Me siento a escribir unas palabras y todavía me tiemblan las manos. Siento esa angustia interna que seguramente durará algún tiempo por esta tragedia que enluta no sólo a la ciudad de Rosario sino a la sociedad toda en su conjunto. Soy de Arroyo Seco y trabajo en Rosario; estudié en Rosario y tengo familia, seres queridos y muchos amigos ahí. Y la verdad, fue un día donde las palabras sobraron, nada alcanza para describir sensaciones horribles por lo sucedido ese martes. Deseo dejar en lo posible una simple reflexión: todas las ciudades crecen y se desarrollan. Tal vez, en forma paralela, ese crecimiento y desarrollo traen cosas positivas y también negativas, si no se realizan a conciencia los trabajos y estudios de planificación y controles respectivos para ese desarrollo y crecimiento inmobiliario y poblacional. Cuando las cosas suceden, podemos hablar de casualidad, causalidad o negligencia. El dolor no entiende de esas cosas, es sólo dolor ante semejante desastre. Ante lo sucedido, buscar culpables no cierra heridas, sólo queda a quien corresponda actuar y trabajar con responsabilidad y conciencia y sobre todo tratar de evitar que sucedan estos hechos tristísimos. Pero deseo rescatar tal vez lo más importante tras semejante tragedia, "siempre, siempre está presente la solidaridad de nuestros semejantes y el incansable trabajo y esfuerzo de bomberos, rescatistas, médicos, enfermeros, policías y vecinos. Considero que las autoridades políticas deben poner todo el énfasis posible con carácter de urgencia en dotar y equipar a todo el personal de bomberos, rescatistas, policías y paramédicos de los elementos de vital importancia para este tipo de siniestros, como por ejemplo escaleras para trabajos en altura, autobombas de primer nivel o elementos de seguridad. No puede ser que la ciudad de Rosario tenga que depender muchas veces de elementos que prestan localidades vecinas para este tipo de trabajos. Rosario es la segunda ciudad del país y debe estar a la altura de los acontecimientos. Resulta primordial señores gobernantes, ante todo, la prevención y los controles serios y eficientes; así como contar con todos los elementos necesarios, porque si hay algo que sobra es profesionalismo, voluntarismo, solidaridad y sentido común de ayuda al prójimo. Por favor, a quienes corresponda, reitero: lo primordial es trabajar para evitar que estos hechos tristísimos que enlutan a toda una sociedad vuelvan a repetirse.































