Soy adulto mayor con 8 décadas sobre mis espaldas, alrededor de 40 años de aportes al sistema jubilatorio, en buena medida fueron importantes, habida cuenta de mi desempeño en los cuadros jerárquicos del Estado. No soy de manera alguna un advenedizo en el sistema, aún cuando no quiero expresar disquisiciones groseras. Mientras se respeten mis derechos otorgados por la Carta Magna, por estas alturas me resbalan ciertos despropósitos en la materia. Soy afiliado al Pami, y no tengo razones para denostar el sistema. Desde el máximo escalón hasta el último, mi reconocimiento está implícito. Pero hete aquí que un especialista de Pami II, prescribe ante una patología específica y un diagnóstico puntual subyacente, la necesidad de que se me practique un ecco dopler de vasos de cuello. Obviamente, junto a otra práctica por imágenes ya realizada en tiempo y forma por un prestador privado, frente a dudas que aparecen y ameritan la realización de tal práctica imprescindible desde ya ante mi avanzada edad. El área auditoría del citado nosocomio me deriva al Hospital Italiano con la autorización pertinente. Requiero turno en forma telefónica por inconvenientes para deambular, y desde el prestador me indican que a los derivados de Pami no se les otorga turno mediante ese sistema. Acuden en mi nombre, al citado nosocomio con toda la documentación de rigor y oh, de no creer: turno para el día 22/01/2015. Digno del Créase o no de Ripley por partida doble. O en todo caso con clara vigencia la Ley de Murphy. Ahora bien, dice la sentencia que el que calla otorga. Si callo es porque no necesito absolutamente nada. La pregunta del millón: si obtenida por otra vía la práctica en cuestión, demanda una terapia de manera urgente, ¿quién se hace responsable? Bueno, tendré que admitir que ya los adultos mayores somos un número y nada más que eso. Se proclama: esto o lo otro para todos. ¿Y la justicia? ¿Y la justicia social? Creo que las autoridades pertinentes deberían obrar en consecuencia. Dos cosas para terminar: los aborígenes toda vez que tenía que tomar una determinación, acudían al cacique pasivo. Otra: en nuestro querido país, los gerontes (del griego gerón: anciano) damos de comer a muchos coterráneos. Y si se alega que el Pami no paga las prestaciones, sería razonable que renuncien al carácter de prestador. Califico notoriamente a muchos facultativos que practican la profesión con una nobleza que supera lo proverbial. No hacen de ella un elemento lucrativo en extremo, brindándose al paciente con una dedicación digna de destacar. Pami II los cuenta entre ellos. Los otros, los de la vereda de enfrente que imiten el ejemplo de Alejandro Magno, quien pidió a sus generales que portasen el ataúd abierto y con las manos colgando, demostrando que se iba con las manos vacías, haciendo desperdigar por el suelo, sus riquezas de repisa o caja fuerte, como otra muestra de que la mortaja no tenía bolsillos. Por favor, susceptibilidades no, se los ruego.






























