La clave de la victoria auriazul estuvo en la mitad de la cancha. Allí Diego Lagos tapó la salida de Mateo y además hizo jugar a los externos Medina y Carrizo. Además el Sapito Encina lo mortificó a Bernardi, comiéndole los talones toda la tarde. Y Nery Domínguez estuvo atento a Pablo Pérez. Así Central le bloqueó la médula a Newell's, lo maniató, a pesar de que igual el equipo del Parque intentó ser el de siempre, aunque no tuvo eficacia en la puesta en escena. Lo más desequilibrante de los rojinegros fueron las gambetas de Víctor Figueroa, el primer tiempo de Maxi y la versatilidad de Casco. El resto fue casi todo del local. Por eso salió un partido bien parecido al que pensó Russo, pero bastante diferente al que imaginó Berti.



























