El Mundo

Obama, bajo presión ante avances de las milicias de EI en Siria e Irak

Los bombardeos contra los grupos yihadistas no están surtiendo gran efecto, lo que pone en entredicho la estrategia militar de la Casa Blanca y pone en aprietos al presidente.

Domingo 24 de Mayo de 2015

El rápido avance de la milicia terrorista Estado Islámico (EI) en Siria e Irak está poniendo en aprietos al presidente estadounidense, Barack Obama. Las exigencias de enviar nuevamente fuerzas terrestres estadounidenses a Irak se hacen cada vez más fuertes. El influyente senador John McCain ya pidió incluso el envío de 10.000 soldados. Sin embargo, Obama aún intenta restar importancia a los logros de las milicias yihadistas de EI y mantiene su estrategia de no trasladar tropas terrestres a la región. ¿Pero hasta cuándo el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas estadounidenses podrá resistir a esta presión y no le quedará otra alternativa que enviar tropas a Irak? Tras la toma de la histórica ciudad de Palmira en Siria y de la localidad de Ramadi en el oeste de Irak, las filas de Estado Islámico continúan avanzando en ambos países y el viernes hicieron ondear sus banderas en instalaciones oficiales al este de Bagdad.

En Palmira, una ciudad emblemática desde el punto de vista arqueológico y declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, los yihadistas ya están asesinando a gente. También tomaron el control del último paso fronterizo con Irak que aún estaba en manos de las fuerzas gubernamentales, y continúa el avance de la milicia islámica en el país. Sin embargo, Obama trata de minimizar la importancia de esta situación. En la revista Atlantic Magazine, el mandatario calificó la toma de control de la ciudad de Ramadi como un "revés táctico" y afirmó: "No, no creo que estemos perdiendo". "Estamos hace ocho meses en una lucha de la que siempre hemos dicho que será una campaña de varios años", dijo el mandatario estadounidense.

Legado. El portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, ya fue blanco de fuertes ataques verbales el jueves durante una conferencia de prensa. Los periodistas lo «bombardearon» con preguntas que difícilmente pudo contestar. Sin embargo, Earnest dejó en claro: "Este es un reto que tendrá que afrontar el próximo presidente". La lucha contra los yihadistas se prolongará por al menos tres años más, y esa es solo la primera fase, señaló-

El Pentágono está alarmado por la toma de Ramadi y Palmira por parte del EI y anunció la entrega de 2.000 misiles antitanque adicionales. Las armas ya podrían llegar la próxima semana, declaró una portavoz del Departamento de Defensa.

Hace solo unas semanas, parecía que la milicia terrorista sunita estaba en situación de repliegue. En enero, tras encarnizados combates en Kobane cerca de la frontera con Turquía, los kurdos reportaron un éxito decisivo. En marzo, después de varios intentos fallidos, las fuerzas gubernamentales iraquíes recapturaron Tikrit, la ciudad natal del ex dictador sunita Saddam Hussein.

Tabú. Casi a diario, militares estadounidenses informan del éxito de sus ataques aéreos contra EI. Pero el uso de fuerzas terrestres norteamericanas es para Obama un tabú. "Debilitar y destruir" es la estrategia a largo plazo de los militares contra las milicias islámicas invasoras. Y Earnest repite otra vez las palabras de su jefe de que sólo la primera etapa llevará 36 meses. Sin embargo, la actuación poco decidida de Obama provoca críticas cada vez más fuertes. "Da igual si el Pentágono y la Casa Blanca le restan importancia a este asunto, el caso de Ramadi muestra que la estrategia del presidente Obama fracasó", comentó el periódico Wall Street Journal. El plan de reforzar las fuerzas gubernamentales iraquíes y movilizar a combatientes tribales en contra del EI suena bien, pero no ha funcionado. Sólo el uso masivo de las tropas terrestres podría cambiar el rumbo, agregó. "Pero con cada mes que pasa, esta tarea se torna más difícil y los costos son cada vez mayores", advirtió el diario.

Contraofensiva iraquí tras la conquista insurgente de Ramadi

Las tropas iraquíes, apoyadas por milicianos shiíta y combatientes tribales sunitas, iniciaron ayer una operación para expulsar a integrantes del Estado Islámico (EI) de la población de Hasiba, a 20 kilómetros al este de Ramadi. Se trata de la primera contraofensiva en Al Anbar tras la toma de Ramadi por parte del EI y se produce tras la llegada de refuerzos de milicianos shiíta y de combatientes tribales sunitas. Los yihadistas sunitas ahora controlan la mayor parte de Al Anbar y podrían amenazar al oeste de Bagdad o incluso entrar al sur, hacia el corazón shiíta de Irak.

Una fuente de la policía iraquí informó que las fuerzas gubernamentales lograron recuperar el control de la comisaría de Hasiba. Esta localidad cayó en manos de los yihadistas el pasado jueves, cuatro días después de que el EI se hiciera con el control de Ramadi, la capital de la provincia occidental de Al Anbar y a poco más de 100 kilómetros de Bagdad.

El viernes, EI atacó a las tropas en la periferia de Hasiba e hizo explotar varios coches bomba contra las posiciones del ejército, aunque no logró un avance sobre el terreno. Hasiba está próxima a las áreas de Al Habaniya y Al Jaldiya, donde las fuerzas gubernamentales y los milicianos shiíta se preparan para lanzar una ofensiva para recuperar Ramadi. Cerca de Al Jaldiya, seis yihadistas murieron el viernes y ocho resultaron heridos en un bombardeo de la coalición internacional contra sus posiciones.Al margen de Al Anbar, en la provincia de Saladino, donde todavía quedan bolsones de yihadistas, los islamistas radicales lanzaron un ataque contra las tropas en Hamrin, a la altura del campo petrolero de Alas. Primero hicieron explotar un coche bomba en la zona, a 40 kilómetros al este de Tikrit, capital de Saladino, seguido de enfrentamientos entre ambos bandos.La pérdida de Ramadi —el domingo pasado— supuso un duro revés para el gobierno iraquí, que anunció que su siguiente objetivo es la expulsión del EI de Al Anbar y luego de la provincia septentrional de Nínive.En tanto, en el norte de Irak, cerca del monte Sinyar, al menos 12 milicianos murieron en un bombardeo de la coalición internacional contra un convoy del Estado Islámico. El dirigente de la milicia Protección de Sinyar, Luqman Kili al Jansuri, explicó que el ataque destruyó seis vehículos del convoy, de los que dos eran militares equipados con ametralladoras antiaéreas.

El bombardeo tuvo lugar entre las poblaciones de Al Faua y Bara, en la zona de Sinyar, 120 kilómetros al oeste de la ciudad de Mosul, en manos de los yihadistas desde junio de 2014.

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