La tradicional procesión en honor al Señor y la Virgen del Milagro reunió ayer unos 700 mil feligreses que recorrieron las calles de la ciudad de Salta, en el marco de una de las fiestas religiosas más convocantes del país, según estimaciones de la policía provincial.
La concentración de instituciones y fieles comenzó antes de las 15, y a las 15.30 partió la Cruz Primitiva desde la catedral basílica de Salta, seguida por la Virgen de las Lágrimas. A las 16 salió la imagen de la Virgen del Milagro y a las 16.30 la del Cristo Crucificado.
Los objetivos de esta edición de la Fiesta del Milagro fueron promover discípulos misioneros que comuniquen el don del encuentro con Jesucristo, dar gracias a Dios por el don de la vida y por el don de la Patria, y comprometer esfuerzos en la tarea de construir una Nación.
En el año del Bicentenario de la Patria, la curia y el gobierno salteño acordaron un nuevo recorrido de la procesión, para adecuarlo a la gran cantidad de fieles que llegan y permitir así una mejor circulación por la ciudad.
Por ello, el tradicional Pacto de Fidelidad, que hasta el año pasado se realizaba en la esquina de Paseo Güemes y avenida Virrey Toledo, cerca del monumento al General Martín Miguel de Güemes, en esta ocasión se realizó al pie del monumento 20 de Febrero, que recuerda la batalla de Salta.
Allí, pasadas las 18.30, el arzobispo de Salta, monseñor Antonio Cargnello, pronunció la homilía y la oración del Pacto de Fidelidad, y luego cantaron el Himno Nacional argentino y las imágenes retornaron al templo mayor de Salta.
Como sucede en cada edición de esta fiesta, los fieles agitaban pañuelos blancos al paso de las imágenes, y miles de peregrinos que llegaron a pie desde el interior de la provincia hicieron la procesión con sus pequeñas vírgenes y santos a cuestas.
En la fiesta del Señor y la Virgen del Milagro participa prácticamente toda la sociedad salteña, de una u otra manera. (Télam)