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Femicidios infantiles, crímenes "de honor" y otros casos menos conocidos de este delito

La jurista española Teresa Peramato enumera los casos de eliminación de niñas en China e India en favor de los varones, los femicidios de mujeres violadas y la aberrante tradición de la mutilación genital en niñas

Lunes 08 de Marzo de 2021

La jurista española Teresa Peramato, actualmente fiscal ante el Tribunal Constitucional de su país, escribió un valioso artículo sobre "Femicidio y feminicidio" para el sitio web El derecho, en el que detalla con abundancia de datos muchos crimenes que padecen niñas y mujeres en países por fuera de Occidente, y que por esto reciben poca atención de los medios "mainstream". Si bien el informe es de 2012, conserva toda su actualidad. Peramato relata los casos de femicidio infantlil en China e India, lo que da como resultado una población infantil desbalanceada hacia los varones, los delitos de "honor" en países de Africa y Medio Oriente perpetrados muchas veces contra mujeres que, o bien tienen relaciones sexuales fuera o antes del matrimonio o buscan acceder a tratamientos de control de la natalidad, y son asesinadas por los hombres de su famiia, incluso por haber sido violadas, lo que implica "perder el honor".

El femicidio infantil, por su gravedad, su significación y sus consecuencias, bien merece una mención especial. La consideración de la mujer como inferior en relación al hombre, el entendimiento de que "tiene peor salida o colocación", es decir, que tiene menor valor social que un varón, es la causa por la que en el mundo el infanticidio lo sufren mayoritariamente mujeres. La justificación que actualmente se utiliza es la del control de la población (China, Japón, India) pero curiosamente, la selección del sexo femenino para llevar a cabo ese control poblacional, es la regla general. El infanticidio de recién nacidas o el aborto selectivo de fetos del sexo femenino, son las formas elegidas para evitar ese pretendido crecimiento poblacional. Aunque el aborto selectivo está prohibido en China, existen más de 200 clínicas dotadas de avanzados sistemas ultrasonido que permiten al médico saber el sexo del feto en las primeras semanas. Es obvio que para llevar a cabo ese control de población, sin adentrarnos en calificar la utilización del aborto para conseguir ese fin, no sería necesario saber el sexo del feto; sólo la posibilidad de que los progenitores puedan seleccionar a los fetos niñas para abortar justifica la proliferación de estos avanzados sistemas. Según la Asociación para la Planificación Familiar de China, el desequilibrio ha alcanzado el punto de que hay ocho niños por cada cinco niñas. Entre los niños de menos de 4 años de la ciudad de Lianyungang hay 163,5 varones por cada 100 chicas. En el resto de China, en 99 ciudades estudiadas, tienen una proporción de 125 varonespor cada 100 chicas. En India existen más de 30.000 clínicas dotadas con ese sistema de ultrasonido y, según la ONU, cada día allí se producen 2.000 abortos de niñas.

Peramato también informa sobre asesinatos extremadamente crueles basados en creencias arcaicas, que consideran a ciertas mujeres demonios o brujas: en ocasiones mutilan sus cuerpos o las queman vivas (Sudáfrica) o las apedrean hasta la muerte (Zimbabwe, Nigeria). Asimismo, en base a rituales basados en la creencia de que los órganos sexuales femeninos tienen ciertos poderes, se asesinan a mujeres para extraerles dichos órganos (Zambia, Zimbabwe, Sudáfrica).

Pero son más extendidos los "crímenes de honor". Con la insostenible justificación de restaurar el supuesto honor perdido de la familia, supuestamente mancillado por haber ejercido la mujer víctima su sexualidad antes o fuera del matrimonio, incluso por hacer sido violadas, por rechazar un matrimonio previamente concertado o interesar el divorcio, maridos, padres o hermanos, o miembros de la comunidad en la que vive, ejecutan a estas mujeres o las someten a castigos insufribles y muy dañinos (Jordania, Yemen, Egipto, Irán, Pakistán,...). Las formas de castigo más comunes son quemarlas vivas, lapidarlas hasta la muerte, estrangularlas, degollarlas o arrojarlas ácido sobre su rostro y cuerpo, lo que, cuando menos, les ocasiona lesiones gravísimas y tremendas deformidades y otras secuelas de por vida. Son múltiples los casos de esta naturaleza que nos llegan a través de la prensa. Recientemente conocíamos el caso de Saima Bibi, joven pakistaní que murió presuntamente electrocutada por miembros de su propia familia; la motivación de tal crimen fue que Saima se había enamorado y pretendió casarse con un hombre que no era del interés de aquellos. O el caso de Bashra Shari, a quien su marido quemó con ácido por querer divorciarse. O el de Asha Ibrahim Dhuhulow, la niña de 14 años violada y lapidada en Somalia en octubre de 2008.

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Aterrorizadas, niñas africanas esperan en fila para ser mutiladas en un país de Africa. La costumbre también está extendida a países árabes de Medio Oriente.

Aterrorizadas, niñas africanas esperan en fila para ser mutiladas en un país de Africa. La costumbre también está extendida a países árabes de Medio Oriente.

Basándose en ritos o costumbres, a veces en interpretaciones no siempre respaldadas de preceptos religiosos (islámicos), muchas niñas son objeto de mutilación genital femenina. Esta práctica, cualquiera que sea la forma en que se practique, ablación, escisión e infibulación o "circuncisión faraónica", además del daño físico y psicológico que produce en las víctimas, supone someterlas a un riesgo enorme: muchas mueren desangradas o por infecciones posteriores (téngase en cuenta que en muchas ocasiones estas mutilaciones se producen en lugares carentes de las mínimas medidas de higiene, por personas que no tienen formación sanitaria y con instrumentos tales como cuchillas o navajas).

También se habla del femicidio en tiempos de guerra o durante el desarrollo de conflictos bélicos. Durante la guerra o desarrollo de conflictos de esa naturaleza, la violación cruel de las mujeres y en ocasiones su posterior asesinato, es un acto simbólico para quienes las ejecutan, en virtud del cual reafirman su "masculinidad", siendo además tales actos una forma de atacar "la moral del enemigo". Son muchos los conflictos bélicos internacionales o nacionales en los que se han registrado este tipo de actos. Durante la Segunda Guerra Mundial fue conocida la violación de muchas mujeres por las tropas alemanas y posteriormente dos millones de mujeres alemanas fueron violadas por el ejército ruso, de las que una décima parte fueron finalmente asesinadas. Con ocasión del Genocidio en Ruanda (1994) se utilizó la violación masiva de mujeres y niñas como castigo colectivo contra la población civil. En 1996, el Relator especial de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU calculó que se habían cometido entre 250.000 y 500.000 violaciones sobre estas víctimas. Durante la Guerra de Bosnia, entre 20.000 y 44.000 mujeres fueron sistemáticamente violadas por las fuerzas serbias (después, este tipo de actos fueron denominados "violaciones en masa"). Estos hechos fueron realizados en Bosnia oriental, pero, también, si bien en menor medida, unidades militares bosnias realizaron esta práctica con mujeres serbias. Durante el desarrollo del conflicto colombiano, la violencia sexual ha sido empleada como arma de guerra por todos los grupos armados tanto contra las mujeres civiles como contra sus propias combatientes.

Fuente: El femicidio y el feminicidio

Teresa Peramato Martín

https://elderecho.com/el-femicidio-y-el-feminicidio

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