El minisubmarino "Titán" se perdió el domingo a la mañana, cuando estaba a casi cuatro mil metros de profundidad, acercándose a los restos del Titanic. Cinco personas iban a bordo. Mientras el oxígeno del pequeño sumergible se agota, EEUU, Canadá y empresas privadas multiplican los esfuerzos para hallar a la nave. Quedan menos de 40 horas de reserva de oxígeno, según un oficial que participa de la búsqueda.
Es una compleja operación de rescate en la que cada minuto cuenta. Mientras las autoridades seguían buscando este martes un sumergible con capacidad para sumergirse hasta los 4000 metros en los que se hallaría el Titán, otros medios se emplean a fondo: aviones con sensores especiales, buques dotados de sonar de alta potencia y boyas con sonar que son lanzadas al mar. Hasta ahora, no han detectado nada.
El reto para las autoridades, informa la Guardia Costera estadounidense, radica en que hay una enorme probabilidad de que el sumergible no haya emergido de las aguas profundas en las que se encontraba. De acuerdo con el contralmirante John Mauger, de la Guardia Costera, el Titán se perdió a unos 4.000 metros de profundidad.
El lunes, Mauger calculó el aire que les quedaría a los tripulantes. "Anticipamos que tienen entre 70 a 96 horas completas de oxígeno disponibles en este momento", sostuvo cuando eran las 16:30 hora del lunes. Pero este martes esa reserva se había reducido drásticamente. Quedan menos de 40 horas de suministro de oxígeno informó un oficial de la Guardia Costera, mientras proseguía la búsqueda del Titán
"Es un área remota y es un desafío realizar una búsqueda en esa área remota, pero estamos desplegando todos los recursos disponibles para asegurarnos de que podamos ubicar la nave y rescatar a las personas a bordo", agregó el oficial.
El militar señaló que, en este momento, las capacidades de la Guardia Costera están "limitadas a escuchar sonidos", lo que significa que se necesitarán recursos adicionales para buscar bajo la superficie del mar. Naves con sonar, boyas dotadas de este tipo de detector y aviones con sensores especiales patrullan el área. "Estamos haciendo todo lo que podemos hacer para localizar el submarino y rescatar a quienes están a bordo", continuó, y añadió que los rescatistas se han tomado esta misión como algo "personal".
Las autoridades han desplegado aviones C-130, así como un avión especializado, de propiedad canadiense, un P-8 Poseidon. Esta aeronave "altamente sofisticada" tiene capacidades para detectar submarinos sumergidos. Si bien es usado para inteligencia militar y para ubicar y atacar submarinos enemigos, el P-8 Poseidon también ha sido exitoso durante operaciones de rescate, y tiene la capacidad de volar muy cerca de la superficie, indica el portal del fabricante Boeing.
La marina ha colocado boyas sonar el mar, por si el Titán sale del agua y no tiene forma de comunicarse.
También participan buques privados, como el Polar Prince, embarcación que transportó el sumergible al sitio de los restos del Titanic. Horizon Maritime, propietaria de la nave, informó que ha enviado un buque adicional, el Horizon Arctic. El Horizon Arctic está "diseñado y equipado para operaciones avanzadas de soporte en alta mar". El barco de la Guardia Costera canadiense Kopit Hopson 1752 también ha sido desplegado.
Pero el aporte más importante proviene del sector privado: el Deep Energy, un barco con bandera de Bahamas que se especializa en colocar tuberías y cables a profundidades de hasta 3.000 metros, está ayudando en la búsqueda. Sus propietarios, TechnipFMC, le dijeron a la BBC que el buque llegó al lugar la mañana de este martes. El Deep Energy lleva dos submarinos robot operados a control remoto que pueden sumergirse a 3.000 metros. Son sumergibles no tripulados, operados desde una sala de control en la nave nodriza, y están unidos con cables.
Por ahora, esta es la mejor carta en la búsqueda contra reloj del pequeño submarino.
El perfil de los tripulantes
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Hamish Harding, un aventurero espacial, piloto y explorador de las profundidades, está entre los tripulantes perdidos en el mar.
Cinco personas habían descendido en el Titan para visualizar los restos del Titanic. Una es el piloto y otra, un especialista en contenidos visuales. Los otros tres eran pasajeros que pagaron 250 mil dólares por la excursión. Sobresale entre ellos Hamish Harding, un multimillonario británico amante de las aventuras. Embarcarse en la inmersión para ver los restos del Titanic requería dos cosas: espíritu de aventura y mucho dinero. Hamish Harding, de 58 años, tiene ambas. Harding montó en el sumergible el domingo, según informaron en redes sociales su empresa Action Aviation y su hijastro, Brian Szasz, en una publicación que posteriormente borró.
El explorador y turista espacial, que reside en Emiratos Árabes Unidos, es fundador del Grupo Action y presidente de Action Aviation, una empresa de aviación con sede en Dubái.
Graduado en Ciencias Naturales e Ingeniería Química en la Universidad de Cambridge, Harding es desde joven un apasionado del cielo y el espacio, por lo que se hizo piloto y paracaidista.
En 2022 fue condecorado entre las "Leyendas Vivas de la Aviación" y es miembro de "The Explorers Club", un conocido club internacional de exploradores y científicos millonarios.
Harding ha viajado varias veces a la Antártida, adonde acompañó en 2016 al astronauta Buzz Aldrin cuando este se convirtió en la persona de más edad en llegar al polo sur con 86 años.
En 2017 colaboró con la empresa de turismo de lujo White Desert para introducir el primer servicio regular de aviones privados a la Antártida.
Su espíritu de aventura lo llevó también al espacio. En junio de 2022 viajó a bordo del New Shepard en un vuelo suborbital como parte de la misión NS-21 de Blue Origin, la compañía de Jeff Bezos.
Harding tiene tres récords Guinness: en 2019 dio en avión la vuelta al mundo más rápida a través de los polos; y en 2021, junto al estadounidense Víctor Vescovo, batió dos marcas de distancia y duración en máxima profundidad oceánica al descender a unos 11.000 metros en la Fosa de las Marianas.
Dos pakistaníes también estaban a bordo. Shahzada Dawood es de una de las familias más ricas de Pakistán. La familia Dawood confirmó que Shahzada Dawood y su hijo, Suleman Dawood, se embarcaron para visitar los restos del Titanic. Shahzada Dawood, de 48 años, vive en Surrey, al sur de Londres, con su esposa, Christine, y sus hijos Suleman, de 19 años, quien viajó con él en el Titán, y Alina.
Nacido en Pakistán, se mudó a Reino Unido donde obtuvo una licenciatura en derecho en la Universidad de Buckingham. Entre los roles que cubre, Dawood es miembro del Instituto SETI en California, cuya misión es explorar el origen de la vida en el universo. Es miembro del Círculo de Fundadores del British Asian Trust, cuyo presidente es el monarca británico, Carlos III.