El Chaitén reanudó su intensa actividad volcánica, acompañada con destellos de luz y ruidos
subterráneos que obligó a evacuar a las últimas personas que permanecían en las localidades
cercanas. En tanto, en El Bolsón, no se puede consumir agua de red y no se dictan clases.
Además, el Servicio Nacional de Geología y Minería de Chile informó que, si se mantienen las
actuales condiciones, uno de los desenlaces puede ser “el colapso masivo de la columna de
cenizas que se asoma desde el interior del volcán”.
El riesgo de un colapso masivo del volcán Chaitén hizo evacuar por la fuerza a más de
20 pobladores que hasta hoy permanecían en la zona crítica en Chile, después de las
últimas dos erupciones, ocurridas anoche, mientras funcionarios y expertos no descartaban que
el fenómeno recrudezca.
El área desalojada por la fuerza es custodiada por carabineros “para que nadie entre
en Chaitén”, mientras el gobierno nacional promete “una salida integral” y
envió al Congreso un proyecto de Ley para que “se impida la transacción de las tierras
afectadas por el fenómeno”. La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, prometió hoy a
los miles de evacuados que tendrán una “solución integral” y anunció que
apoyará a quienes perdieron sus animales mediante un bono que compensará el 60% de la masa
ganadera.
Los geólogos chilenos dijeron que las explosiones con descargas eléctricas ocurridas
anoche se debieron a la gran columna de cenizas, que alcanzó alturas máximas y una gran
virulencia.
Hoy hubo una emanación más compuesta, menos gaseosa, que por media hora permitió divisar el
volcán, que permanece casi todo el tiempo tapado por la pluma de cenizas, dijeron los
expertos.
“El alto contenido en silicio del magma del Chaitén hace que el mayor riesgo sea que
expulse flujo piroclástico (vidrio volcánico)”, dijo a Télam el geólogo Luis Lara, del
Servicio Nacional de Geología y Minería de Chile (SERNAGEOMIN).
Debido a que el volcán sigue en actividad, las autoridades temen un colapso total, con
erupción de piedras incandescentes en todas direcciones.
El experto del SERNAGEOMIN señaló que “si se mantienen las actuales condiciones, uno
de los desenlaces de la actividad del Chaitén puede ser el colapso masivo de la columna de
cenizas”.
El experto explicó que “eso daría lugar a un flujo piroclástico muy veloz y a muy
altas temperaturas”, aunque sostuvo que “también es posible un desenlace
mejor, con una reducción de la presión y la ampliación del cráter del volcán, que
disminuiría gradualmente la actividad volcánica”.
Durante esta jornada, el ministro de Defensa de Chile, José Goñi, viajó a San Carlos de
Bariloche, donde se reunió con el vicepresidente argentino, Julio Cobos, para coordinar
labores de ayuda a los desplazados.
Un parte de la Oficina Nacional de Emergencias del Ministerio del Interior (ONEMI) informó
que se solicitó “a las empresas de Telecomunicaciones que operan en la zona no
interrumpir los servicios de telefonía celular e Internet”.
Alfredo Lahsen, del departamento de geología de la Universidad de Chile, llamó a no
alarmar a la población de la región de Chaitén y Futaleufú con una eventual pérdida del suelo
agrícola, que puede recuperarse en el mediano plazo.
“Ya se vendió todo el ganado y la gente puede irse” dijo Vega, quien aseguró
que sus vecinos, en Futaleufú, debieron evacuar pero no fueron obligados, como ocurrió en
Chaitén, donde “trasladaron a los pocos que quedaban, con la ley”.
El fenómeno afecta también a algunas provincias argentinas, donde la nube pasó por el este
de Río Negro y Neuquén, el miércoles a la mañana alcanzó el sur de Buenos Aires y hoy llegó
a la Capital Federal. (Télam)
Cenizas en Buenos Aires
Las toneladas de cenizas arrojadas por el volcán Chaitén en la patagonia chilena completaron hoy
su viaje de 1.600 kilómetros e ingresaron a la capital de Buenos Aires, pintando de gris el cielo,
confirmó el Servicio Metereológico argentino.
Las cenizas están estacionadas a unos 3.500 metros de altitud y por ahora no representan riesgo
para la población.
El material volcánico alcanzó sucesivamente a las ciudades de Bahía Blanca y Mar del Plata, a
600 y 400 kilómetros al sur de Buenos Aires, respectivamente, para finalmente llegar a la
capital.
En Chile, origen del desastre, el material volcánico giró hacia los bosques australes,
complicando aún más la situación de los ganaderos en la zona, ya cubierta por cenizas que amenazan
con hacer improductivos esos suelos por décadas.
Además, otra nube de cenizas, de las tantas que el volcán arrojó desde su erupción el viernes
pasado, reingresó desde Argentina, hacia la localidad cordillerana de Lonquimay, unos doscientos
kilómetros al norte del Chaitén. (Télam)