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El Papa celebró la misa final en EEUU tras ver a víctimas de abusos

Gira papal. El pontífice recorrió las calles de Filadelfia a bordo del papamóvil en medio de la ovación de miles y miles de personas.

Lunes 28 de Septiembre de 2015

El Papa dio inicio ayer por la tarde en Filadelfia a la multitudinaria misa de cierre de su gira por Estados Unidos, tras reunirse con víctimas de abusos sexuales de sacerdotes católicos.

Francisco recorrió la calles de la ciudad del este del país a bordo del papamóvil en medio de la ovación de miles y miles de personas hasta llegar al escenario gigante instalado en la avenida Benjamin Franklin Parkway, constató la agencia de noticias AFP.

Acompañado de obispos estadounidenses, el sumo pontífice argentino de 78 años efectuó pasadas las 16H00 locales (20H00 GMT, hora del meridiano de Greenwich) los primeros ritos de la ceremonia que sirvió de clausura al VIII Encuentro Mundial de las Familias, en una tarde nublada y fresca.

"Nunca vi tanto entusiasmo. Todo el mundo está unido", dijo el guatemalteco Manuel Portillo, de 54 años y que vive desde hace 22 en Filadelfia.

Para Nicole, de 31 años y que no es católica, aseguró "apreciar que Francisco se ve más abierto de espíritu que sus predecesores".

La misa pone punto final a seis días de una histórica visita que comenzó en Washington y pasó por Nueva York antes de llegar a Filadelfia.

Antes de la misa, por la mañana, Francisco se reunió con víctimas de actos pedófilos cometidos por sacerdotes, les dijo que "Dios llora" por esos abusos y les prometió que los responsables "rendirán cuenta".

"Dios llora. Los crímenes contra niños no pueden ser mantenidos en secreto por más tiempo", afirmó en una reunión con obispos estadounidenses en la que informó del encuentro.

"Me comprometo a la celosa vigilancia de la Iglesia para proteger a los niños y prometo que todos los responsables rendirán cuenta", agregó el primer Papa del continente americano.

Francisco recibió durante una media hora en el seminario San Carlos Borromeo a tres mujeres y dos hombres "víctimas de abusos sexuales perpetrados por miembros del clero, educadores y miembros de sus familias", según el Vaticano.

Filadelfia, ciudad de la costa este a medio camino entre Washington y Nueva York, fue una de las más afectadas en Estados Unidos por este escándalo en los años 1980.

El Papa había hablado de lo ocurrido durante este viaje, pero siempre de manera discreta. Su antecesor Benedicto XVI se había reunido con víctimas en Boston en 2008. Desde el ala más dura de los afectados, la red de sobrevivientes de aquellos abusados por sacerdotes (Snap, por sus siglas en inglés), la reunión fue "una simple operación de relaciones públicas", según un comunicado.

Antes de la misa el Papa cumplió con una actividad que a menudo forma parte de sus viajes pastorales, dirigiéndose a la prisión de Curran-Fromhold en las afueras de esa ciudad del este del país.

"He venido como pastor pero sobre todo como hermano a compartir su situación y hacerla también mía", dijo en un discurso antes de estrechar la mano uno por uno a los presos sentados en filas en un amplio hall.

En su mensaje en español, criticó que "es penoso constatar sistemas penitenciarios que no buscan curar las llagas, sanar las heridas, generar nuevas oportunidades", en un país que aplica la pena de muerte.

Este décimo viaje del primer Papa del continente americano comenzó en Cuba, donde instó al país a continuar la senda de la reconciliación.

Respaldado por su implicación en la reanudación del diálogo entre La Habana y Washington, Francisco fue recibido de manera muy cálida por el presidente estadounidense Barack Obama en el aeropuerto y la Casa Blanca.

Desde su llegada a Washington, que incluyó también un inédito discurso el jueves ante las dos cámaras del Congreso, Francisco despertó una explosión de alegría, con multitudes que lo han seguido a cada lugar en que estuvo.

Tratado como una estrella de rock, el Papa argentino se mantuvo firme en sus principios de humildad y cercanía con los sectores más vulnerables, desplazándose en un pequeño Fiat 500, almorzando con los sin techo en Washington o visitando a niños y familias inmigrantes en el barrio desfavorecido de Harlem, en Nueva York.

Justamente en Nueva York, dejó un fuerte mensaje en la ONU contra la opresión financiera sobre el mundo en desarrollo y a favor de la lucha contra el cambio climático, en tanto efectuó un emotivo servicio interreligioso en el Memorial del 11 de Septiembre.

Paladín de inmigrantes. Para los millones de inmigrantes indocumentados que viven en Estados Unidos, Francisco se ha convertido en un verdadero paladín, defendiéndolos en cada instancia y pidiendo respeto por su dignidad e identidad.

El mismo hijo de italianos, el sábado en Filadelfia los instó a que "no se desanimen" y "no se avergüencen nunca", en un discurso simbólico en el lugar de la declaración de la independencia de Estados Unidos en 1776.

Muchos inmigrantes latinoamericanos piensan que el Papa cambió la dirección del debate sobre reforma migratoria en Estados Unidos, uno de los ejes de la campaña presidencial para 2016.

"El Papa puede interceder para ayudar a los inmigrantes y frenar las deportaciones", dijo a la AFP Marta Domínguez, una mexicana que vive en Norristown (32 kilómetros al norte de Filadelfia), que estuvo en el Independence Hall.

El sábado en un discurso improvisado Francisco también defendió a la familia como "fábrica de esperanza", pidió superar las dificultades con paciencia y amor y nunca terminar el día "sin reconciliarse".

Atacan una estatua del fray recién canonizado

Vándalos causaron daños en una estatua del padre Junípero Serra en la Misión de Carmel, en el estado de California, al oeste de Estados Unidos, donde los restos del recién canonizado misionero están sepultados, dijo la policía.

El sargento de la policía de Carmel, Luke Powell, le dijo al periódico The Salinas Californian (http://bit.ly/1iDed39 ) que el incidente ocurrió el sábado por la noche, y que los vándalos dañaron estatuas, tumbas y señales, y arrojaron pintura verde y blanca en puertas.

La Misión dijo que una estatua de Serra y otras estatuas históricas en el patio fueron derribadas. Fotos colocadas en la página de la Misión en Facebook muestran que alguien escribió en una piedra "Santo del Genocidio". El viernes, el Papa Francisco canonizó a Serra. El fraile español del siglo XVIII llevó la fe católica a California. Muchos indígenas de la región dicen que las misiones separaron a sus antepasados de sus lenguas y culturas, y esclavizaron a aquellos que se convirtieron al cristianismo.

Atacan una estatua del fray recién canonizado

Vándalos causaron daños en una estatua del padre Junípero Serra en la Misión de Carmel, en el estado de California, al oeste de Estados Unidos, donde los restos del recién canonizado misionero están sepultados, dijo la policía.
  El sargento de la policía de Carmel, Luke Powell, le dijo al periódico The Salinas Californian (http://bit.ly/1iDed39 ) que el incidente ocurrió el sábado por la noche, y que los vándalos dañaron estatuas, tumbas y señales, y arrojaron pintura verde y blanca en puertas.
  La Misión dijo que una estatua de Serra y otras estatuas históricas en el patio fueron derribadas. Fotos colocadas en la página de la Misión en Facebook muestran que alguien escribió en una piedra “Santo del Genocidio”. El viernes, el Papa Francisco canonizó a Serra. El fraile español del siglo XVIII llevó la fe católica a California. Muchos indígenas de la región dicen que las misiones separaron a sus antepasados de sus lenguas y culturas, y esclavizaron a aquellos que se convirtieron al cristianismo.

El pontífice visitó una cárcel de EEUU, el país que tiene más presos en el mundo

El único requisito de la prisión era que no tuvieran una enfermedad mental grave. El Papa Francisco se mezcló ayer con 77 reclusos en una cárcel de Filadelfia como las muchas de Estados Unidos, el país con el mayor número de presos del mundo.
  “He venido como pastor, pero sobre todo como hermano a compartir su situación y hacerla también mía”, dijo el pontífice ante los 77, entre los que había musulmanes y protestantes.
  Los presos, vestidos con uniforme azul, fueron entrando en fila en el gimnasio de la prisión y esperaron pacientemente a que llegara el Papa. Eran 66 hombres y 11 mujeres, cuidosamente seleccionados para la visita. Había blancos, negros, asiáticos e hispanos.
  “Fueron elegidos en base a cuestiones disciplinarias y a su deseo de venir aquí. Miramos que no tuvieran ninguna enfermedad mental seria o problemas de disciplina”, precisó la guardiana Michelle Farrel, quien explicó que entre los elegidos “al menos dos” eran musulmanes.
  En la cárcel de Curran-Fromhold, la más grande de Filadelfia, hay unos 2.800 internos. Algunos de ellos cumplen condena por crímenes graves, pero muchos de ellos se encuentran en prisión preventiva a la espera de juicio.
  El pontífice, que pronunció palabras de aliento y de esperanza y que pidió un sistema correccional que piense en la reinserción, se sentó en un silla de nogal de 1,8 metro de altura tallada a mano por presos de un programa de formación profesional de un centro correccional cercano. Los presos también entregaron al pontífice una cesta con frutas y hortalizas del huerto de la cárcel.

“La silla es muy linda”. “La silla que han hecho es muy linda, muy hermosa. Gracias por el trabajo”, dijo en español el Papa, que les aseguró que no importa lo que hicieron en el pasado.
  “Jesús nos quiere ayudar a recomponer nuestro andar, reemprender nuestro caminar, recuperar nuestra esperanza, restituirnos la fe y la confianza. Quiere que volvamos a los caminos, a la vida, sintiendo que tenemos una misión; que este tiempo de reclusión no ha sido nunca un sinónimo de expulsión”, aseguró.
  Durante su discurso, el Papa abogó por la reinserción social de los presos y criticó aquellos sistemas penitenciarios “que no buscan curar las llagas, sanar las heridas, generar nuevas oportunidades”. Después, el Papa fue saludando uno a uno a cada uno de los presos, les bendijo e incluso abrazó a uno de ellos.
  “Me puse nerviosa y le dije: «Que Dios le bendiga». Y él me dijo lo mismo”, dijo a dpa la puertorriqueña Chemiris Rodríguez, ex heroinómana y en la cárcel a espera de juicio por vender drogas.
  Jennifer Stewart, presa por violación de la libertad condicional, mostraba con orgullo el rosario y la estampita con la fotografía del Papa que el Vaticano les regaló. “Voy a ponerla en el muro de mi celda con el resto de mis fotos”, explicó la presa.
  Aunque no es la primera vez que el Papa acude a una prisión, su visita a una cárcel en Estados Unidos es significativa, ya que es el país con el mayor número de presos del mundo: 2,2 millones. Estados Unidos tiene sólo el cinco por ciento de la población mundial, pero aporta el 20 por ciento de todos los presos del mundo. Y registra la mayor tasa de encarcelación, 716 presos por cada 100 mil habitantes.
  Un hombre negro tiene seis veces más posibilidades de acabar en prisión que uno blanco; y un hispano 2,4 veces más posibilidades, según datos del Sentencing Center.  La mayoría de presos con los que pudo hablar dpa dijeron sentirse emocionados con la visita del ponífice y prometieron que van a hacer todo lo posible por cambiar sus vidas de aquí en adelante.
  Anthony Dorie, católico de 25 años, saldrá de prisión el 2 de octubre y podrá por fin conocer a su hijo, que nació mientras él estaba en la cárcel. “Voy a cambiar porque él lo merece. Tengo que intentarlo. Voy a intentar ir por el lado bueno”, dijo Dorie, que lucía en un brazo un tatuaje de la Virgen María y en el otro, uno del diablo.
  “Me gusta el Papa. Es un hombre humilde”, aseguró Dorie, quien explicó con orgullo que “la gente paga miles de dólares para venir a verlo y nosotros hemos conseguido reunirnos con él aquí gratis”.

“El mundo parece que se ha convertido en un gran shopping”

El Papa Francisco criticó ayer en Filadelfia el consumismo de un mundo que se ha convertido “en un gran shopping center” y lamentó la “soledad radical”.
  “El mundo parece que se ha convertido en un gran shopping, donde la cultura ha adquirido una dinámica competitiva”, dijo en un encuentro con los obispos que participan en el Encuentro Mundial de las Familias.
  El pontífice clausurará el evento más tarde con una multitudinaria misa antes de regresar a Roma.
  “No hay un vínculo personal, una relación de vecindad. La cultura actual parece estimular a las personas a entrar en la dinámica de no ligarse a nada ni a nadie (...) Lo importante hoy lo determina el consumo. Consumir relaciones, consumir amistades, consumir religiones, consumir, consumir...”, criticó el jesuita argentino, que hoy concluye un viaje de seis días por Estados Unidos.
  Francisco habló a los obispos en el seminario de San Carlos Borromeo, donde se reunió antes con víctimas de abusos sexuales.
  “Me animo a decir que una de las principales pobrezas o raíces de tantas situaciones contemporáneas está en la soledad radical a la que se ven sometidas tantas personas. Corriendo detrás de un ’like’, corriendo detrás de aumentar el número de ’followers’ en cualquiera de las redes sociales”, dijo en español. “Así van -vamos- los seres humanos en la propuesta que ofrece esta sociedad contemporánea. Una soledad con miedo al compromiso en una búsqueda desenfrenada por sentirse reconocido”, agregó ante los obispos, a los que animó a “relanzar el entusiasmo para que se formen familias”.
  El Encuentro Mundial de las Familias de Filadelfia fue el principal motivo de su viaje a Estados Unidos, durante el cual también visitó Washington y Nueva York.


 

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