Las dos mujeres que viajaban con el conductor que hace un mes mató a un hombre
tras una discusión de tránsito en Rioja al 500 fueron localizadas. Una de ellas admitió haberle
entregado a Cristian Altamirano, procesado por homicidio agravado, un estuche negro de donde el
acusado extrajo el arma que utilizó para disparar. Pero la joven, no obstante, afirmó desconocer el
contenido del sobre que le había alcanzado.
Esta chica se llama Cintia Z. y tiene 18 años. Declaró el miércoles pasado ante
el juez de Instrucción Nº 9, Carlos Beltramone, quien la semana pasada procesó a Altamirano, de 32
años, por la muerte de Manuel Novillo, de 41. El magistrado había ordenado fueran localizadas y
llevadas al tribunal. Cintia, por su aspecto físico, había sido indicada por dos testigos como la
persona que le extendió la pistola utilizada en el homicidio.
La restante. La otra chica que acompañaba a Altamirano, que se llama Celsa, ya
fue localizada. Se presentará a declarar ante el juez el martes que viene.
Altamirano aceptó que fue autor de los disparos contra el auto en el que estaba
Novillo el 28 de septiembre pasado. El incidente se inició a raíz de que el conductor del Peugeot
405, Carlos Novillo, hizo luces con insistencia a Altamirano. Este, a bordo de un Peugeot 206 que
iba adelante, había detenido la marcha. En medio de la disputa, el del 206 recogió una pistola
calibre 11.25 y disparó tres veces. Un tiro dio en una rueda delantera y otro en el guardabarros
trasero. El tercero rompió el parabrisas y atravesó la cabeza de Manuel Novillo mientras dormía en
el asiento trasero.
Altamirano mencionó en su declaración a las mujeres. En principio dijo que
cuando se desencadenó la discusión por el incidente de tránsito una de ellas, Celsa, había sido
tomada de los pelos por "una mujer rubia" que se bajó del auto de los hermanos Novillo. Este relato
fue rechazado por distintos testigos que dicen que nunca hubo tal escena.
En otro pasaje de su indagatoria Altamirano dijo que "se las ve fea" y le pide a
Cintia que le alcanzara la carterita negra que tenía bajo el asiento. Es una pistola 11.25 sobre la
que no tenía permiso de tenencia legal.
El juez Beltramone se centró en este pasaje al tener enfrente a Cintia el
miércoles pasado. La situación referida podría hacer presumir una figura de instigación.
Sin saber. La joven rechazó tal cosa. Ante su abogado, José Alcácer, dijo que
había salido con Altamirano y una amiga de un boliche de la Estación Fluvial. Reconoció que al
producirse el altercado Altamirano le pidió que le alcanzara de abajo del asiento una cartuchera.
Ella dijo que obedeció sin saber que adentro había una pistola 11.25 y que no incitó el delito.
La chica quedó vinculada a la causa aunque sin una imputación específica. El
juez le preguntó sobre la secuencia posterior a los disparos. Contestó que se marcharon sin que
nadie en el auto, según aseguró, supiera que se había producido un homicidio. El magistrado le
concedió la libertad.