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En la cuna de Jesús los cristianos son una minoría que sufre persecuciones

En Belén, los cristianos han quedado reducido a una minoría perseguida por judíos que los consideran terroristas por vivir en Cisjordania, y por árabes que los ven como infieles.

Domingo 23 de Diciembre de 2007

En Belén, los cristianos han quedado reducido a una minoría perseguida por judíos que los consideran terroristas por vivir en Cisjordania, y por árabes que los ven como infieles.

Los villancicos que alegran la Navidad en todo el mundo suelen mencionar con frecuencia a Belén (Cisjordania). Pero, en medio del conflicto que afecta a la región del Cercano Oriente, los sentimientos que afloran al visitar hoy por hoy la ciudad que vio nacer a Jesús son ajenos al regocijo de la festividad.

Belén se encuentra cercada por un muro de hormigón de hasta 8,5 metros de alto (casi el triple del ya desaparecido Muro de Berlín) construido por Israel para frenar los atentados. La economía en lo que debería ser uno de los principales destinos mundiales de peregrinaciones atraviesa una aguda depresión.

Y la población cristiana, tradicionalmente la más densa de Tierra Santa, se encuentra ya reducida a una minoría que se va contrayendo a marchas forzadas. Muchos fieles buscan en el extranjero un futuro mejor apartado del conflicto de Oriente Medio y, por ello, si en 1967 los cristianos formaban el 70 % de los habitantes de Belén, hoy apenas llegan al 15 %.

Los que quedan se quejan además de un ambiente cada vez más hostil por la radicalización de sus vecinos musulmanes. Los ataques islamistas crecen.

Debido al muro, casi todos los residentes de Cisjordania ha quedado sin posibilidades de pisar territorio israelí. “Para mí como palestina, Jerusalén es completamente inalcanzable”, asegura una médica del hospital de Caritas en Belén.

Contradicción eterna. La imagen resulta irónica. A un lado del muro, cuando se llega desde Jerusalén, un inmenso cartel israelí desea la paz a los peregrinos en hebreo, árabe e inglés; el lado palestino del muro está por el contrario repleto de pintadas contra la ocupación.

La Custodia de Tierra Santa, institución católica dedicada al cuidado de los Santos Lugares, denuncia que el muro ha separado a familias cristianas e impide a los fieles de Belén moverse con normalidad para, por ejemplo, acudir a oficios religiosos a Jerusalén durante fiestas destacadas.

El Patriarca latino de Jerusalén, Michel Sabbah, un palestino duro en sus declaraciones, asegura que “Belén es ahora como una cárcel”.

Según el vicario de la Custodia de Tierra Santa, el español Artemio Vítores, en medio de la crisis de la economía local provocada por el muro y la presión israelí, cientos de familias cristianas de Belén llevan años sin percibir ningún salario. El desempleo en la ciudad de 30.000 habitantes asciende ya al 40 % de la población activa.

La Custodia de Tierra Santa estima que desde el principio de la década han abandonado Belén unos 3.000 cristianos, la mayoría de los cuales viven ahora en el extranjero. En los territorios palestinos, la proporción de cristianos ha caído de un 15 por ciento hace 40 años a apenas un 1,5 %.

Para frenar el éxodo, las iglesias tratan de asistir económicamente a los fieles construyendo viviendas para luego ofrecérselas a precios asequibles. Otra apuesta es la educación con escuelas cristianas de gran prestigio en las que estudian también alumnos musulmanes.

“Si no tenemos gente bien formada, no mantendremos el cristianismo a largo plazo”, explica Vítores, franciscano quien vive en Tierra Santa desde hace 40 años. 

Exodo. El preboste luterano alemán de Tierra Santa, Uwe Gerbe, considera no obstante que la educación de calidad que se proporciona a los cristianos locales actúa como “espada de doble filo”.

Una de las razones por las que los cristianos abandonan la región es por que, a diferencia de los palestinos musulmanes, gozan de una buena formación y de contactos en el extranjero. “En Chile hay ya más cristianos de Belén que en la misma Belén”, afirma.

Doble minoría. Pero al margen de la crisis económica que afecta a los palestinos, sean cristianos o musulmanes, lo cierto es que los cristianos de Belén se encuentran en una posición de “doble minoría”, como cristianos dentro del mundo árabe. “Los israelíes les consideran terroristas, al ser palestinos. Para los musulmanes son infieles, por ser cristianos”, afirma el franciscano Vítores.

El representante en Jerusalén de la fundación democristiana alemana Konrad Adenauer, Lars Hansel, asegura que militantes islamistas fuerzan a los cristianos a venderles sus propiedades, sobre todo cuando estos expresan su intención de abandonar la ciudad.

En su opinión, la organización radical islámica Hamas, que dispone de un buen número de adeptos en Belén, “está más determinada que nunca a convertir los territorios palestinos en un Estado islámico y eso no es una buena noticia para la minoría cristiana”.

Vítores afirma por su parte que, en determinados barrios de Belén dominados por Hamas, cristianos palestinos se quejan de presiones de sus vecinos musulmanes para que vivan el ayuno del Ramadán o para que las mujeres usen el chador.

En junio, militantes de Hamas entraron a una sala de baile de Belén regentada por cristianos y la cerraron alegando que Palestina es territorio islámico y que no se tolera el consumo de alcohol, ni que hombres y mujeres bailen juntos.

Las peores noticias vienen ahora de la Franja de Gaza, donde Hamas tomó el poder por la fuerza hace seis meses. Allí, donde entre casi 1,5 millones de musulmanes viven tan sólo unos 3.000 cristianos, en su mayoría greco-ortodoxos, desconocidos asaltaron en junio la escuela de las Hermanas del Rosario, destruyeron la capilla, incendiaron parte de las dependencias y robaron varias computadoras.

En octubre apareció además brutalmente asesinado el director de la Sociedad Bíblica de Gaza, Rami Jader Ayad, de confesión baptista. Mujeres cristianas aseguran que se ponen el velo islámico o que ocultan sus crucifijos por miedo a sufrir amenazas o violencia.

Desproporción

En Palestina, unos 3.000 cristianos greco-ortodoxos viven entre casi 1,5 millón de musulmanes.

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