Buenos Aires.— El empresario farmacéutico José Luis Salerno, socio de
Damián Ferrón, una de las víctimas del triple crimen de General Rodríguez, se entregó ayer ante la
Justicia Federal de Campana en el marco de la causa que investiga "la ruta de la efedrina" y
aseguró ser "absolutamente inocente" de los cargos que le imputan.
"No tengo nada que ver con ninguna de esas cosas. Soy
inocente, absolutamente inocente de todo esto", expresó el sospechoso al arribar a las oficinas del
juez federal Federico Faggionatto Márquez, quien había ordenado su detención.
Salerno, quien llegó junto a su defensor, Herman
Schumacher, está imputado en la causa que investiga las operaciones de un cartel de narcos
mexicanos que elaboraba drogas sintéticas en un laboratorio de Ingeniero Maschwitz y que fue
desbaratado el 17 de julio último.
"Esas operaciones las ignoraba", sostuvo el farmacéutico
sobre la venta de efedrina, precursor químico utilizado por los narcos para producir la
metanfetamina. Y aseguró que "jamás" tuvo contactos con el padre del actor Mariano Martínez,
Ricardo Ricky Martínez, detenido en la causa como presunto proveedor de efedrina.
Es que un testigo, el cirujano Gustavo Ricchiuto, señaló a
Ricky como quien proveía efedrina a Sebastián Forza, otra de las víctimas de la masacre de General
Rodríguez, para que éste se la vendiera a los narcos.
Siempre presente. Salerno, ex policía bonaerense y dueño de la droguería Farma
Group, fue mencionado en la causa por el testigo Ricchiutto, quien lo situó en algunas reuniones
vinculadas a la venta de efedrina a los narcos mexicanos.
Ricchiuto contó que Salerno, Forza y Ferrón se reunieron el
25 de julio —una semana antes de la desaparición de los empresarios— en Pilar con el
mexicano Rodrigo Iturbe, detenido la semana pasada.
El testigo explicó que en esa reunión, que se realizó para
acordar la venta de un cargamento de efedrina, "surgió que (la tercera víctima de la masacre,
Leopoldo) Bina era quien sacaba la efedrina del país" y que trabajaba para el mexicano, de quien
"cobraba 17 mil pesos por mes". También dijo que Salerno conocía a otro empresario del rubro, Ibar
Esteban Pérez Corradi, detenido por una causa iniciada en los Estados Unidos por tráfico de
medicamentos.
Según Ricchiuto, fue Salerno quien le contó que Pérez
Corradi estaba enojado con Forza porque se había quedado con el negocio de la efedrina y que había
pagado 100.000 pesos para que lo mataran.
Además, declaró Richiutto, cuando Forza, Ferrón y Bina
desaparecieron el 7 de agosto, Salerno le dijo: "Estos tres boludos van a aparecer tirados en un
zanjón de Moreno", a sólo 12 kilómetros de donde se hallaron los cadáveres acribillados a balazos
el 13 de ese mismo mes.
A partir de los dichos de este testigo, el juez decidió que
hoy se realicen careos entre Ricchiuto y Ricky Martínez y entre éste y Armando Giuliani, otro de
los detenidos y sindicado como triangulador de efedrina.
Giulliani, al declarar en la causa, mencionó a Martínez
como una persona que estaba supuestamente al tanto de la venta de efedrina, al tiempo que mencionó
vínculos entre éste y el mexicano Jesús Martínez Espinoza, el supuesto líder de la banda narco y
que está preso en Paraguay. (Télam)