España cerró este viernes las campañas y el domingo votará para elegir al nuevo Parlamento y con él al nuevo Ejecutivo. El líder del socialismo y jefe de gobierno, Pedro Sánchez, y su principal contendiente, Alberto Núñez Feijóo, conservador, cerraron sus campañas con acusaciones cruzadas y exhortaciones a sus votantes. Sánchez adelantó las elecciones luego de perder claramente las municipales y regionales el 28 de mayo. La oposición y gran parte de la prensa critican que la principal convocatoria a las urnas se haga en plenas vacaciones y una ola de calor histórica.
“Quedan unos metros para el sprint final”, dijo Sánchez en Getafe, comuna de Madrid, donde cerró su campaña ante unos 4.500 seguidores, a los que convocó a realizar “un último esfuerzo” para reeditar el gobierno de izquierda y “evitar que gobierne la derecha”, caracterización en la que englobó al PP y a Vox, su principal aliado. Sánchez acusó a Núñez Feijóo de haber pactado con la fuerza de extrema izquierda nacionalista vasca EH Bildu. “El PP ha pactado con Bildu, a ver si abre los telediarios de las cadenas privadas y las portadas de los periódicos”, dijo, en alusión a lo que ocurrió en Vittoria, País Vasco, en donde se concretó entre ambas fuerzas un reparto de las comisiones municipales.
Lo que hacen en el PP es “comprar el voto de dos tránsfugas” de Unión del Pueblo Navarro para “reventar” una reforma laboral buena para los trabajadores, dijo en alusión a los diputados Sergio Sayas y Carlos García Adanero que votaron en contra de esta ley. Sánchez se declaró “convencido” de que este domingo mañana ganarán las elecciones, que el socialista PSOE quedará primero y Sumar (ex Podemos) tercero por delante de Vox, con lo que alcanzaría la mayoría absoluta de 176 escaños en el Parlamento. No registran ese resultado las diferencias encuestas.
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Pedro Sánchez cerró su campaña en Getafe, cerca de Madrid. Pidió hacer el "sprint final" para "que no gane la derecha".
“Nos caímos y nos levantamos y pedaleamos contra reloj y cruzamos todas las metas volantes y subimos todos los puertos inimaginables y nos quedan unos metros para llegar al sprint final”, dijo en alusión a la derrota en las elecciones comunales y regionales del último 28 de mayo.
Pero las proyecciones y sondeos dan ganador al bloque de derecha PP-Vox. Núñez Feijóo eligió cerrar su campaña en La Coruña, donde gobernó casi 14 años, y puso a esa labor como “testigo” de que será un “presidente de fiar” para toda España. Unas 6.000 personas participaron del acto de cierre mientras muchos de los asistentes le gritaban “presidente, presidente”. “Me conocéis mejor que nadie, con mis defectos y errores”, dijo a los asistentes. El líder del PP explicó que eligió cerrar la campaña en Galicia para exhibir “una gestión responsable” y “poner por testigo a Galicia. Venir aquí y decir que queremos unir a los españoles es porque nos hemos dedicado durante una década larga a unir a los gallegos. Y es venir aquí y decir que quiero ser un presidente de fiar porque he intentado con todas mis fuerzas ser un presidente de fiar desde el primer día que juré el cargo como presidente de la Xunta (gallega) hasta el último día que tuve que abandonarlo”, afirmó.
Respecto a los años de polarización que encarnan Sánchez y sus aliados de la extinta Podemos, Feijoó defendió “menos tensión y más moderación”, “menos personalismo y más interés general”, “menos división y más unidad”. “Y menos yo, yo, yo, yo y más nosotros, nosotros”, ante un auditorio que no paraba de vivarlo. Feijóo puso el broche final a una campaña que con el mensaje de “derogar el sanchismo” y apelar al voto útil para que haya un gobierno sin “intermediarios” y “de una pieza”, así como para que no haya “bloqueo”, una anomalía que generó años de elecciones anticipadas hasta que Sánchez logró formar gobierno en 2018, aunque este período tampoco estuvo libre de incertidumbres y adelantos electorales.