Chile conmemoró el viernes último meses del devastador terremoto y tsunamis que azotaron al centro y sur del país con una economía ya recuperada de la debacle pero con una gran deuda social por las miles de personas que lo perdieron todo y aún esperan por una vivienda.
El potente sismo de magnitud 8,8 del 27 de febrero, uno de los más poderosos de la historia moderna, que fue seguido por olas gigantescas y cientos de réplicas que aún se sienten, dejó al menos 521 muertos y 56 personas desaparecidas.
Los daños de la catástrofe bordearon los 30.000 millones de dólares, equivalente al 17 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), con hospitales, viviendas, escuelas y puentes por el suelo, junto a un sector industrial en muy mal estado.
Aunque la economía se contrajo en marzo, en los meses siguientes retomó con vigor su expansión, apoyado en la gradual recuperación de los diferentes sectores productivos y una sólida demanda interna.
El terremoto sacudió la agenda del presidente Sebastián Piñera desde que asumió el pasado 11 de marzo y puso el tema de la reconstrucción en la cima de sus prioridades.
“Esta etapa de reconstrucción va a tomar tiempo, va a durar más que días, más que semanas, más que meses, probablemente comprometa los cuatro años de nuestro gobierno”, dijo Piñera en Concepción, la que junto con Talcahuano fueron las ciudades más afectadas por el terremoto, al hacer un balance del desastre.
Piñera dijo que el 2010 ha estado marcado por las adversidades, pero lo emocionan las palabras de aliento, por ejemplo, de 33 mineros atrapados en una mina desde hace 25 días ante un rescate que autoridades dicen demorará meses.
“Este año 2010 es un año muy especial, un año histórico. Un año trágico, hemos sido golpeados por este tremendo y terrible terremoto y también golpeados por la adversidad que afectó a 33 mineros que siguen atrapados en las profundidades de la mina San José”, dijo Piñera.
En el otro lado de la ciudad en que Piñera hizo un balance del desastre, en la plaza principal de Concepción, cientos de personas marcharon en protesta por el lento avance en las obras de reconstrucción.
Abel Torres, uno de los damnificados de un edificio que se desplomó en Concepción y donde murieron ocho personas, dijo que aún no tiene una solución habitacional ante lo que calificó como un absoluto “abandono”.
Sólo hace unos días, unos 200 pobladores del balneario costero de Dichato protestaron y chocaron con la policía ante la falta de definición del lugar donde serán relocalizados, mientras viven como allegados en casas de familiares, en campamentos compartiendo baños y duchas o en los cerros.
Para financiar la reconstrucción, el gobierno lanzó un plan que incluye la reasignación de recursos e impuestos al tabaco y alcohol, además del endeudamiento en el exterior.
Pese a un anterior rechazo en el Congreso, Piñera anunció que insistirá en la aplicación de una nueva regalía a la minería para captar unos 1.000 millones de dólares que se destinarán a la “vena” de la reconstrucción.
El sismo dejó un 45 por ciento de los establecimientos educacionales dañados, con un costo de 3.000 millones de dólares.
Unas 200.000 familias perdieron sus casas. Se instalaron 80.000 viviendas de emergencia, aunque la implementación de la electricidad y soluciones sanitarias ha sido muy lenta.





























