Soy una de las tantas ciudadanas que hace muchos años eligió Rosario como su lugar para vivir. Y estoy muy agradecida por todo lo que me dio y pude desarrollar. Pero no dejo de sorprenderme viendo cómo se le ha escapado la tortuga al actual gobierno. Más, escuchando que otra vez aumentan los impuestos y posiblemente el boleto de colectivo. Ante tanta recaudación y mayor indiferencia a verlo volcado en obras, demando solución a pequeños problemitas que vivimos a diario, a saber: 1) Estado lamentable de las veredas de Urquiza y Sarmiento, Entre Ríos y Santa Fe, Necochea y 9 de Julio (frente al Nacional Nº 1), donde es vergonzosa la suciedad. 2) Incumplimiento de los horarios del transporte. 3) Ausencia de autoridades policiales en las calles. 4) Falencias graves en la atención telefónica de la Terminal de Omnibus (sábados, domingos y feriados están una hora de reloj sin atender). ¿Somos una ciudad turística? ¿No se queje si no se queja? Aún así, seguimos en total indiferencia por parte de quienes deben resolver a favor del bienestar de la ciudad “que no vive de espaldas al río”, pero sí le da la espalda a los ciudadanos.




























