Para desarrollarse plenamente un país debería cumplir estas condiciones: encomiable capacidad humana, excelente manejo gubernamental, inmejorables condiciones de vida, reconocido proveedor de commodities , exponencial crecimiento productivo, inversiones concretas y continuas, sana moneda de fuerte respaldo, envidiable nivel educativo. Esa situación ideal no se materializó jamás en este país. ¿Qué es lo que ocurre desde hace 200 años que no logramos plasmar en la realidad este sueño tan ansiado? El derecho a voto en las próximas elecciones nos impone un deber ineludible: confiar y apoyar a alguien a quien le reconozcamos valores auténticos de conductor. No nos podemos confundir: hay que analizar lo realizado por quienes gobiernan en base al porcentaje de cumplimiento respecto de lo prometido previamente. Escuchar atentamente las manifestaciones de quienes pretenden ejercer la conducción. Estudiar los backgrounds de esos candidatos. Desmenuzar sus planes respecto de temas que nos tienen aprisionados. Resulta fundamental apreciar la firmeza de sus posturas sobre la reestructuración del aparato gubernamental, sus posiciones con respecto a países vecinos, conocer la nómina de quienes los acompañarán, sus ideas con respecto a corrupción, discriminación, narcotráfico. Es totalmente imprescindible que planteen un programa general de largo alcance. Resulta vital que ordenen el sistema educativo y que éste no se interrumpa durante el ciclo lectivo. Tienen muchísimo material sobre el cual trabajar. Recordemos siempre aquel refrán que reza "el pueblo tiene el gobierno que se merece". Entre todos debemos luchar para tener de una buena vez el gobierno que nos merecemos.






























