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Una mirada sobre la economía de las poselecciones

Los economistas Agustín Monteverde y Luis Secco disertaron en Rosario y cuestionaron la inflación, el aumento del gasto y el tipo de cambio.

Domingo 13 de Octubre de 2013

El fin de ciclo kirchnerista aparece como un fenómeno imparable atado al deterioro de los números de la economía nacional con la inflación, el tipo de cambio y el aumento del gasto en el podio de problemas no resueltos, según estimaron durante el último Congreso de Economía Provincial Agustín Monteverde y Luis Secco.

   Los economistas, convocados por la Fundación Libertad para formar parte del panel “¿Fin del ciclo económico? Escenarios posibles”, analizaron con miradas diferenciadas en las formas pero coincidente en el fondo, las posibles configuraciones del fin de mandato de Cristina Fernández.

   Para Secco, el gobierno entró en un período de “macroeconomía del aguante” donde el objetivo de mínima es “llegar al Mundial” donde comenzará un veranito del consumo de la mano de los viajes, los televisores y el merchandising futbolero.
  Para el tercer trimestre del año próximo vaticinó un nivel de reservas que se volverá casi insostenible y que puede funcionar, según subrayó, como posible “gatillo” de una aceleración de la crisis.

   Monteverde, por su lado, remarcó que la última década funcionó sobre una pirámide de desequilibrios que vaciaron la caja: “Hoy ningún político se le anima al gasto”, sentenció el economista en el marco del foro empresario que reunió a políticos y hombres de negocios para dar un panorama sobre la situación del país de cara al próximo año.

Modelo quebrado. Para Monteverde, la estructura del modelo kirchnerista se apoya en tres grandes desequilibrios estructurales: la inflación, la expansión del gasto público solventado por una fuerte presión tributaria, y la demanda como motor del crecimiento

   Estos desequilibrios están acompañados de otros problemas como la distorsión de los precios relativos, la crisis energética, la falta de inversión, la situación monetaria y la dependencia de los precios internacionales.

   Después de varios años de funcionamiento, el quiebre del modelo se produjo en 2011, ya que a partir de ese año comenzaron a generarse menos dólares de los que salían, para entrar en un círculo donde la inflación sólo genera mayor atraso cambiario.

   Esto se convierte en un problema en si mismo ya que, según el especialista, las crisis cambiarias tuvieron “históricamente” un impacto político en el país.

   Eso provocó, al menos en parte, la reacción del gobierno, que lanzó un proceso de control cambiario y del comercio exterior para frenar la salida de dólares al exterior. “El problema es que el modelo no tiene solución para eso”, dijo.

   “Desde noviembre de 2010, todas las decisiones del gobierno respondieron al problema cambiario”, explicó Monteverde, para quien si bien el cepo frenó la salida legal de dólares, abrió la canilla para que se activaran “todas las ventanillas ilegales” de negociación de divisas.

   Respecto a ese tema, afirmó que en la actualidad el país tiene reservas en el Banco Central por el equivalente a seis meses de importaciones, mientras que en 2009 ese monto equivalía a 16 meses de compras externas.

   Este deterioro macroeconómico es especialmente grave al haberse dado en un contexto internacional que durante los últimos años fue especialmente favorable a los países emergentes, una tendencia que “otras naciones como Brasil si supieron aprovechar”, afirmó.

   A eso se le suma que este año 2013 es “excepcional” ya que casi no hubo vencimientos de deuda que pagar, algo que cambiará para peor en los años venideros.

   Según el economista, el problema es que a pesar de los indicios sobre el agotamiento del modelo de la última década el arco político nacional tiene un discurso monocorde al que calificó como “progresista-populista-políticamente-correcto”.

   “Todos están en la ilusión de que esto se corrige con dos aspirinetas y una curita, y reina una especie de pensamiento mágico, pero hay problemas muy serios que enfrentar”, estimó, para rematar luego: “hoy ningún político se le anima al gasto ni a la presión tributaria”.

Crisis lenta. Con una visión un poco menos extrema, Secco consideró durante el panel que si bien existen elementos para afirmar que el país atraviesa una crisis, ésta se desarrolla “en cámara lenta”, en buena parte como resultado del colchón asistencial puesto en marcha por los gobiernos kirchneristas durante los últimos diez años, lo que evita que haya una demanda inequívoca de cambio político.

   En opinión del experto, la economía atraviesa un período de transición, y para saber si hay una nueva crisis en puerta hay que contestar algunas preguntas respecto al grado de intensidad de las debilidades macro como el déficit fiscal, el problema externo, la inflación y el atraso cambiario.

   “En el período 2013/2015 todos los problemas macroeconómicos estarán presentes, lo que de alguna manera pone en juego la gobernabilidad”, dijo, para agregar que lo que aún no está claro es si hay “coordinación de expectativas” para que se desencadene una crisis.

   Para eso, es necesario un “gatillo que opere como detonante” que puede llegar a ser una caída pronunciada de las reservas, cuyo nivel se volvería insostenible a partir de la segunda mitad del año que viene.

   Lo que provoca que la crisis camine en cámara lenta es que, a diferencia de otras oportunidades, la demanda de cambio político “no va rápido”, como consecuencia de que hay “13,5 millones de cheques públicos que funcionan como un colchón para el consumo”.

   “Hoy estamos en la macro del aguante al menos hasta 2015. En un contexto de bajo crecimiento con alta inflación, el consumo y las exportaciones se quedan sin fuerzas y empeora el déficit fiscal”, acotó.

   Según Secco los escenarios extremos están descartados, ya que no habrá ni “chavización” de la política económica, ni crisis severa al modo de 2001.

   “No habrá chavización y los opositores son todos moderados, por eso el principal problema será llegar a fin de ciclo sin convulsión macro. Hay que llegar al Mundial, y después veremos”, agregó, para avisar que el gatillo que desencadene la crisis puede ser el nivel de reservas a partir del tercer trimestre del año próximo.

   “De todas maneras, en el peor de los casos sólo puede llegar a haber quiebre del sector público, no del privado como en 2002”, concluyó.  

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