El fiscal, hasta ahora, usó como una prueba válida el aporte del propio Tagliaferro, el remisero que llevó a Marisol Pereyra hasta la casa donde vivían las otras victimas. El conductor dijo haber visto a Martínez en esa vivienda, en la madrugada del 27 de noviembre pasado a la hora de la matanza; señaló que fue éste quien le abrió la puerta de la casa a Marisol.
La masacre. Fuentes consultadas en el caso revelaron que Garganta dio por probado que "en las últimas horas del 26 de noviembre y las primeras del 27, en la casa de calle 28, entre 41 y 42 del barrio La Loma de La Plata, por desavenencias de pareja, el novio de Bárbara Santos -Martínez- franqueó la puerta de ingreso y un hombre aún no identificado, mediante múltiples heridas de arma blanca, la asesinó y lo mismo hizo con su madre, Susana Barttole, y con su hija, Micaela Galle, con el fin de lograr su impunidad".
"En dicha circunstancia, ante la llegada imprevista de Marisol Pereyra, el primero la recibe, y el segundo la ultima con idéntico motivo", señaló el fiscal, que confirmó la carátula de "homicidio simple" en el caso de Bárbara Santos y "homicidio calificado" respecto a las otras tres muertes.
En su reclamo para que la justicia de Garantías le dicte la prisión preventiva, el fiscal Garganta señala que Martínez "prestó una colaboración necesaria" para que otra persona asesinara a las cuatro mujeres.
El fiscal afirmó que Martínez tiene que quedar preso por "la serie de elementos que lo convierten en sospechoso, no tanto por la peligrosidad, sino por la posible fuga o el entorpecimiento de la investigación".
Frente a los periodistas, Garganta afirmó que "justamente hemos considerado que el ADN lo único que hace es colocar a otra persona en la escena de los hechos". Y señaló que en el dictamen "hemos expuesto cuál fue el rol que cumplió Martínez en este plan común, cuál era su función según el acuerdo que tenían entre ellos". l (DyN)
Trató de matar a su esposa pero se arrepintió
Un hombre acusado de cometer dos ataques contra su esposa, el último de ellos un intento de asesinato para el cual incluso había cavado una fosa para enterrar el cadáver, fue absuelto por un jurado popular en Córdoba, que consideró que el imputado desistió voluntariamente del homicidio.
El hombre recibió una condena en forma "residual" por las lesiones leves que le produjo a su mujer en el segundo de los ataques y fue penado con un año y 11 meses de prisión.
El fiscal que instruyó la causa dijo que había encuadrado el hecho en un caso de violencia de género y lo consideró una tentativa de femicidio, por lo que su superior, el fiscal de Cámara, solicitó en su alegato una pena de ocho años y 10 meses de prisión.
Tras conocer el fallo, la defensa del condenado adelantó que el hombre quedará libre en breve, ya que por el tiempo que lleva detenido podría darse por cumplida la pena impuesta.
El condenado es Nelson Ortega, de 36 años, quien llegó a juicio acusado de "tentativa de homicidio doblemente calificado y lesiones leves calificadas".
Se trata de la presunta autoría de dos hechos: unas lesiones leves contra su esposa, Carina Olivares, de 28 años, cometidas en diciembre de 2009, y el intento de homicidio calificado de ella en febrero de 2010, dos meses después, en una casa del barrio Arenales, de Córdoba.
Al cabo de un juicio, el jurado popular de la cámara 8ª del Crimen resolvió por unanimidad absolver a Ortega del primer ataque y, por mayoría, absolverlo también del intento de homicidio calificado y condenarlo, en cambio, por lesiones leves. La sentencia fue resuelta por mayoría de seis a cuatro de los diez miembros, ocho populares y dos del tribunal de enjuiciamiento.
Los seis votos por la absolución del cargo de homicidio corresponden al jurado popular, en tanto que los cuatro por el sostenimiento de esa figura pertenecen dos al jurado popular y dos a los vocales del tribunal.
En el fallo, fue central la consideración de la mayoría en cuanto a que Ortega desistió voluntariamente del homicidio cuando una de las hijas irrumpió en el lugar mientras cometía el ataque.
De acuerdo a la acusación del fiscal, Ortega intentó ahorcar a su esposa con una tanza de una bordeadora. Incluso, según destacó el fiscal, el hombre había cavado un pozo en el fondo de su casa con presuntas intenciones de enterrar allí el cadáver.
Pero el crimen no se concretó porque, según la pesquisa, irrumpió en la escena una hija de la pareja y el hombre desistió.
Gran parte del debate estuvo dedicado a determinar si el acusado desistió de matar a su mujer por una causa ajena o por voluntad propia, y fue ésta última idea la que primó al momento de la absolución.
El abogado defensor del acusado Ortega se declaró "plenamente satisfecho" y estimó que pronto estará en libertad. (Télam)
Trató de matar a su esposa pero se arrepintió
Un hombre acusado de cometer dos ataques contra su esposa, el último de ellos un intento de asesinato para el cual incluso había cavado una fosa para enterrar el cadáver, fue absuelto por un jurado popular en Córdoba, que consideró que el imputado desistió voluntariamente del homicidio.
El hombre recibió una condena en forma “residual” por las lesiones leves que le produjo a su mujer en el segundo de los ataques y fue penado con un año y 11 meses de prisión.
El fiscal que instruyó la causa dijo que había encuadrado el hecho en un caso de violencia de género y lo consideró una tentativa de femicidio, por lo que su superior, el fiscal de Cámara, solicitó en su alegato una pena de ocho años y 10 meses de prisión.
Tras conocer el fallo, la defensa del condenado adelantó que el hombre quedará libre en breve, ya que por el tiempo que lleva detenido podría darse por cumplida la pena impuesta.
El condenado es Nelson Ortega, de 36 años, quien llegó a juicio acusado de “tentativa de homicidio doblemente calificado y lesiones leves calificadas”.
Se trata de la presunta autoría de dos hechos: unas lesiones leves contra su esposa, Carina Olivares, de 28 años, cometidas en diciembre de 2009, y el intento de homicidio calificado de ella en febrero de 2010, dos meses después, en una casa del barrio Arenales, de Córdoba.
Al cabo de un juicio, el jurado popular de la cámara 8ª del Crimen resolvió por unanimidad absolver a Ortega del primer ataque y, por mayoría, absolverlo también del intento de homicidio calificado y condenarlo, en cambio, por lesiones leves. La sentencia fue resuelta por mayoría de seis a cuatro de los diez miembros, ocho populares y dos del tribunal de enjuiciamiento.
Los seis votos por la absolución del cargo de homicidio corresponden al jurado popular, en tanto que los cuatro por el sostenimiento de esa figura pertenecen dos al jurado popular y dos a los vocales del tribunal.
En el fallo, fue central la consideración de la mayoría en cuanto a que Ortega desistió voluntariamente del homicidio cuando una de las hijas irrumpió en el lugar mientras cometía el ataque.
De acuerdo a la acusación del fiscal, Ortega intentó ahorcar a su esposa con una tanza de una bordeadora. Incluso, según destacó el fiscal, el hombre había cavado un pozo en el fondo de su casa con presuntas intenciones de enterrar allí el cadáver.
Pero el crimen no se concretó porque, según la pesquisa, irrumpió en la escena una hija de la pareja y el hombre desistió.
Gran parte del debate estuvo dedicado a determinar si el acusado desistió de matar a su mujer por una causa ajena o por voluntad propia, y fue ésta última idea la que primó al momento de la absolución.
El abogado defensor del acusado Ortega se declaró “plenamente satisfecho” y estimó que pronto estará en libertad. (Télam)
Mensajitos
Mensajes de texto enviados a su pareja por Osvaldo Martínez, y en especial uno emitido la madrugada de los homicidios, son parte de las pruebas que aportó el fiscal para solicitar la prisión preventiva. Según la presentación, Martínez envió a Bárbara Santos mensajes que revelan su personalidad posesiva y celosa 15 días antes del homicidio.