Rusia prohíbe el juego y cierra los casinos
Para combatir la adicción al juego, las autoridades rusas cerraron ayer por ley todos los
casinos y salas de tragamonedas del país. En la capital, Moscú, considerada una de las ciudades con
más casas de juego del mundo, la policía revisó durante la noche del martes los 513 locales, entre
ellos 29 casinos, para certificar su clausura.
2 de julio 2009 · 01:00hs
Moscú. — Para combatir la adicción al juego, las autoridades rusas cerraron ayer por ley todos los casinos y salas de tragamonedas del país. En la capital, Moscú, considerada una de las ciudades con más casas de juego del mundo, la policía revisó durante la noche del martes los 513 locales, entre ellos 29 casinos, para certificar su clausura. La prohibición del 1º de julio clausuró todas salas de juego, desde los llamativos casinos coronados con extravagantes estructuras de neón a las modestas casas con un puñado de máquinas. Se estima que el juego en Rusia mueve anualmente más de 4.500 millones de dólares.
Su fin primordial es poner freno a la ludopatía, enfermedad que estaba diezmando los presupuestos de muchísimos rusos, que tras cobrar sus sueldos corrían a las casas de juego.
La televisión rusa dijo que en Moscú la ley afecta a más de 40.000 empleados de 30 grandes casinos y unas 500 salas de juegos y tragamonedas. La policía verificó que los salones de juego de la capital rusa cerraron sus puertas. "Me siento fatal. Acabamos de echar a 1.000 personas", dijo Yuri Boyev, director general de Metelitsa, un casino distinguido donde los multimillonarios jugaban a los dados y el gigante gasista Gazprom celebró una fastuosa fiesta en Navidad.
Vladimir Putin, ahora primer ministro, gestó la idea en 2006 cuando era presidente después de que el Ministerio del Interior relacionara varias operaciones de juegos en Moscú con el crimen organizado en Georgia.
El Kremlin tiene previsto restringir el juego a zonas tipo Las Vegas en cuatro regiones apenas visitadas que necesitan inversión, incluida una en la frontera con Corea del Norte, pero hasta ahora no hay nada construido y los críticos dicen que esas zonas fracasarán. Aunque los establecimientos conocían el cierre desde hace al menos un año, pocos sabían que el gobierno seguiría delante, pero las autoridades procedieron durante la noche a cerrarlos.
Miles de desempleados. La industria dice que la prohibición recortará al menos 300.000 empleos, pero las autoridades cifraron el número nacional en apenas 11.500.
Colas de máquinas tragamonedas, habitualmente funcionando durante todo el día en salas abarrotadas y llenas de humo, permanecían apagadas y envueltas en celofán.
El vicealcalde de Moscú, Sergei Baidakov, contemplando a hombres desmantelando mesas de póker y depositando las ruletas en el suelo, dijo que el Estado estaba dispuesto a frustrar cualquier intento de juego encubierto. "Confiamos en que controlaremos la situación", dijo. Añadió que la prohibición estaba destinada a proteger la salud de la sociedad. Muchos críticos en la industria del juego dicen que tiene más que ver con las malas relaciones de Rusia con Georgia. Se cree que los georgianos dirigen muchas de las salas.
Ejecutivos de algunos de los negocios dijeron que volverían a abrir como compañías de estudio de mercado o que alquilarían sus locales, que suelen estar en ubicaciones privilegiadas y de alto valor. Otros, sin embargo, intentaban esquivar las limitaciones al relanzarse como clubes de póker o como salas de apuestas por internet que usan servidores ubicados en las regiones aprobadas.