hospital Italiano de Buenos Aires, Adrián Gadano, sostuvo que "la hepatitis B crónica se manifiesta en personas cuyo sistema inmunológico no fue tan eficaz como para eliminar el virus en forma definitiva". Añadió que "no hay manera de predecir en qué pacientes la hepatitis B será crónica" y agregó que "tampoco existen medicamentos que, administrados en la fase aguda de la infección, impidan el pasaje a la cronicidad de la hepatitis B".

La Asociación Argentina para el Estudio de las Enfermedades del Hígado alertó que "como el virus de la hepatitis es muy resistente fuera del cuerpo, puede ocurrir la transmisión horizontal, que es la que se observa en contactos directos, por lo general entre familiares de portadores crónicos del virus".

HCV realizará el martes una serie de actividades en Capital, Mar del Plata, Pinamar, Bariloche, Córdoba, Mendoza, San Juan, Corrientes, Trelew, Ushuaia y Rosario. l (Télam)

 

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