Incredulidad, pensé: como los géneros se van mezclando, el periodista está ensayando stand up, después del infochiste, revolea la corbata y dramatiza alguna escena relacionada. La diputada Conti y la legisladora Rachid habían presentado proyectos para que las personas trans de 40 años o más percibieran un subsidio de 8.000 pesos. Me invadieron otros sentimientos: Bronca: recordé que mi nono con tres pequeños, enfermó y quedó sin trabajo. No les alcanzaba más que para comer un plato de sopa a cada uno. Si viviera, sería otro jubilado. Amargura: Cuando pienso en los argentinos que no consiguen trabajo. Impotencia: Cada vez que los maestros son agredidos (y no llegan a 8000 pesos). Furia: Hay miles de personas destrozadas por ser víctimas de la inseguridad (y no existe Justicia ni subsidio que les aliviane el dolor). Continuaría describiendo casi infinitamente. Subsistir dignamente es difícil y no sólo para los trans. Casi todos hemos sufrido violencia física y/o psicológica; y muchos percibimos un salario menor a 8.000 pesos. Ruego a algunos de nuestros representantes que sean coherentes y establezcan prioridades, pues lo que generan con este tipo de proyectos son los sentimientos antes citados en la mayoría de los argentinos.






























