El ministro de Justicia y Seguridad, Aníbal Fernández, dijo anoche que los
desmanes fueron causados por "sabotaje" y acusó a un militante del Partido Obrero, al que
identificó como José María Escobar. En ese marco, habló de "una situación armada y
premeditada".
El funcionario explicó que la formación afectada en Castelar sufrió un ataque en
la cabina de control electrónico de un vagón.
"Tras ser violentado el gabinete del control electrónico, arrojaron un líquido
que ocasionó un cortocircuito y que se accionaran los frenos", dijo el ministro.
"Se trató de una situación armada, premeditada para dañar. En las mochilas de
algunos detenidos se encontraron bengalas. Nadie usa una bengala para ir a trabajar", aseguró.
Fernández coincidió con su par de Interior, Florencio Randazzo, quien había
acusado horas antes a militantes del Partido Obrero de provocar los graves incidentes.
A poco de desatarse los desmanes, Daniel Salcedo, jefe de la policía bonaerense,
había dicho que "los disturbios fueron armados por grupos violentos organizados".
Por su parte, el presidente provisional del Senado, José Pampuro, apuntó ayer
contra la Secretaría de Transporte en relación a los problemas que tienen los pasajeros de trenes y
admitió que "es un área que funciona mal", aunque aclaró que "en los incidentes, la responsabilidad
estuvo de parte de infiltrados". El senador consideró que "fue una maniobra con infiltrados y
activistas que se aprovecharon de una situación de nerviosismo de mucha gente por no poder viajar.
El grueso de los pasajeros no reaccionó violentamente".
Moyano, estatista. El secretario general de la CGT, Hugo Moyano, consideró que
"los ferrocarriles deben volver al Estado".
"Las actividades subsidiadas no deberían ser privadas porque dejan de invertir y
se destruyen las empresas, tal como sucedió en Aerolíneas Argentinas. Sólo buscan ganancias",
opinó. l (Télam y DyN)