En la vereda de la esquina de La Paz y 1º de Mayo existe una enorme palmera. Este vigoroso y añejo ejemplar está sufriendo y deformándose por restricción a su desarrollo, a la vez que ocasionó destrozos en la acera en un espacio crucial como es la parada de colectivos y el paso de transeúntes. Además, en ese punto se está construyendo un edificio de varios pisos, por lo que es previsible el destino que le aguarda a mediano plazo. No he tenido resultados positivos en el oportuno reclamo ante Parques y Paseos de la Municipalidad de Rosario para lograr la extracción del árbol, como lo hiciera hace poco tiempo en una demolición de bulevar Oroño, transplantándolo en otro lugar más apropiado que podría ser el cercano parque H. Yrigoyen. Esta palmera es un ser viviente que merece una oportunidad de sobrevivir, a la vez que constituiría un ejemplar y noble gesto a ofrecer a los numerosos alumnos del Colegio Verbo Encarnado, a pocos metros de allí. Salvémosla.




























