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Qué le pasa a la vicepresidenta

Días pasados estuvo en la provincia de Tucumán la vicepresidenta de la Nación, Gabriela Michetti, una dirigente que supo granjearse la admiración del pueblo por su voluntad y perseverancia para sobrellevar con enorme dignidad una grave dolencia física.

Jueves 28 de Abril de 2016

Días pasados estuvo en la provincia de Tucumán la vicepresidenta de la Nación, Gabriela Michetti, una dirigente que supo granjearse la admiración del pueblo por su voluntad y perseverancia para sobrellevar con enorme dignidad una grave dolencia física. Cuando Mauricio Macri la eligió como su compañera de fórmula demostró poseer un fino olfato político. Mujer, inteligente y con una visible discapacidad, era la figura ideal para atraer a muchos argentinos dispuestos a convalidar la promesa de cambio enarbolada por Macri desde el comienzo mismo de la campaña electoral. Lamentablemente, esa imagen idílica de Michetti se fue desdibujando con el paso de los meses. De aquella candidata casi angelical, hoy no queda prácticamente nada. Hoy Gabriela Michetti deja al descubierto el rostro de una mujer fría, burlona e impiadosa. Ese rostro, probablemente el verdadero, quedó al descubierto en la provincia norteña cuando, en franco diálogo con empresarios locales, dijo textualmente: "Cuando un gobierno propone un cambio, en base a la honestidad y la transparencia, se producen este tipo de recesiones económicas. Sepan aguantar hasta que dentro de dos, tres o cinco años podamos salir adelante". Sepan, pues, aguantar un quinquenio de despidos e inflación, de angustias, zozobras y desesperación. La Vicepresidencia es hoy ocupada por una mujer gélida que conforma con el presidente una fórmula perfecta.

Hernán Kruse
 

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