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Hubo marchas para pedir más seguridad, pero no fueron masivas

Unas 400 personas se congregaron esta tarde en el Monumento a la Bandera para exigir más seguridad, mientras unos 8.000 manifestantes lo hicieron en la Plaza de Mayo, en Buenos Aires. Las marchas se repitieron en otros lugares del país y en todos los casos la demanda fue la misma: que las autoridades hagan algo para reducir la ola de delitos y garantizar la seguridad de la ciudadanía.

Miércoles 18 de Marzo de 2009

Rosario y Buenos Aires.- Unas 400 personas se congregaron esta tarde en el Monumento a la Bandera para exigir más seguridad, mientras unos 8.000 manifestantes lo hicieron en la Plaza de Mayo, en Buenos Aires. Las marchas se repitieron en otros lugares del país y en todos los casos la demanda fue la misma: que las autoridades hagan algo para reducir la ola de delitos y garantizar la seguridad de la ciudadanía.

En Rosario no hubo oradores y hacia el final de la manifestación, cuando algunos comenzaban a irse, un grupo de personas armó un piquete para impedir la circulación vehicular frente al Monumento. Esto generó cierto caos en el tránsito e incluso algunas discusiones entre quienes cortaban el tránsito y los automovilistas, pero luego la tensión se fue disipando.

Poco después de las 20.30, unas 100 personas seguían apostadas en el sector y algunas continuaban manifestando su demanda de más seguridad con aplausos y algunos cánticos.

En Buenos Aires la marcha fue más importante, aunque no masiva. Según las agencias de noticias, unas 8 mil personas se congregaron frente a la Casa Rosada, en la Plaza de Mayo bajo la consigna  “Antes de que nos maten salgamos a la calle”, portando en muchos casos pancartas con los nombres y fotografías de personas que fueron víctimas del delito.

El acto fue organizado entre otros por la ONG Mejor Seguridad, encabezada por Constanza Guglielmi, cuya hermana fue asesinada en 2006 en los bosques de Palermo por ladrones que le robaron parte de la recaudación del comedor de un club que regenteaba.

En la plaza se instaló un palco de espaldas a la Casa Rosada, aunque durante el acto la presidenta Cristina Fernández estaba en  La Plata presentando la nueva Ley de Radiodifusión, mientras en el Congreso nacional se debatía el anticipo de los comicios.

“Tenemos nuestros representantes en otro lugar discutiendo lo que no necesitamos que se vaya a votar”, cuestionó precisamente el rabino Sergio Bergman, quien junto con el sacerdote católico Guillermo Marcó y un representante islámico fueron los oradores.

Bergman, aclamado por el público, criticó duramente al gobierno con frases como “hay una Argentina que puede ser República después de Néstor (Kirchner)” y “no se puede confundir el legado de Perón con la locura de Nerón”.

El rabino abrió el discurso con una metáfora: al pedir que se bajen los carteles con imágenes de víctimas del delito para que todos pudieran observar el palco, señaló que “vinimos a ver lo que se quiere ocultar y lo que vinimos a manifestar”.

“Reclamar seguridad no es ser de derecha o pedir mano dura, la seguridad es un derecho consagrado en la Constitución Nacional. Los derechos humanos no son de derecha ni de izquierda”, dijo Bergman y pidió a los jóvenes “que hagan estallar de votos las urnas”. 

“Acá está el pueblo, sabemos de qué se trata, la Plaza de Mayo es de todos. Sabemos de qué se trata la inseguridad, no es una sensación, es un flagelo de nuestra comunidad”, enfatizó. Y agregó:  “No podemos convivir en paz si hay una situación donde se confunde el orden con represión y Justicia con venganza”.

Así, en una alusión contra la pena de muerte, advirtió que “cuando hablamos de la inseguridad no hablamos de venganza y resentimiento, sino con el dolor del corazón partido”, y reclamó una “política de Estado, para preservar lo más importante que es la vida”. Y enfatizó: “La vida es más importante que la caja”.

Por su parte, Marcó se refirió al debate instalado por Susana Giménez sobre la pena de muerte y se diferenció de ese pedido. “En la antigüedad se vivía la ley de la selva, del más fuerte; después apareció Hammurabi en Babilonia e instauró la ley de «ojo por ojo, diente por diente». Es verdad que los delincuentes instalaron la pena de muerte porque te matan por 20 pesos, pero es verdad también que el odio no soluciona nada, porque la pena de muerte la tendrían que instrumentar los jueces que son los mismos que ahora dejan a los delincuentes en libertad”, sostuvo Marcó.

“No dejes que el odio te gane el corazón; a las personas que odiás no les hace nada, pero vive con vos, te mata el corazón... Convertí ese odio en acción cívica, participá, votá, tratá de cambiar las cosas desde la ley, no desde la violencia. El amor es más fuerte que la muerte”, enfatizó el cura.

Aseveró que “hay que pedir justicia en el marco de la ley, no de la muerte, hay que terminar con la muerte y vivir en paz” y denunció “cuántas mamás lloran porque a sus hijos se los lleva el paco cuando las autoridades poco o nada hacen”.

Por su parte, el religioso musulmán expresó el deseo de “vivir en paz, una paz que sentimos ausente porque no tenemos”, ya que la gente siente que “la Justicia nunca llega”.

La convocatoria no fue la esperada por los organizadores, pero muchos asistentes portaban carteles con caras de sus familiares asesinados, no sólo víctimas del delito sino también del gatillo fácil.

“Soy honesto, soy libre pero vivo entre rejas”, “Leyes duras para los delincuentes ya”, rezaban algunos, y otros tenían la frase “basta de inseguridad” con una bandera argentina de fondo.

Hubo figuras conocidas, como la modelo Carolina Baldini -que sufrió un intento de robo días atrás-, y el actor Adrián Facha Martel,  cuya ex esposa fue arrojada por una ventana por delincuentes.

“Estamos a favor de la seguridad, no estamos contra nadie”,  dijo Martel, que justificó la merma de asistentes en que “hicieron correr la bolilla” de que se iba a pedir la pena de muerte “y la gente no viene porque no está de acuerdo con eso”.

También estuvieron el humorista y empresario teatral Nito Artaza, el abogado Roberto Damboriana, el histórico militante peronista Tula, las integrantes de las Madres del Dolor Viviam Perrone, Elsa Schenone e Isabel Yaconis; Marcelo Bragagnolo (cuyo hijo murió a manos de una patota) y Juan Carlos Blumberg, quien entre 2004 y 2006 encabezó cinco multitudinarias marchas contra la inseguridad que derivaron en el endurecimiento de penas, luego de que su hijo Axel fue asesinado por secuestradores.

El acto culminó cuando el locutor leyó un pedido para que no haya más “inseguridad, leyes permisivas, violaciones, robos", a cada una de las cuales la gente le respondió con la palabra “Basta”.

La iniciativa partió tras una marcha realizada por el crimen del profesor de educación física Hernán Landolina, asesinado el 3 de marzo frente a su casa de Lomas del Mirador.

También hubo actos similares en ciudades como Córdoba, Río Negro, Tucumán y Mendoza (DyN)

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