Tal vez haya sido el apuro o un desliz propio de quien empieza a manejarse en ámbitos que no le son tan conocidos. Pero el anuncio público de la candidatura a concejala de Susana Rueda, ayer a la mañana desde el bar El Cairo, tuvo algunos detalles que no pasaron desapercibidos. Uno fue que eligiera a un ex compañero de trabajo para confirmar su nominación. Con lo que la entrevista periodística radial se pareció demasiado a una charla de amigos. Lo segundo fue que se disculpara al aire con sus colaboradores del programa de televisión que estaba por retomar en marzo. Muchos integrantes de su equipo parece que se enteraban en ese momento que ya no hará el programa, a raíz del hermetismo con el que se manejó la información. Y para el final, cuando agradeció a la empresa que la vistió todos estos años. O sea, un chivo comercial en medio de un lanzamiento para concejal. Y todo en el mismo bloque.


























