Educación

Una escuela que invita a tocar y cantar cumbia

Es Municipal y funciona en el Galpón de la Música. Participan jóvenes que tienen entre 17 y 30 años.

Sábado 17 de Noviembre de 2018

Mientras suena "Olvídala" en una de las clases que se dictan en el Galpón de la Música, Vanesa Baccelliere, cantante e impulsora de la Escuela de Cumbia en la ciudad, presenta este espacio como el primero del país que ofrece a las y los jóvenes una formación en cumbia santafesina. "La cumbia suena fuerte", señala con gracia la artista, intentando elevar su tono de voz, en medio del ensayo donde se escuchan instrumentos de percusión, también el teclado, la guitarra y el bajo, tocando con ritmo y alegría canciones que nadie podría negarse a bailar. Seis profesores integran el staff que todos los martes está al frente de las clases y que se propone acercar a jóvenes entre 17 y 30 años a este género que tanto ha crecido.

"La cumbia es el ritmo que más se escucha, es el lenguaje de los barrios que se metió en la ciudad. Lo eligen chicas y chicos que no se conocen y tienen historias muy diferentes: hijos de cantantes de cumbia, hasta estudiantes de medicina. La mayoría quiere tocar, subir a un escenario y hacer que la gente baile y se divierta", dice la cantante que supo interpretar ritmos latinoamericanos en una banda de jazz, y hoy es la voz de Girda y los del Alba, una banda de cumbia homenaje a Gilda.

"Son muchas las puertas que se abren. Para algunos jóvenes puede ser el comienzo de una carrera en el profesorado de música, para otros la posibilidad de integrar una banda o el circuito que toca en los barrios y clubes", dice la profesora. A esta escuela asisten jóvenes con poca experiencia musical pero también otros que la docente percibe con una gran capacidad que logran desarrollar en esa escuela. Esta propuesta sociocultural para jóvenes impulsada por las Secretarías de Desarrollo Social y de Cultura y Educación municipal, está coordinada por el programa Ceroveinticinco, el Galpón de la Música y la Dirección de Juventudes.   

 "Pararse frente a un escenario y aprender el lenguaje que propone este género implica un proceso, no se puede pensar que enseguida vamos a estar leyendo una partitura o que con una guitarra estaremos haciendo un acorde, es necesario aprenderlo de a poco y ejercitar la escucha", explica Vanesa ya más como docente de historia latinoamericana de la cumbia. Las otras materias que completan la propuesta son teclado y acordeón, guitarra, bajo, canto, trabajo corporal, armonía y ritmo, algunas clases individuales y otras grupales. Este espacio, que funciona en el Galpón de la Música desde el año pasado, propone un recorrido por los diferentes estilos de cumbias, sus características e influencias: cumbia villera, cumbia base, cumbia colombiana, cumbia norteña y principalmente cumbia santafesina.

Para saber más de estas clases hay que acercarse a Estévez Boero 880 (frente al río), llamar a los 4802946 ó 4804511 (interno 206) ó bien consultar en: www.galpondelamusica.gob.ar

Creación y encuentro

"Contar con un lugar de creación y de encuentro tanto para los jóvenes como para niñas y niños es muy importante, porque si uno vive en un lugar chico y además permanece sólo mirando la pared que tiene delante, nunca se entera que existen otras cosas, y que además les pueden gustar. Vivimos situaciones muy complejas en los barrios, entonces este aprendizaje conecta con otros, abre puertas y nos muestra que las cosas no son sólo como uno las piensa", reflexiona la cantante nacida en Venado Tuerto.

En la voz de Gilda

Vanesa Baccelliere es la cantante de la banda de cumbia Girda y los del Alba, cada fin de semana sube a escena para interpretar canciones de Gilda, vestir minifalda, llevar chaleco y botas, y demostrar su estilo en este ritmo. "Me considero una militante de la cumbia, no sé si será siempre así pero en estos momentos siento que la vida me llevó por este camino", asegura. La cantante —que representó además a la delegación santafesina en Cosquín 2018, y conforma junto a Myriam Cubelo y María Eugenia Vadalá el grupo Agualuna— charló con La Capital sobre sus comienzos, los prejuicios de este género y la impronta de la cumbia santafesina.

—¿Cómo surge esta iniciativa de crear un espacio para enseñar a tocar y cantar cumbia?

—En los shows siempre acostumbraba a decir que la cumbia santafesina se tenía que estudiar en Rosario, hasta que un día me llamaron desde la Municipalidad para preguntarme si eso que yo decía era verdad. Por supuesto que era sólo un deseo personal, pero así surgió la idea y de a poco pudimos concretarla. Este es el segundo año de este espacio gratuito y queremos seguir creciendo.

—¿Qué estilos se destacan o diferencian dentro de este género?

—La cumbia es latinoamericana y se origina en Colombia, es nuestra música en el mundo, nos une e identifica más que el tango o la chacarera. Existen distintos estilos de cumbia, no es lo mismo el candombe que la rumba o la plena, y cada país le aporta algo distinto de acuerdo a su historia, su formación y sus instrumentos. La cumbia santafesina es la conjunción de distintos timbres y se diferencia en tres ramas: la primera cumbia que apareció en Santa Fe se tocaba con guitarra, y la interpretaba el grupo Los del Bohío, más tarde se acompaña con acordeón con la aparición de Los Palmeras, y luego el grupo Cali que reversionó un poco el ritmo original. La cumbia actual es la más completa porque incorpora vientos, y coexiste la batería con el timbal.

—Decías que la cumbia suena en todos lados, y es el ritmo que más se escucha en los barrios...

—Los Palmeras de alguna manera abrieron un espacio, antes sonaban sólo en la ciudad de Santa Fe y en algunos pueblos, hasta que "Bombón asesino" termina de disparar este fenómeno. Debería sonar más la cumbia en la radio, que no sea sólo la cumbia de Shakira, de Carlos Vives o Enrique Iglesias, y nadie mejor que nosotros para tocar este ritmo. Si hacemos un recorrido por nuestra música, en los años ochenta luego de los gobiernos dictatoriales, aparecieron cantautores como Mercedes Sosa, Víctor Heredia o bandas de rock, que tenían mucho para decir en sus letras. En los años noventa, con otra realidad, apareció la cumbia de Gilda que era respetuosa y hablaba de las relaciones familiares y afectivas. También estaban Ráfaga y el grupo Cali, entre otros, con una música más barrial y popular. Luego en el 2000 apareció la cumbia villera que necesitaba decir otras cosas, en un contexto social difícil, con más villas, drogas, una cumbia que nada tenía ver con la santafesina, que era de rallador y un teclado. En esta década, en cambio, existe mucha variedad con estilos más confusos, ingresó en el 2015 la cumbia pop o cheta de la mano de Agapornis, y recientemente las bandas uruguayas como Rombai y Marama.

—¿En qué momento te volviste fanática de Gilda?

—Sucedió sin proponérmelo hace seis años en el centro cultural Quercus Alba, donde tocábamos jazz. Teníamos actuaciones todas las semanas y también invitábamos a bandas de otras ciudades a tocar a nuestro espacio y cuando terminábamos de actuar siempre sucedía lo mismo: se armaba una guitarreada entre los grupos y tocábamos canciones de Gilda, así nos decidimos a formar una banda de cumbia, y dijimos: "Que sea Gilda". Tuvimos tan buena aceptación en nuestra primera presentación, que nos animamos a probar y no paramos más. Somos una banda homenaje a Gilda pero no somos tributo, porque hacemos versiones diferentes a partir de sus canciones y también componemos temas propios.

—¿Tuviste que vencer muchos prejuicios para dejar el jazz y animarte a la cumbia?

—Por un lado existe el deseo o anhelo de algo que no es tangible, y por el otro la satisfacción cuando ese deseo se concreta, es como el viento sobre la vela, y esto es lo que me pasó cuando empecé a tocar y descubrir que la gente bailaba con los temas que cantaba. Nunca me había pasado que se acercaran y me agradecieran por alegrarles el día. Cuando percibís esa satisfacción y felicidad que generas entre el público, ya no te importa si bailas bien o no porque es mejor aprovechar esto que está pasando, que todavía me emociona y alegra como el primer día.

Cumbia en Galpón de la Música


En canciones infantiles

La cantante y compositora Vanesa Baccelliere también es la voz del grupo Canciones en órbita, una producción pedagógica y artística que surge de la mano del Complejo Astronómico Municipal y la Editorial Municipal Rosario. El primer CD con canciones infantiles referidas al sistema solar incluye temas de rock, cumbia y hip hop, un trabajo que inspiró también la realización de un espectáculo teatral musical. "Queremos llegar a las escuelas con este material que integra la música y el teatro", dice la artista, anunciando el lanzamiento para el año próximo de su segundo disco llamado Pica la Tierra.

Para agendar. La Escuela de Cumbia se presenta el martes 27 de noviembre a las 18 horas, en el Galpón de las Juventudes, Belgrano 950.

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