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Un refugio nocturno asegura que crece la cantidad de gente en situación de calle

El refugio Sol de Noche cerrará a fin de mes. Durante todo el invierno, las 50 plazas del albergue nocturno estuvieron completas. Entre abril y agosto hospedaron a 250 personas.

Lunes 01 de Septiembre de 2014

El Refugio Sol de Noche, que brinda asilo nocturno para personas sin techo, permanecerá abierto hasta fin de mes. Si bien las temperaturas de este invierno fueron mucho más benévolas que otros años, la casona de Ituzaingó al 5200 permaneció con todas sus plazas ocupadas, e incluso en algunas ocasiones debieron sumar camas extra. ¿La razón? Los voluntarios del refugio afirman que cada año crece en la ciudad la cantidad de personas en situación de calle. Sólo entre abril y agosto hospedaron a 250 personas, la mayoría varones y mayores de 35 años.

   “Todos los varones y mujeres a quienes asistimos están identificados con nombre y apellido en nuestro libro de actas. Porque a cada persona que alojamos les pedimos sus datos personales y el número de documento de identidad”, señaló Marcelo Giménez, vicepresidente de la asociación civil que sostiene el Sol de Noche.

   Y no sólo destacó que cada vez se suman más nombres al registro del refugio sino que lo mismo ocurre en los recorridos que hacen los voluntarios, asistiendo con frazadas y comida caliente a quienes no quieren acercarse al albergue.

   Con 50 plazas, el refugio es uno de los dos únicos espacios que durante el invierno brindan cena, cama y desayuno, además de un lugar donde asearse, a personas en situación de calle. Recibe tanto a varones como a mujeres mayores de 35 años. El otro albergue, en Grandoli 3450, pertenece al municipio y, con 30 camas, recibe a varones de entre 18 y 60 años.

Camas extra. El Sol de Noche abrió sus puertas este año a mediados de abril. Y, si bien las temperaturas de este invierno no fueron tan bajas como los de otros años, según destacaron sus voluntarios, las plazas del albergue estuvieron completas durante todas las jornadas.

   “Los días que no son tan fríos algunos no vienen, pero son muy pocos porque llegan a bañarse y comer algo caliente. Incluso, muchas veces tuvimos que agregar camas extra. La semana pasada, en medio de la ola polar, acomodamos algunos colchones en la habitación de los voluntarios”, señaló.

   Y recalcó que, desde que se creó el refugio, allá por julio de 2007, cada año ven crecer la demanda.

   “Quienes se acercan al refugio no son sólo las personas que llevan muchos años viviendo en la calle por distintas situaciones sino que permanentemente vemos gente nueva, con gravísimos problemas familiares o económicos, que se quedan sin techo”, aseguró el vicepresidente del Sol de Noche y uno de sus fundadores.

   Durante este año, entre abril y agosto, por el refugio pasaron unas 250 personas, todas identificadas en el libro de actas de la entidad. Las mujeres no llegan a sumar una decena. Según entienden los voluntarios, tienen “más redes” que los varones. En cuanto a edades, el promedio va de 40 a 50 años.

   Las recorridas de los voluntarios del refugio para identificar a quienes duermen en plazas y espacios públicos y asistirlos con alimentos y abrigo también dan cuenta de mayor cantidad de personas en situación de exclusión. “Todos los días aparecen caras nuevas —aseguraron—. En el centro, en los barrios o en cualquier esquina”.

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