El periodista Gabriel Levinas presentó ayer en Rosario su libro "Doble agente. La biografía inesperada de Horacio Verbitsky", donde asegura que el principal columnista de Página/12, integrante de la estructura de Montoneros en los 70, colaboró con la dictadura militar a partir de 1978, dos años después del golpe.
La tesis de Levinas, que le exigió dos años de investigación, entierra la visión de una carrera profesional de Verbitsky sin manchas, enfrentada a los poderes y colocada como ejemplo por parte de las nuevas generaciones de profesionales de los medios y estudiantes de la carrera.
"Verbitsky colaboró con la dictadura. Es un personaje que siempre ha jugado a dos puntas y en el libro eso queda absolutamente evidenciado", afirmó Levinas en diálogo con La Capital antes de disertar, invitado por la Fundación Libertad, en el salón de actos del Ros Tower.
Levinas dijo que los servicios de Verbitsky a la dictadura comenzaron "escribiéndole discursos al comodoro Juan José Güiraldes", conectado al entonces jefe de la Fuerza Aérea, Omar Graffigna, durante la segunda junta militar del gobierno (completada por Roberto Viola y Armando Lambruschini).
—¿Por qué genera tanto rebote una biografía sobre un periodista como Verbitsky?
—Básicamente, porque es un periodista que ha tenido un gran predicamento sobre periodistas jóvenes, que lo ven como un ejemplo a seguir, y uno de los pocos periodistas de investigación conocidos internacionalmente en la Argentina. Es, al mismo tiempo, un hombre que aparece como luchador por los derechos humanos a partir de finales de los 90, aunque la realidad es que las organizaciones de derechos humanos, en la época en que eran perseguidas, cuando había que luchar, no lo tuvieron. Ni yo ni Diana Cordón ni Marcelo Parrili ni Pérez Esquivel ni Nora Cortiñas recordamos haberlo visto una sola vez en ningún lado. No fue un luchador por los derechos humanos sino que, al contrario, desde 1978 a 1982, estaba trabajando para los militares... Mucha gente que sobrevivió trabajando para los militares o haciendo alguna cosa... En la Esma, Juan Gasparini, Martín Gras, Miriam Lewin, tanta otra gente, sobrevivió haciendo trabajos periodísticos, trabajos de acopio de información y vaya a saber que otra cosa. Es comprensible que si vos estás preso y tenés que salvar tu vida, en algún momento esas cosas las podés hacer. El problema no es lo que hayas hecho sino que lo ocultaste, porque si lo ocultás me hacés pensar que hiciste algo peor. Eso es lo que sucede con Verbistsky, quien tendría que haber reconocido que cobró ese dinero de la Aeronáutica, que trabajó para la Aeronáutica, que hizo discursos, que escribió algún libro y que cobró un dinero durante todo ese proceso. No lo hizo, lo niega, y niega documentación pública irrefutable. No es que está negando papeles, versiones, testimonios: está negando documentos, actas públicas donde está su dinero, donde aparece él cobrando, llevando el material, corrigiendo, haciendo los contratos. Te vas a la Biblioteca Pública Nacional y eso está en el año 79; en la biblioteca de la Aeronáutica consta desde principios de los 90. El comodoro Güiraldes en su estancia tenía también parte de la información que nosotros hemos encontrado. Hallamos discursos escritos a mano por él para el entonces comandante Graffigna. El desmiente todo, pero lo cierto es que cobraba plata de la Aeronáutica, de la Fuerza Aérea, a través del Instituto Aeronáutico.
—¿Verbitsky nunca estuvo exiliado? ¿El, o su círculo de defensores, qué respuestas dan acerca de por qué no necesitó escapar del país en la época más trágica?
—No hay respuestas, porque en realidad no solamente era un hombre conocido sino que había sido un hombre importante, segundo jefe de inteligencia de Montoneros, el encargado de política del diario Noticias, el diario de Montoneros. El cuenta en un libro del 84 que en la Esma estaba la colección completa de Noticias, es decir no había forma de que la Aeronáutica, la Marina y el Ejército no supiesen quién era Verbitsky... A pesar de todo el tipo después camina por la calle Paraguay a una cuadra del Círculo de la Marina, a dos cuadras del Círculo del Ejército, entra y sale enfrente del Círculo de la Aeronáutica, va a cobrar el dinero que le pagan a la Mutual Militar del Seguro de Vida, donde van todos los militares a cobrar ¡y no le pasaba nada! ¡Segundo jefe de inteligencia de Montoneros, el autor o posiblemente ideólogo o posiblemente señalador de los blancos de atentados! ¿Murieron veintipico de policías en un atentado en la Policía Federal y a él le perdonan la vida? Es muy raro.
—¿El disparador de tu investigación fue algún testimonio de Güiraldes o de Graffigna?
—No, eso aparece después. Nosotros empezamos a hacer una biografía de un personaje que nos parecía extraño. Empezamos a investigar y él empieza a hacer cuanta operación estaba a su alcance para frenar el libro; amenazar a la editorial con que le va a hacer juicio... A pesar de todo eso, seguimos, después se volvió loco y ahora se calló porque se dio cuenta de que cada vez que grita nosotros vendemos más libros.
—¿Se puede hacer algún paralelismo entre Verbitsky y el periodismo argentino?
—Recorriendo la vida de Verbistky, como periodista y como persona, uno hace una especie de racconto de 50, 60 años de historia argentina, del periodismo argentino, porque lateralmente junto con él aparece otra gente, aparece Rodolfo Walsh, tipos valiosos, Paco Urondo, un montón de historias muy ricas en las cuales Verbistky estuvo incluido de la manera que estuvo... Pero quiero decir no es que él representa al periodismo argentino porque no somos todos servicios.
—Creés que el gobierno que se va es responsable o promovió prácticas criticables en el periodismo?
—Creo que al periodismo le pasó lo mismo que a la familia argentina, a la gente, y que en todos los ámbitos se ve: un enfrentamiento innecesario, una intolerancia con el que piensa distinto. Pero, además, el periodismo, por un lado, se convirtió en un periodismo militante que compraba la totalidad de las cosas y callaba frente a cosas que no debía; y, del otro lado, en un núcleo opositor que criticaba todo lo que pasaba... Creo que el periodismo quedó muy dañado, muy enfrentado entre sí; los medios perdieron calidad, el nivel de exigencia de la gente es bajo... Va a tardar en cicatrizarse... Los gobiernos no pueden manejar la pauta discrecionalmente, tienen que aceptar la crítica de los medios independientes y bancarse la que les toque. El actual gobierno cortó el acceso a la información, no dio entrevistas, impidió toda forma de chequear la información, nos llevó a un límite.