Un joven de 18 años, estudiante universitario y oriundo de la provincia de Misiones, murió trágicamente en esta ciudad al impactar contra una camioneta, mientras practicaba longboard, un deporte extremo similar al skateboard, pero más riesgoso porque se realiza en calles y rutas con declives para alcanzar altas velocidades.
El accidente se produjo en la madrugada de anteayer, en Venezuela y el pasaje Valtadano, cerca de la ciudad Universitaria de Córdoba y en la zona del parque de las Tejas, que tiene un gran tránsito vehicular.
La víctima fue identificada por las autoridades policiales como Santiago Rodríguez, quien vivía junto a su hermana en un departamento de la capital cordobesa y cursaba la carrera de psicología en la Universidad Nacional de Córdoba.
El sector donde se produjo el accidente es el más elegido por los fanáticos de este deporte extremo, y esta es la segunda muerte que ocurre este año en la provincia por la práctica de esta actividad.
En el longboard se utiliza una tabla similar a la del skateboard pero más grande: según lo indicado, el uso más frecuente es para descender calles y rutas con declive, modalidad que se conoce como "downhill".
Según fuentes policiales, Santiago se había tirado por una calle en contramano, con el casco puesto pero acostado sobre la tabla, y murió apenas se produjo el impacto contra una camioneta marca Kia.
De acuerdo con lo indicado por voceros policiales, "ni la víctima ni la persona que manejaba la camioneta tuvieron tiempo como para frenar o hacer alguna maniobra. Los últimos 100 metros de la calle donde se produjo la colisión son mano para arriba y el joven venía hacia abajo a gran velocidad. Impactaron frontalmente".
Especialistas en esta disciplina aseguraron que "en la pendiente donde se produjo el choque (con la espalda apoyada sobre la lija de la tabla, como se tiró el chico), se puede alcanzar una velocidad de entre 45 y 50 kilómetros por hora".
"Mi hijo no lo atropelló". El padre del joven de 18 años que manejaba la camioneta sostuvo que era imposible que su hijo Jeremías, también de 18 años, viera al patinador.
Rafael Méndez aseguró que "mi hijo no lo atropelló, fue por la imprudencia del chico. Él se metió debajo de la camioneta".
Destacó que en el lugar no hay luz y que el chico fallecido iba acostado en la tabla, muy rápido y a 40 centímetros de suelo, con lo que resultaba imposible verlo.
El 27 de febrero pasado, un joven de 22 años, Lisandro Gelatti, se había arrojado con su tabla por el viejo camino a Copina, en la zona de las sierras cordobesas, y murió luego de que su cabeza impactara contra el asfalto.
Dante Rossi, subsecretario de Tránsito de la Municipalidad cordobesa, aseguró que estas patinetas no deberían circular en la vía pública. "Pero el inspector no puede hacer más que una tarea preventiva, porque no hay regulación. Se limitan a decirles que es peligroso", señaló. (NA)