La Justicia cordobesa aguardaba ayer el resultado de la autopsia al cuerpo de una mujer que falleció el sábado último al inicio de una cirugía de implantes mamarios de siliconas, para determinar la causa de su muerte. Se cree que habría sido víctima de una inadecuada práctica anestésica, según indicaron fuentes judiciales.
Por el caso, conocido anteanoche, el fiscal Gustavo Sandoval imputó de homicidio culposo a dos médicos y dos anestesistas, quienes realizaron esa operación en el Centro Privado de Cirugía Estética del barrio Nueva Córdoba de la ciudad de Córdoba.
Según trascendió, la mujer, Mabel Quinteros (de 35 años), había llegado a Córdoba de visita desde España y había decidido operarse en este centro privado, ubicado de la calle Ambrosio Olmos, por el precio ventajoso de la intervención a raíz del cambio peso-euro.
Ayer, el ex titular de la Sociedad de Cirugía Plástica de Córdoba, Alfredo Santiago, calificó de "accidental" la muerte de la mujer. "No llegaron a operarla, sufrió un paro cardiorrespiratorio. Se trataba de una operación de recambio de prótesis", explicó el especialista.
Santiago dijo conocer bien a los médicos que efectuaron la práctica médica fallida, y afirmó que "de acuerdo a lo que me ha llegado de parte de ellos, se trata de un hecho lamentable, un accidente".
Los hechos se desencadenaron el viernes 3 de este mes. En momentos en que los médicos se aprestaban a iniciar la intervención la paciente sufrió un paro cardíaco, por lo que fue derivada a la clínica Vélez Sársfield.
Como no experimentaba ninguna mejoría los familiares de la paciente denunciaron el hecho ante la Justicia, desde donde se ordenó trasladarla al hospital San Roque.
La directora de ese hospital, Isabel Canavarro, explicó que "la mujer estuvo en la unidad de terapia intensiva y el sábado 11 dejó de existir a raíz de un fallo multiorgánico".
En el caso no había "contraindicaciones con anestesias", dijo el ex esposo de la mujer, Abel Pereyra, quien se presentó como querellante en la causa.
Por su parte, el fiscal Sandoval puntualizó que "con los antecedentes recopilados hasta el momento", como la historia clínica y los informes sobre el material utilizado para realizar el implante, decidió imputarles a esos profesionales "el delito de homicidio culposo, a tenor del artículo 306 del Código Penal".
Tras interpretar que "se trataría de un caso de mala praxis", el fiscal anticipó que esperaba tener en sus manos el informe de la autopsia que ordenó realizar.
La mujer, que estuvo residiendo un año en España, estaba divorciada y tenía una hija de 14 años.
En tanto, el ministro de Salud de Córdoba, Oscar González, detalló a su vez que el centro médico había sido habilitado en 2004 pero en la solicitud no se pedía autorización para realizar prácticas con anestesia general.
Reconstrucción. Marcela Quinteros, hermana de la mujer fallecida, recordó que "ella entró a la clínica por una reconstrucción de mamas. No era para un implante de siliconas, porque ella ya tenía prótesis. Había algún problema con la resonancia magnética que le sacaron, que estaban comprometidas las glándulas mamarias".
"El día que la acompaño a la clínica (el viernes 3), ingresamos a las 9, el médico le tomó la presión, el pulso y le dijo: «Negra, pero no estás ni un poquito nerviosa, nada, porque tenés el pulso bajo»", relató.
"Mi hermana le pagó 8.500 pesos y el doctor José Raet los separó de a mil pesos con bandas elásticas. Inclusive nos pidió otra bandita, y no le dio ningún recibo en ese momento", agregó la mujer. l (Télam)