Cerró el bar Tuñón, otro bastión cultural de la Capital Federal que albergó a todo tipo de
expresiones artísticas y concedió las más generosas posibilidades laborales a un vasto sector
emergente que acaso de otro modo nunca hubiera podido subirse a un escenario.
Pasaron por el reducto de la calle Maipú y Córdoba del microcentro
porteño unos 3.500 artistas entre músicos, cantantes, actores, escritores, poetas, artistas
plásticos, trabajadores del espectáculo; hubo más de 1.800 shows de música y teatro; eventos
culturales como las funciones solidarias con las Abuelas de Plaza de Mayo con el gobierno
capitalino; innumerables presentaciones de libros, ciclos de poesía, exposiciones de pintura, de
fotografía, muestras de video, y etcéteras varios.
Su mentor, Narciso Romani, que cometió el “pecado” de ser
inquilino en vez de dueño, señaló que “se llegó a la triste realidad de comprobar que es
prácticamente imposible mantener un lugar de esta magnitud, comprometido con la cultura, donde los
objetivos de lucro para su funcionamiento están supeditados a esa producción cultural, sin contar
con ningún tipo de apoyo, ni de sindicatos ni entes recaudadores de diversa índole”.
Pléyade. Narciso mencionó a algunos de los artistas que actuaron en el pequeño y
tan cálido subsuelo del establecimiento que, se apreciará, son de un nivel inusualmente elevado y
de comprobada sensibilidad para expresar su sentir solidario y su fuerte compromiso con las más
caras causas sociales.
A ponerse de pie entonces: Tata Cedrón, Jaime Torres, Daniel Viglietti,
Horacio Molina, Nacho Wisky, Diego Baiardi, Julio Lacarra, Ildo Patriarca, Suma Paz, Marikena
Monti, Chango Farías Gómez, Juan Vattuone, Carlos y Horacio Avilano, Orozco-Barrientos, Jorge
Fandermole, Nuria Martínez, Teresa Parodi, Liliana Herrero, Enrique Llopis, Noelia Moncada, Liliana
Vitale, Rubén “Mono” Izarrualde, Marián Farías Gómez, Jana Purita, Daniel Gómez, Miguel
Luchilo, Mariana Carrizo, Alejandro Balbis, Caracol, César Isella, Quique Greco, Juanjo Domínguez,
Bernardo Baraj, Horacio De Tomasso, Laura Canoura, Néstor Tomassini, Ariel Argañaraz, Felipe
Traine, Lidia Borda, Egle Martin, Cristóbal Repetto, Carmen Baliero, Laura Albarracín, Jorge
Nasser, Tomás Lipán, Juan Sosa, Suna Rocha, Bettinotti-Fernández, Cristóbal Repetto, Victoria
Morán, Antonio Seoane, Gabriela González López, Mariano Tejedor, Tukuta Gordillo, Pehuén Naranjo,
Abel García, Melania Pérez, Franco Luciani, Marcelo Tomassi, Ana María Cores, Pepo Ogivieki, Juan
Muñiz, Ariel Ardit, Patricia Noval, Jorge Giuliano, Mónica Abraham, Silvia Randall, Conrado Geiger,
Marcela Pacheco, María José Demare, Cardenal Domínguez, Alfredo Piro y Víctor Lasear, entre otros.
Desfilaron también actores, directores y gente del teatro como Sergio
Renán, Cristina Banega, Manuel Iedvabni, Manolo Callau, Juan Palomino, Héctor Bidonde, Rubens
Correa, Carlos Durañona, Fernando Noy, Fabiana Rey, Claudio Gotbeter, Roberto Sainz, Víctor
Laplace, María Ibarreta, María Urdapilleta, Stella Matute, Marcela Ferradás, Modesto López y
Roberto Traferri.
Un lugar para la música. Las noches del Tuñón fueron también jerarquizadas con la
actuación de los magníficos grupos musicales Cuarteto Cedrón, Cuarto Elemento, Cruz Maldonado,
Quinteto Tiempo, 34 Puñaladas, La Guardia Hereje y La Orquesta Petitera y, a manera de
participaciones especiales (aunque todo lo que pasó por allí tuvo esa entidad) merece destacarse a
Horacio Ferrer, Adriana Varela, Raúl Lavié, María Graña, Gustavo Santaolalla, Luis Salinas, Julia
Senko, Guillermo Fernández. Vitillo Avalos, Ramón Navarro y Acho Manzi.
Narciso recordó “a los amigos que conformamos la Cámara Argentina
de Música en Vivo y a los que, antes de irse para siempre, dejaron su huella eterna: Angel
Cárdenas, Caíto Díaz, Lágrima Ríos y Jorge Waisburd”.
“Gracias por los ciclos de Música por la Identidad con las Abuelas
de Plaza de Mayo; por la actuación del Grupo de teatro Nueva Vida de la Unidad Penal Nº 25 del
complejo de Lisandro Olmos; por los ciclos de música solidaria y cantidad enorme de proyectos
culturales. También fue un orgullo figurar en infinidad de guías de todo el mundo, como así también
en el libro editado en Australia sobre los bares más destacados del mundo”, afirmó.
“Y a Sol, mi hija, por haber sido la parte importante de todo esto
y haber compartido desde el inicio este sueño atravesando los momentos más duros y haber iluminado
siempre este camino”, resaltó.
Las bajas consecutivas y de momento irreversibles de la revista
“Lamujerdemivida” y del bar Tuñón constituyen un demoledor puntazo al corazón de la
cultura nacional.






























