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Trump: 4 años con un balance final muy negativo

Su desprecio por la pandemia y el costo económico y humano de esta le costaron casi seguramente la reelección.

Domingo 17 de Enero de 2021

La presidencia de Donald Trump se termina este miércoles 20 de enero. Sus tormentosos cuatro años de gobierno se han definido por su desprecio de las normas y su apocalíptico final, coronado con un segundo juicio político en menos de un año. La CNN hizo un balance muy crítico de la gestión de Trump. El resumen puede ser este: el desprecio que mostró Trump por el Covid-19 y los efectos económicos y humanos devastadores de esta le costaron casi con seguridad la relección.

Trump intentó cambiar la política doméstica y exterior convencional, alterando fundamentalmente el papel de EEUU en el mundo. Y desbarató el status quo en Washington, recalibrando el papel del gobierno federal en la vida cotidiana de los Estados Unidos de manera temporal y con un efecto a largo plazo.

Algunas de las decisiones más importantes de Trump, como sus nombramientos judiciales, dictarán la línea ideológica de los tribunales durante décadas. Y el recuerdo físico de sus políticas de inmigración y seguridad fronteriza, en forma de un muro en la frontera entre EE.UU. y México, probablemente permanecerá grabado en el paisaje de EEUU mucho después de su presidencia.

Otras acciones, incluyendo muchas emitidas a través del uso de la autoridad ejecutiva (equivalentes a un decreto de necesidad y urgencia), se pueden deshacer a través del proceso de regulación o con la firma de Joe Biden una vez que sea presidente. Sin embargo, esas acciones a veces han tenido un profundo impacto en las vidas de los estadounidenses, afectando todo, desde sus trabajos hasta sus escuelas.

Sigue a continuación un balance de los principales temas o áreas del Gobierno de Trump.

Coronavirus, el mayor fracaso

La respuesta federal a la pandemia de coronavirus fue el mayor foco de atención de la administración Trump durante el último año de gobierno del Presidente, y su mayor fracaso.

Trump hizo cálculos políticos que se pusieron por delante de la salud. Celebró grandes mítines en los últimos meses de las elecciones, llenos de multitudes de personas sin barbijos mientras la pandemia alcanzaba un nuevo pico, se negó a usar una máscara o distancia social frente a las cámaras y restó importancia públicamente a la gravedad del virus, mientras que en privado admitía que era mortal.

Al principio, la Casa Blanca y el Presidente hablaron mucho, pero no tomaron medidas inmediatas. El gobierno federal luchó por entregar equipo de protección personal y suministros médicos a los hospitales y asilos de ancianos de los Estados Unidos. Los esfuerzos fueron desorganizados. Y, aunque no era una política oficial, Trump y sus aliados ignoraron descaradamente las pautas que su administración pregonaba, como el uso de máscaras, el distanciamiento social, evitar los viajes y evitar las grandes reuniones. Esto condujo a brotes entre los miembros de la administración (incluyendo al propio Trump) y sus partidarios.

Actualmente, los EEUU tienen más casos de coronavirus y muertes que cualquier otro país.

La única victoria fue el rápido desarrollo de dos vacunas (Pfizer y Moderna) que fueron autorizadas en diciembre. Pero el resto del manejo de la pandemia fue definido por grandes, y a veces fatales, pasos en falso.

Los esfuerzos de Trump para ayudar a acelerar nuevos enfoques, con un énfasis temprano en medicamentos que se demostró que eran completamente inútiles, en particular la hidroxicloroquina.

Antes de la pandemia, la crisis de los opiáceos era el principal foco de atención de Trump en materia de salud pública. El Presidente declaró una emergencia de salud pública sobre el tema y firmó una ley del Congreso que aumentó la financiación de la epidemia. Sin embargo, los esfuerzos han tenido resultados mixtos.

Las muertes por sobredosis de drogas disminuyeron ligeramente en 2018, pero se ha producido un aumento sustancial de las sobredosis fatales de drogas que coinciden con la pandemia de Covid-19.

inmigración

Las políticas de inmigración de Trump siempre iban a ser fundamentales para su presidencia, desde que anunció su candidatura y declaró que los inmigrantes que llegaban a los EE.UU. desde México eran violadores y criminales.

Su Gobierno puso en marcha cientos de acciones ejecutivas (decretos) para reducir la inmigración legal e ilega, comenzando con una de sus primeras acciones como Presidente: la prohibición de viajar desde determinados países, muchos de Medio Oriente, que fue ridiculizada por sus críticos como un intento de prohibir la entrada de musulmanes a Estados Unidos.

Después de muchas batallas legales, incluyendo algunos casos en los que la prohibición fue bloqueada por los tribunales, la Corte Suprema confirmó una nueva versión de la prohibición en 2018.

Algunos de los esfuerzos restrictivos de la administración Trump en materia de inmigración han sido bloqueados por los tribunales, incluyendo un intento de incluir una pregunta sobre inmigración en el censo nacional y poner fin al programa de Acción Diferida para la Llegada de Niños.

La administración Trump también separó a miles de familias en la frontera entre EE.UU. y México bajo la controvertida política de "tolerancia cero" y construyó cientos de nuevas barreras en la frontera. Las admisiones de refugiados a los EE.UU. se desplomaron. Y la Casa Blanca suspendió en 2020 gran parte de la inmigración basada en la familia y un número de visas de trabajadores invitados hasta el final del año, con algunas excepciones, citando el alto desempleo causado por la pandemia.

En el primer día de su presidencia, se espera que Biden emita rápidamente acciones ejecutivas que deshagan las órdenes de inmigración pasadas de Trump, restableciendo la DACA y revocando la prohibición de viajar. Pero la administración Trump reestructuró el sistema de inmigración a través de sucesivos cambios que serán difíciles de deshacer para Biden.

Economía

Aunque Trump se ha apoyado en gran medida en las ganancias del mercado de valores, en el aumento de los salarios reales y en el bajo nivel de desempleo (llegó a un récord histórico en medio siglo en marzo de 2020, con 3,5%), que son los aspectos más destacados de su presidencia, sus resultados económicos son, en el mejor de los casos, desiguales. Muchos de esos logros económicos se disiparon cuando el coronavirus atacó. Claro que lo mismo le hubiera pasado a otro presidente, con casi total seguridad.

Casi 8 millones de estadounidenses se han unido a las filas de los pobres desde junio, según investigadores de la Universidad de Chicago y la Universidad de Notre Dame. La tasa de pobreza saltó al 11,7% en noviembre, desde el 9,3% en junio. Eso es casi el doble del mayor aumento anual de la pobreza desde los años 60. El aumento de la tasa de pobreza ha aumentado más dramáticamente entre los afroaamericanos, indica la investigación.

La única gran victoria legislativa en materia económica del Presidente fue la firma de nuevos y amplios recortes de impuestos. Las cifras de desempleo en 2019 y primer trimestre de 2020 cayeron a su punto más bajo desde 1969, pero eso fue antes de que la pandemia golpeara las empresas y la economía, disparando los pedidos de seguro por desempleo. Ahora, más de 10 meses después de la pandemia, el mercado de trabajo de los EE.UU. sigue tambaleándose. Y hay cada vez más pruebas de que la pandemia ha asestado un golpe duradero a la economía de EE.UU., con cerca de 4 millones de empleos perdidos permanentemente. Por efecto de la pandemia, Trump habrá visto en toda su gestión un menor crecimiento de la económía que cualquiera de los 12 presidentes anteriores.

Los principales índices de la Bolsa, Dow, S&P 500 y Nasdaq han alcanzado máximos históricos durante la presidencia de Trump, incluso cuando el desempleo aumentó debido al Covid-19, pero esas ganancias de mercado han sido impulsadas en gran medida por las bajas tasas de interés establecidas por la Fed.

Y aunque Trump puede presumir de una ganancia anual superior a la media del 3,32% en la renta real per cápita disponible, ese promedio oculta la magnitud de esas ganancias que han ido a parar a los ricos, que se han beneficiado desproporcionadamente de sus recortes fiscales. La CNN olvida decir que la política fiscal de desgravación de ganancias repatriadas no solo benefició a los "ricos" sino a los trabajadores, al impulsar la economía a ritmos mucho más altos de crecimiento que los demás países desarrollados.

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