Hace unos días, tenía mi coche estacionado en una de las calles del centro de Rosario donde no se puede estacionar. Yo, conscientemente y quizás pensando que era sólo unos minutos, lo dejé para ir a un negocio. Al rato, una señora me avisa que a mi auto me lo estaba llevando la grúa de Tránsito. Salí corriendo y a la media cuadra lo alcancé porque paró en un semáforo. Le pedí y suplique a la agente que desistiera de llevarme mi coche, que tenía toda la documentación en regla. Cuán sorprendido estuve que esta agente aceptó. Obviamente que me labró el acta como correspondía, porque sin lugar a dudas yo estaba en falta. Conclusión: la actitud de esta persona fue para destacar, porque casi siempre no hay marcha atrás en este tipo de cosas. Gracias porque mi vehículo (un Renault 9) es de mucha utilidad para mi trabajo. Usted señorita anónima ha tenido un gesto de grandeza.




























