Un violento temporal de lluvia, con vientos de hasta 120 kilómetros por hora, provocó ayer al menos cinco muertos y más de 80 heridos en Asunción, capital del Paraguay, y dejó una estela de destrucción en la zona sur del país, fronteriza con la Argentina, donde hubo cerca de 1.900 casas dañadas.
La tormenta fue provocada por el mismo sistema de baja presión que se formó sobre Uruguay y afectó también a ese país, a la Argentina y el sur de Brasil, dijo Marcos Maqueda, de la estación meteorológica de Asunción.
El Centro Meteorológico Nacional de Paraguay declaró anoche que el alerta meteorológico había cesado y solo había algunos vientos en el norte del país
El fenómeno alcanzó su mayor intensidad en los departamentos de Ñeembucú y Central, particularmente la ciudad de Roque Alonso, vecina a Asunción, cuyo intendente, Heriberto Mármol, declaró que hará falta "reconstruir Roque Alonso de nuevo".
En esa ciudad, cuatro cadetes militares del Comando Logístico de las Fuerzas Armadas fallecieron y otros 14 resultaron heridos cuando se desplomaron el techo y las paredes de sus dormitorios mientras dormían.
Los primeros reportes castrenses recogidos por la prensa local identificaron a tres de las víctimas: Cayo y Luis Mereles y Gustavo Carísimo. El presidente Federico Franco visitó el lugar y dio sus condolencias a los familiares de las víctimas.
En la misma comuna, una chica de 16 años perdió la vida cuando el automóvil donde se encontraba esperando a su madre, que hacía una compra en una farmacia, fue aplastado por un tanque de agua del centro comercial La Rural.
Unas 1.800 viviendas resultaron dañadas en el departamento de Ñeembucú, 100 en Central, 50 en Itapúa y 25 en Misiones, en el sur del país, todos fronterizos con la Argentina.
Además resultaron dañados vehículos y galpones, cayeron carteles y árboles de la vía pública y quedaron cortadas algunas vías de tránsito, también afectadas por el apagón de semáforos, porque la energía se interrumpió en zonas de la capital y otras ciudades.
Misiones. Un fuerte temporal de viento, lluvia y granizo derribó ayer cientos de árboles, carteles, antenas de radio y dejó sin energía eléctrica por varias horas a la mayoría de los misioneros. Hubo ráfagas de entre 100 y 130 kilómetros por hora.
El titular de Defensa Civil de Misiones, Ricardo Beselka Corrales, dijo que se estaba realizando el relevamiento de daños, "pero la situación más preocupante es la cantidad de viviendas que quedaron sin techo".
En ese sentido, el funcionario señaló que desde Posadas se estaban enviando camiones con chapas, colchones, frazadas y alimentos. l (Télam)