Escenario

"La grieta convierte a las personas en barrabravas de la ideología"

Así lo afirma Yamandú Cardozo, líder de la murga uruguaya que presenta su nuevo show "Defensores de Causas Perdidas" hoy en El Círculo.

Sábado 02 de Noviembre de 2019

Es la murga más premiada, popular y convocante de los últimos quince años del carnaval uruguayo. Comandada por los hermanos Yamandú y Tabaré Cardozo, la agrupación logró trascender las fronteras incluso idiomáticas presentándose en países tan disímiles como Rusia, China o Japón. Hoy, la murga es una embajadora cultural de Uruguay y por eso el Concejo la declarará Visitante Distinguida de Rosario en la presentación de su nuevo espectáculo "Defensores de Causas Perdidas", esta noche, a las 21.30, en El Círculo (Mendoza y Sarmiento).

"En Moscú cantamos sobre los prejuicios sexuales y raciales, en Roma sobre el Vaticano y en Berlín sobre la guerra", contó el líder del grupo Yamandú Cardozo en una entrevista íntima con Escenario antes de comenzar la gira por Argentina que incluirá más de 50 presentaciones.

Desde La Casa de las Américas de La Habana a la Sorbona de París, pasando por el Luna Park, hasta el Teatro La Latina o la Galileo Galilei en Madrid, Agarrate Catalina supo ganarse el afecto de los fans que alentan sus cuplés cargados de humor, sátira y pasión. Su poderosa percusión y su particularísimo modo de arreglar polifónicamente su coro, el vestuario, la omnipresencia musical, el maquillaje, su dramaturgia cargada de humor salvaje, su esencia profundamente popular, su cuna marginal y su presente profesional señalan Agarrate Catalina como un grupo que siempre tiene algo que decir.

—¿De qué se trata "Defensores de Causas Perdidas"?

—Vamos a hacer más de 50 shows en Argentina y eso habla del vínculo especial que tenemos con Argentina en un momento económico complicado. Creo que el arte tiene mucho para ofrecer a la gente en este momento. Estamos muy agradecidos con lo que está pasando. Y eso lo notamos sobre todo en la retirada y en la bajada, cuando la murga se despide, ahí terminamos cantando con la gente. La lógica la gira es muy exigente: en 17 días hacemos 15 funciones, desde La Plata hasta Jujuy. Viajamos en un bondi con 19 camas sino no podríamos hacerlo. Y la gira se transforma en un loop de viajar, armar, tocar, dormir. Y el contacto con la gente es lo que hace que cobre identidad.

—Algunas opiniones dicen que su nuevo espectáculo contiene elementos de la ideología liberal y la línea discursiva de la derecha política contemporánea, que niega la lucha de clases, asimilándola a una "causa perdida". ¿Qué pensás cuando leés estos comentarios?

—Me gusta mucho que el arte genere debates, más allá de las opiniones desaforada de los foristas. Todo lo que genere debate está buenísimo. Tenemos algo para decir y lo decimos como queremos, aunque sabemos que es una caricatura que puede resultar incómoda porque se mete con temas escabrosos. No queremos ser retratistas que alaben todo lo que ven sino que somos caricaturistas. Usamos el concepto de lucha de clases en escena para hablar de la problemática de la ruptura de la estructura social.

—¿Cómo ven la famosa grieta argentina? En sus letras dicen: "Ya no quiero ser soldado de una idea / ni rebaño de la izquierda o la derecha, / me resisto a etiquetar a las personas y me cago en la locura de esta brecha".

—Creo que la grieta es un concepto de ficción que logró ser instalado. Es una flor de plástico, no es de verdad pero existe. Y es funcional a un sistema, no es inocente. Hay una operación y todos entramos en ese jueguito, "futbolizamos" eso y nos convertimos en barras bravas de la ideología. No es un intento naif de reconciliar, no es ir a la medianía cómodo, sino sacar los discursos de la sombra del odio. Es un intento valiente de empatizar.

—Se caracterizan por criticar al capitalismo como "el arte de transformar los lujos en necesidades" y al comunismo como "la distribución igualitaria de la miseria".

—Mostramos que no hay un enfrentamiento total y absoluto. Por ejemplo, alguien puede definirse de izquierda y tener una postura contraria a la legalización del aborto y otra, puede definirse de derecha y estar de acuerdo con la legalización de la marihuana. Yo, particularmente, fui criado con las particularidades de la izquierda, con los valores de la solidaridad y el cooperativismo, que no quiere decir que la derecha no los tenga. Hoy, mi cosmovisión pasa por lo que me ofrece la izquierda más que el sistema neoliberal capitalista.

—Pero tenemos Iphones...

—¡Obvio! Creo que desde la izquierda hay una idea empática que intenta emparejar el principio de la carrera. El tema es emparejar las oportunidades de la gente que nace 6 a 0. Hay un modelo que tiene que ver con la empatía que el modelo neoliberalista no propone. Y de hecho, gran parte de la riqueza está acumulada cada vez en menos manos. Y la alerta de lo que está pasando y que hace estallar el corazón es lo que está pasando en Chile, donde la riqueza está distribuida de manera desigual. En un momento, la gente explota. Siento que ese modelo desempareja cada vez más.

—En Argentina muchos políticos que se definen de izquierda tiene autos importados, usan ropa de diseñadores carísimos y viven en las zonas más caras del país, como Puerto Madero. Llama la atención cómo tienen un discurso de izquierda pero viven de un manera neoliberal.

—No me importa cuánta plata tiene una persona sino que las acciones que hace me definen el tipo de ser humano qué es. Pueden haber izquierdistas ricos que quieran ayudar. No es mi ideal. Pero una persona que hizo mucho dinero puede ayudar a igualar y hacer acciones en favor de los que menos tienen.

—No hay que etiquetar porque eso termina armando la grieta...

—Exactamente, y creo que el cambio se da a través del diálogo y el conocimiento.

—Se presentaron en 2015 con el anterior gobierno, que acaba de ganar. Si los llama Mauricio Macri para tocar, ¿vendrían?

—Nos han llamado de muchos eventos partidarios y nunca vinimos. Porque pensamos que no nos corresponde. En Uruguay, cuando hay un festejo popular, no importa quién lo organice, se toma como algo separado. Hemos tocado en todas las provincias con todo tipo de gobiernos. Pero nos dimos cuenta que acá en Argentina funciona distinto.

—¿Cómo ven su arte en países tan diferentes como China, Japón, Alemania, Rusia o Cuba?

—En el exterior tocamos con subtítulos siempre. En Moscú, por ejemplo, hablamos sobre los prejuicios sexuales y raciales. Hay un retroceso tremendo con el tema de la diversidad. En Roma cantamos sobre el Vaticano, en Berlín sobre la guerra. El humor y la caricatura ayuda a tocar temas incómodos y desatar debates y eso está buenísimo. Por eso nuestra postura es "alejémonos del odio, juguémonos la ropa por nuestros hermanos del mundo pero no nos pongamos binarios, aceptemos la disidencia y aceptemos la crítica".

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