En el marco de un programa de puesta en valor inédito, el municipio lleva adelante la restauración del cementerio El Salvador con una serie de acciones para cuidar el legado artístico y arquitectónico del espacio. El plan, el primero en 150 años de existencia del camposanto, implica trabajos de limpieza y de preservación con el objetivo de resignificar el patrimonio histórico y cultural, para elevarlo a la categoría de museo a cielo abierto.
El proyecto busca construir la memoria colectiva de la ciudad. Para ello, propone una serie de acciones tendientes a resaltar, poner en valor y difundir la obra que se encuentra en el cementerio, a partir de la articulación con diferentes dependencias municipales especializadas, que cuentan con áreas dedicadas a cada uno de los procesos de protección del patrimonio material e inmaterial contenidos en este espacio institucional.
Es la primera vez que se está realizando un proceso de restauración del arte del predio. Uno de los procesos dentro de esta puesta en valor son las esculturas: se las limpia, se las blanquea, y se reconstruye las que están abandonadas o en mal estado. Hay hidrolavado, impermeabilización, y aplicación de revestimiento. Además, se realizan trabajos de saneamiento, catalogación, archivística e inventariado de la colección de obras artísticas y arquitectónicas emplazadas en área históricas del cementerio.
Por otro lado, se proyecta que en 20 años se reduzcan los nichos en grandes osarios, y solamente queden los monumentos artísticos, de valor cultural. De esa manera, el parquizado irá ganando terreno sobre las construcciones, como ocurre en las grandes necrópolis europeas.
Las acciones son producto de un convenio rubricado con el sector privado y la Universidad Nacional de Rosario en octubre de 2022. Algunas de las entidades firmantes fueron la Cámara de Empresas Fúnebres de Rosario; la Cámara Argentina de la Construcción Delegación Rosario; Grupo Bicon; Emixer SA; Pintores de Rosario; la empresa de vigilancia El Centinela; Paladini; la constructora MSR, Disal SA, y Pocho Bernardo e Hijos SA.
Un oasis cultural
Entrar al cementerio El Salvador es emprender un viaje al pasado y a las raíces de Rosario. Ya desde su ingreso por calle Ovidio Lagos es posible vislumbrar grandes esculturas de mármol de una particular belleza, blancas y grises, que contrastan con el verde de las plantas y árboles que las rodean y simbolizan de alguna manera una armónica convivencia entre la vida y la muerte. Lejos queda el sonido de las agitadas avenidas que rodean al cementerio, en el que predomina el silencio propio de un espacio de memoria, apenas interrumpido por el canto de algunos pájaros.
El objetivo es potenciar ese oasis y convertirlo en un lugar de visita turística y de culturización para los propios rosarinos. “La idea es elevarlo a la altura de un museo, para que la sociedad se apropie y venga a ver los tremendos valores que están representados en las esculturas, que no son monumentos a las personas, son monumentos a los valores de las personas”, destacó Dante Taparelli, director de Diseño e Imagen Urbana del municipio y quien lleva adelante el programa.
Es que en las cinco hectáreas que ocupa el cementerio confluyen diferentes tradiciones arquitectónicas y urbanísticas europeas. Allí, es posible encontrar una significativa presencia de obras de arte, algunas de ellas realizadas por la mano de artistas de dimensiones internacionales, como Fontana, Scarabelli, Palau, Blotta, Gerbino y Gianninazzi.
Además del valor artístico y patrimonial, el cementerio El Salvador es un espacio de memoria e historia local. Las placas que acompañan los panteones dan cuenta de los relatos y valores de nuestra historia reciente. Allí descansan personajes como Angel Guido, J. B. Castagnino, Dolores Dabat, Juan Grela, Luis Lamas, Julio Marc, Francisco Netri, el fundador de La Capital Ovidio Lagos, Guillermo Estévez Boero, Juana Elena Blanco y Lisandro de la Torre, entre otros ilustres.
“Para que la memoria de la ciudad, de los primeros ladrillos que hicieron a Rosario, trascienda las épocas, es necesario hacer un recambio. Y ese recambio es la inserción histórica de la cultura en el cementerio”, enfatizó Taparelli. En ese sentido, una de las propuestas más convocantes del cementerio es la de las visitas nocturnas, que el propio funcionario coordina de manera periódica.
A la fecha, más de 35 mil personas ya participaron de este recorrido guiado por los panteones del cementerio. A través de este proyecto también se busca ampliar y diversificar estas propuestas, con nueva señalética, recorridos autoguiados y nuevas instancias de encuentro por este reservorio patrimonial y cultural.
Durante la semana pasada hubo una recorrida de funcionarios por las instalaciones del cementerio donde se relevaron las tareas realizadas y se pusieron en común los alcances de la iniciativa cultural. De la visita participaron, además de Taparelli, el secretario de Cultura y Educación, Federico Valentini, junto al subsecretario de Innovación Cultural, Nicolás Charles; y la coordinadora de Diseño e Imagen Urbana, María Teresa Sullivan, en compañía del subdirector general de Cementerios, Marcelo Alonso.
Al cierre del recorrido, el exsecretario de Cultura concluyó: “El verdadero valor que tiene esto no es la muerte. Es la vida de esa persona, las memorias de esta gente, que construyó nuestra manera de ser, nuestro pensamiento, y que dejó una señal eterna y estética preservada, porque lo que preserva esto no es la materialidad: es la belleza”.