Fue un golpe acorde con la trama del thriller Tarde de Perros, la película protagonizada por Al
Pacino que relata los equívocos padecidos por un grupo de maleantes inexpertos que tras robar un
banco terminan perdiendo. El protagonista local de la aventura fue Matías E. Contreras, de 24 años
y domiciliado en la villa La Cerámica, quien el martes ingresó junto a un cómplice a una mutual de
Fray Luis Beltrán, redujo a nueve empleados y se llevó unos 5 mil pesos.
Pero en su huida, a lo largo de 3 kilómetros, los ladrones cometieron errores
que los terminaron llevando al cuartel de bomberos de Capitán Bermúdez, donde también funciona el
Comando Radioeléctrico. Allí quedaron atrapados después de achicar a un efectivo y forcejear con el
jefe y un agente, con quienes intercambiaron algunos disparos que le provocaron heridas al mismo
Contreras, a un vecino y a uno de los uniformados. El segundo ladrón, en tanto, huyó con lo robado
en la mutual.
Todo comenzó el martes a las 18.20 en la Mutual del Personal de Obreros de
Sulfacid, en Dorrego entre Liniers y Laprida, en el barrio Solís de Fray Luis Beltrán. Hasta ese
lugar llegaron dos hombres, uno de ellos con un brazo enyesado. Simulando ser clientes, subieron al
área administrativa de la mutual donde trabajaban siete empleadas y un integrante de la comisión
directiva. En la mitad del atraco ingresaron al local dos repartidores que también fueron
reducidos.
Dinero y cheques. "Los tipos entraron como clientes y subieron. Arriba redujeron
a los que estaban trabajando y se alzaron con algo de dinero y cheques. Dejaron al personal
encerrado en un baño y, al bajar, ameanazaron a dos repartidores y a la farmacéutica, a los que
llevaron al consultorio odontológico. Pero en un descuido alguien llamó a la policía", explicó una
allegada a la mutual.
Según testigos, "al menos uno de los ladrones estaba armado y, a pesar de estar
sacados no fueron violentos ni golpearon a nadie". Una vez que tuvieron el dinero huyeron del
lugar. "Dicen que se robaron unos 5 mil pesos, pero todavía no se hicieron los arqueos", indicó una
vocera.
Los pesquisas indicaron que "nadie vio en qué huyeron los ladrones, si en una
moto o a pie". Lo que se pudo reconstruir es que transitaron unos 600 metros al oeste hasta la
avenida Belgrano, una calle de tierra paralela a las vías del ferrocarril que desde Beltrán conduce
al barrio Copello en Capitán Bermúdez.
Cuarenta minutos más tarde, algo que lleva a presumir que lo hicieron a pie,
estaban en el cruce de la vía y calle Gervaso, a 70 metros del cuartel de bomberos y el Comando de
Bermúdez. A esa hora, allí no había móviles policiales y la autobomba estaba en uno de los ocho
incendios que hubo en la zona.
"Venían bastante puestos, no conocían y se metieron crudos en el cuartel",
comentó una fuente. Como sea, los dos ladrones se dejaron obnubilar por otra presa: un repartidor
de garrafas. Amparados en la oscuridad, quizás estimaron que el trabajador ingresaba a una cochera
en lugar de a un cuartel. Y fueron por él, lo achicaron bajo amenazas con un arma y lo empujaron
hacia adentro del cuartel. Idéntica suerte corrió un bombero que estaba allí.
Encierro y tiros. Cuando la dupla delictiva tenía al garrafero y al bombero
retenidos y los llevaban hacia la cocina del cuartel, aparecieron en escena el jefe del Comando,
comisario principal Rodolfo Simbrón, y un agente. Al ver a los uniformados , uno de los
delincuentes huyó y el otro les apuntó con su revólver. Incluso gatilló en la cara del comisario,
de 45 años, aunque la bala no salió. "El arma tenía tres cartuchos percutados, dos intactos y un
alveolo libre. Sobre ese espacio vacío pegó el percutor", indicó un vocero.
Entonces comenzó una gresca entre los policías y el ladrón regada con una docena
de disparos y que terminó con tres heridos: un vecino que pasaba por el lugar (Antonio V., de 38
años) recibió un balazo en una pierna, Contreras que cayó herido de un balazo en la pierna
izquierda cuando pretendía escapar del cuartel; y el comisario Simbrón con un dedo de una mano
fracturado.
Contreras tiene varios antecedentes prontuariales y una condena a 3 años ya
cumplida. Ahora está acusado por robo calificado, tentativa de robo calificado, portación y abuso
de armas, atentado a la autoridad y lesiones graves. Le tendrá que dar explicaciones al juez de
Instrucción Eduardo Filocco, quien ya ordenó la búsqueda de su cómplice.