En la edición del pasado domingo observé con agrado la referencia que hacía una lectora resaltando la "Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana", para luego preocuparme y mucho la referencia que hace acerca de que las mujeres continúan oprimidas y a la espera de gozar de los derechos que goza el hombre. La invito a esta lectora a concurrir a los tribunales de familia en general para darse cuenta que históricamente esta es una sociedad matriarcal y es allí en donde la mujer, no sólo tiene todos los derechos y más, sino que todas sus expresiones son veraces, su estado es de víctima constante, mientras que el hombre no goza de ningún derecho y todas sus expresiones son falaces y siempre es el victimario. Nos desenvolvemos en una sociedad que no reconoce puntos medios y estamos siempre en los extremos. No pido ni me interesa la situación contraria a la que está pasando en este momento, pero sí que la Justicia sea más ecuánime y menos sorda. Los derechos pertenecen a la humanidad en su totalidad y no a un sexo en particular.




























