Más de un tercio de la población mundial vive en la pobreza. Casi 3.000 millones de personas sobreviven con menos de dos dólares diarios. De entre los cientos de millones de niños que padecen desnutrición, cada día mueren más de 30.000. Aquellos que sobreviven están condenados a padecer de por vida el retraso mental producido por la “desnutrición grave”. Un millón de niños entra en el “lucrativo” mercado de la prostitución infantil. Más de dos millones de niños mueren anualmente por carencia de vacunas y medicamentos básicos. El trabajo infantil hace estragos en plantaciones y la mendicidad muchas veces es explotada por el mismo entorno familiar. He cuestionado los subsidios del gobierno, ya que uno sabe que a veces por falta de educación de quienes los reciben las buenas intenciones se diluyen. Afortunadamente, conocí la obra de Conin. No sólo me bastó ver comparativamente estudios de cerebros de niños desnutridos, para entender lo que la voz suave pero firme, con fundamento, del doctor Abel Albino relataba de “por qué en Argentina aún existan chicos desnutridos, y un futuro nefasto para todo el país si no se revierte esta situación”. No es cuestión de dar dinero a un entorno familiar sin educación, La Fundación Conin abordando integralmente la problemática social de la pobreza: interna a niños desnutridos o en forma ambulatoria educa. Esta simple palabra hace la diferencia: se alimenta a los chicos desnutridos, se los medica, en un ambiente lúdico y protegido, y se les enseña a las mamás a darles comidas nutritivas a sus hijos capacitándolas en diversos talleres para su inserción laboral, con su posterior supervisión. Conin es el tutor para que esa semillita desnutrida reciba sus nutrientes necesarios, crezca y se desarrolle completamente, en un entorno fértil de amor y educación. Fundación Conin - www.conin.org.ar






























