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Cuáles son los tres pasos básicos para bajar de peso durante las vacaciones de verano en familia

¿Por qué no aprovechar estos días para movernos más, comer mejor y planificar el descenso de peso? Un médico ofrece pautas indispensables para sacarse los kilos de más a partir de hoy.

Jueves 19 de Febrero de 2015

Salidas con la familia y amigos, pizzas y cervezas de más, pocas ganas de moverse a causa del calor. Las vacaciones pueden llevarnos a ganar kilos y sentirnos muy mal por eso. La buena noticia es que, en realidad, durante este tiempo en el que todavía no comenzó el ritmo agitado del año podemos reflexionar sobre nuestro cuerpo, nuestra salud, y aprovechar las energías para comenzar un proceso de descenso de peso efectivo y perdurable en el tiempo.

Hoy mismo puede ser un día ideal para comprender la importancia y los múltiples beneficios de cambiar de hábitos de vida que repercutan en una rápida reducción del peso corporal que nos hagan sentir mucho mejor, y desde ya, ganar en salud, señala Rubén Salcedo, director médico de la Clínica Diquecito, un centro de atención integral para la salud que funciona en Córdoba.

El profesional se refiere a tres aspectos centrales a tener en cuenta. "Si trabajamos activamente sobre ellos pueden marcar un antes y un después en nuestra salud. La clave está en saber armonizarlos. A tal fin, las vacaciones, lejos del estrés habitual —que suele ser un impedimento para la adopción de hábitos saludables— se convierten en el momento justo para encarar este proceso".

¿Cuáles son esos tres pilares?

1- Horas de descanso. Está comprobado que la falta de sueño altera dos hormonas estrechamente relacionadas con el sobrepeso y la obesidad: la “Leptina” y la “Grelina”. La primera de ellas es la encargada de indicarle al cuerpo la saciedad; la segunda, es la hormona que estimula la sensación de hambre, la cual se eleva cuando el descanso es insuficiente. Es necesario dormir idealmente ocho horas cada noche (seis horas como mínimo) para mantener el equilibrio de estas hormonas y, si no puede dormir, si stá con problemas para conciliar el sueño hay que buscar ayuda profesional para lograrlo. También debemos recordar que por los cambios hormonales de nuestro organismo durante el día (llamado Ciclo Circadiano) no es lo mismo dormir una larga siesta que hacerlo de noche. La noche es para dormir. Quien no descansa bien tiene más tendencia a subir de peso.

2- Actividad física. El ejercicio físico es vital para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo y, si hablamos de sobrepeso, es muy difícil pensar en menos kilos si la dieta no es acompañada de una dosis adecuada de esta actividad. La recomendación es realizar no menos de 150 minutos de actividad física por semana. No es tan importante qué actividad se realiza, sino que ésta le resulte agradable a la persona y le genere una motivación a largo plazo para seguir practicándola, salvo en casos donde una enfermedad de base se lo impida (afecciones osteoarticulares, cardiovasculares, respiratorias, etc.). En este sentido, las vacaciones nos ofrecen una oportunidad única para empezar aquella actividad que no lográbamos poner en marcha por falta de tiempo, y así, de manera progresiva, y tomar el hábito de su práctica habitual en el resto del año.

3- Alimentación adecuada. Los excesos en vacaciones están al alcance de la mano: se reemplazan las comidas caseras por salidas a restaurantes o bares; se come todo el día sin tener control, se reduce la variedad a los fines de simplificar el menú (asado, pizza o sándwiches todas las noches). Frente a esto, los momentos de relax, no deberían ser motivo para comer de todo sino que son ideales para implementar hábitos de alimentación que se traducirán en una importante reducción de peso. El Método de los Bocados,  por ejemplo, tiene resultados altamente efectivos: comer fraccionado en no menos de cinco comidas diarias, comer poco (usar como referencia el plato de postre), cenar liviano e ingerir al menos 500 gramos de verdura por día. Esto permite no legar con voracidad a la comida siguiente. Es aconsejable tener en casa alimentos ya elegidos que no nos provoquen tentaciones (frutas en vez de alfajores o galletitas, verduras cocidas en lugar de fiambres, carnes magras en lugar de milanesas o hamburguesas).

Todo se resume en aprovechar las vacaciones para dormir bien, practicar actividad física y comer en forma moderada y saludable. Todo esto ayudará claramente a un descenso de peso concreto y que será sustentable en el tiempo. Esto es posible con un poco de voluntad, toma de conciencia, asistencia profesional en los casos de sobrepeso u obesidad  y la ayuda y contención de los seres queridos. Hoy puede ser el mejor día para empezar.

 

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